Ángel Luis Blázquez, del canal 'Electro_angel_oficial'
Un experto en ahorro: "Si tienes espacio en casa, compra siempre lavadora y secadora como aparatos independientes"
Ángel Luis Blázquez, técnico en electrodomésticos, desvela las trampas que incluyen las lavasecadoras en su funcionamiento.
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Tener un único electrodoméstico capaz de lavar y secar la ropa en un solo ciclo puede sonar ideal para ganar espacio y comodidad en el hogar. Sin embargo, su funcionalidad con el paso del tiempo y el mantenimiento diario demuestran una realidad muy diferente.
El técnico especialista Ángel Luis Blázquez, propietario del canal de YouTube Electro_angel_oficial, lanza un aviso rotundo a quien esté pensando en adquirir uno de estos productos híbridos: "Si piensas que vas a ahorrar tiempo y espacio, frena totalmente: estás a punto de comprar un problema con enchufe".
Según explica Blázquez, la propia física del aparato frena su rendimiento al combinar estos dos electrodomésticos relacionados y con funciones opuestas. De hecho, compara las lavasecadoras con "un coche que intenta ser lancha: sacrifica potencia por versatilidad y no hace bien ninguna de las dos cosas".
No seca lo mismo que lava
El gran engaño comercial reside en la capacidad de carga. Aunque los fabricantes anuncian 10 kilos de lavados, la máquina solo puede secar unos seis debido a que requiere aire circulando entre las fibras.
Si se llena a tope y no se retiran cuatro kilos tras el lavado, la masa de ropa gira durante horas. Por tanto, esto provoca que las prendas salgan excesivamente arrugadas, con pelotitas por la fricción e incluso con olor a humedad.
A esta problemática se suma la pérdida de productividad derivada del denominado "efecto trenecito". Al disponer de lavadora y secadora por separado, es posible secar la primera tanda de ropa mientras el segundo ciclo de lavado ya está en marcha.
En cambio, la lavasecadora genera un cuello de botella que obliga a esperar durante horas antes de introducir nuevas prendas.
El tipo de tecnología utilizado para secar la ropa es fundamental tanto para cuidar los tejidos como para ahorrar en la factura de la luz. Blázquez explica que las lavasecadoras suelen emplear secado por condensación a temperaturas extremas que rondan los 80 y 90 ºC, lo que deteriora las prendas y aumenta el gasto energético.
En cambio, las secadoras emplean temperaturas más livianas (50 - 60 ºC) y reducen el consumo eléctrico hasta un 50%. Para optimizar el secado posterior, es clave centrifugar previamente a 1.200 rpm.
En el apartado de mantenimiento, la acumulación de pelusa en condensadores internos sin un filtro accesible reduce el rendimiento y puede causar averías en el motor como consecuencia.
Asimismo, el uso excesivo de suavizante genera una capa gruesa en los sensores de humedad que impide detectar si la ropa está seca, derivando en reparaciones de hasta 300 euros.
Junto o separado
Ángel Luis Blázquez aconseja la compra de la lavasecadora como último recurso debido a su ahorro en espacio, pero recomienda optar por modelos de alta gama para evitar fallos en los primeros cinco años.
Para el resto de hogares, y siempre que haya hueco, la solución idónea es "divorciar" los electrodomésticos y adquirirlos de manera independiente.