Rueda de volumen en un coche

Rueda de volumen en un coche Pixabay Omicrono

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Está en vigor: multas de hasta 3.000 euros por tener la música demasiado alta en el coche y molestar a los vecinos

Si somos de los que ponemos la radio a tope mientras conducimos, nos podemos llevar una mala sorpresa si nos para un policía.

Más información: Ya ha entrado en vigor: los ayuntamientos multan con hasta 3.000 euros a los vecinos por el ruido de la lavadora

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Hay muchos conductores que, lo primero que hacen nada más subir al coche, es poner la radio, o conectar su smartphone y escuchar sus listas de reproducción favoritas a todo volumen.

Para muchos, es como si la música nos ayudara a concentrarnos en la carretera; es una opinión compartida por la mismísima DGT, que afirma que escuchar música mientras conducimos mejora nuestra atención al volante, especialmente si son ritmos rápidos y alegres.

Sin embargo, antes de subir el volumen al 11, debemos tener en cuenta que en los últimos años esta costumbre no está muy bien vista, especialmente si volvemos de fiesta de madrugada y despertamos a los vecinos con nuestra pachanga.

Aunque el Reglamento General de Conductores no incluye en ningún sitio reglas específicas sobre el volumen de la música, se considera que esta práctica está regulada por las ordenanzas de ruido de cada ayuntamiento, que tienen plena competencia para regular este problema, otorgada por la Ley del Ruido.

Por lo tanto, eso significa que cada municipio tiene sus propios límites de decibelios que no podemos superar y sus propias sanciones si lo hacemos; esto es algo especialmente importante de recordar si vamos a visitar otra ciudad con el coche.

Lo habitual, según el Real Automóvil Club de España (RACE), es que la frontera se sitúe en los 87 decibelios para que se considere que la música está 'alta', aunque esto puede variar de zona a zona e incluso dependiendo de la hora del día.

En la mayoría de los casos, los consistorios establecen multas de entre 100 y 300 euros por llevar la música demasiado alta, algo que se considera como una simple falta leve; pero es de esas cosas que no se persiguen a menos que realmente estemos molestando a alguien, y no debería ser un problema si vamos por una carretera comarcal, por ejemplo.

Otra cuestión es si añadimos agravantes a la situación; como por ejemplo, si ponemos la música cerca de zonas de descanso y hospitales, donde el silencio es necesario para no afectar a la salud de los pacientes.

También hay agravantes por horario nocturno, como por ejemplo si llegamos de madrugada con la música alta a un vecindario y no paramos la música inmediatamente. Si nuestro caso se considera una falta grave, entonces es cuando algunas ordenanzas contemplan multas de hasta 3.000 euros, pero se suelen reservar para los casos extremos.

En la mayoría de las ocasiones, será un policía local el que nos avise de que bajemos el volumen y el que puede multarnos si nos negamos o si reincidimos; pero muchas ciudades también han empezado a instalar radares de ruido en las calles para controlar la contaminación acústica que pueden detectarnos.

Incluso si vamos conduciendo de día, es posible que la policía local nos dé el alto, no tanto porque estemos molestando a los vecinos, sino porque la música muy alta puede evitar que escuchemos sonidos importantes como la sirena de una ambulancia.

En definitiva, la DGT recomienda que pongamos música, pero que sea a un "volumen moderado" y que no nos distraiga de la conducción; en zonas urbanas, deberíamos bajar un poco más el volumen para evitar molestias, especialmente si vamos con la ventanilla bajada.

Si estamos en el lado contrario, es decir, si estamos sufriendo por un conductor que pone la música alta siempre cerca de nuestra vivienda, podemos avisar a la policía local de nuestro municipio para que comprueben si existe una perturbación flagrante o que midan el volumen con un sonómetro.