Un aire acondicionado.

Un aire acondicionado. iStock

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Un electricista advierte: "El electrodoméstico que más consume es el aire, pero la nevera, el que menos"

Identificar los equipos que más consumen y cómo lo hacen es importante para luchar contra la subida de la factura de la luz.

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Las noticias sobre la factura de la luz no son halagüeñas. Todo indica que se acerca una subida que se sumará a otras que los consumidores ya han sufrido, y eso ha llevado a muchas familias a reconsiderar la manera en la que usan sus electrodomésticos.

Ahora, el especialista del instalador Pulso Solar ha recopilado una serie de electrodomésticos, ordenándolos por el consumo que tienen, algo que nos puede ayudar a gestionar mejor su uso.

Según destaca el técnico, el aire acondicionado se posiciona como el electrodoméstico con el gasto energético más elevado del hogar, y es fácil ver por qué. Cuando se utiliza durante varias horas, especialmente durante el verano, la potencia demandada puede encarecer considerablemente el recibo.

En el otro extremo nos encontramos un aparato que también funciona durante largas horas, pero que en contraste, no consume tanto: el frigorífico. A diferencia de la creencia popular, la nevera se sitúa en la octava y última posición.

Aunque el frigorífico permanece encendido durante las 24 horas del día de manera ininterrumpida, la tecnología implementada en los modelos modernos ha incrementado enormemente sus niveles de eficiencia, lo que reduce el impacto real en comparación con otros aparatos.

Detrás del aire acondicionado, la secadora ocupa el segundo lugar entre los aparatos que más electricidad demandan. Cada ciclo de secado requiere un volumen elevado de potencia para eliminar la humedad de la ropa.

Es algo en lo que coinciden los expertos en lavadoras, que no recomiendan optar por una lavasecadora si podemos evitarlo; y en todo caso, siempre será mejor tener una lavadora y una secadora por separado si lo necesitamos.

El horno eléctrico se sitúa en el tercer puesto en esta lista de la infamia, ya que necesita alcanzar y mantener temperaturas elevadas mediante resistencias de gran consumo. Por eso, cada vez más gente se ha comprado una freidora de aire, que necesita calentar un espacio muy inferior al de un horno y por lo tanto, es más eficiente en el cocinado de los alimentos.

Por la misma razón que el horno, la vitrocerámica se sitúa justo detrás, en cuarta posición. Su uso diario implica un mayor consumo por la necesidad de calentar el cristal, por el calor que se escapa por los lados, y por el hecho de que se apaga y se enciende continuamente para mantener la temperatura. Por estas razones, las placas de inducción están ganando cada vez más adeptos.

En el quinto puesto del ranking se encuentra el lavavajillas, ya que su consumo depende en buena medida de la duración de los programas seleccionados y al calentamiento del agua; este es uno de esos casos en los que usar un programa ECO nos puede ahorrar mucho dinero.

La lavadora ocupa la sexta posición. Aunque podamos pensar que es por el movimiento del tambor, en realidad los motores actuales son muy eficientes; el verdadero consumo llega a la hora de calentar el agua.

Según los expertos, el 80% del gasto de una lavadora es para calentar el agua a los niveles solicitados por el ciclo. De nuevo, esto es algo que podemos evitar seleccionando diferentes programas, y ese es el motivo por el que este electrodoméstico no está más arriba en la lista.

En la parte inferior del ranking, nos encontramos electrodomésticos con mala fama de consumir mucho pero que en realidad no afectan mucho a la factura, como la televisión que se encuentra en séptimo lugar.

Aunque permanezca encendida durante largos periodos de tiempo, la demanda energética de un televisor es muy reducida en comparación con equipos de climatización.