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Las ventas de coches eléctricos siguen creciendo en España, aunque tal vez no al ritmo que los fabricantes esperaban, pese a la gran variedad de nuevos modelos y la mejora de aspectos importantes como la autonomía de las baterías.

Pese a estas mejoras, mucha gente sigue teniendo la misma imagen que tenían de los coches eléctricos hace cinco años de vehículos poco fiables, caros de reparar y sobre todo, que no son capaces de cubrir los trayectos que tenemos que hacer.

Pero si hay un sector que no acepta esas limitaciones, es el de los taxistas; y pese a la imagen que tienen, los coches eléctricos están siendo adoptados en masa por estos conductores profesionales.

Ahora, un vídeo publicado por el canal de YouTube JCTaxiElectrico ha recopilado los testimonios de tres taxistas que trabajan en las Islas Canarias, que demuestran que la transición a los vehículos de cero emisiones no sólo ha beneficiado sus bolsillos, sino que ofrece lecciones valiosas para los conductores particulares.

Una de las historias más reveladoras es la de Javier, un taxista que conduce un Toyota bZ4X, y que afirma que, en solo siete meses de uso, ya ha notado la diferencia respecto a su anterior vehículo diésel.

En ese tiempo, el cuentakilómetros ya registra 65.000 kilómetros, con una media cercana a los 9.000 km anuales; pero gracias a que no ha tenido que depender de los vaivenes del precio del diésel, asegura que ha conseguido ahorrarse 4.000 euros.

Según explica, el gasto de combustible que tenía antes era de entre 800 y 900 euros al mes, mientras que ahora lo máximo que se ha gastado en un mes es 200 euros en electricidad para recargar las baterías.

Un detalle importante es que Javier ha conseguido este ahorro pese a que aún no tiene un punto de carga en casa y sigue dependiendo de los puntos públicos, por lo que le podría haber salido incluso más barato recargar su coche por las noches.

Sin embargo, este taxista también confiesa que la pobre infraestructura de carga sigue siendo uno de los principales inconvenientes de usar un coche eléctrico, especialmente si trabajan en zonas que aún no tienen cargadores rápidos.

El mantenimiento es otro miedo común entre los posibles compradores de un coche eléctrico, pero Javier afirma que de los cuatro mantenimientos que ya ha pasado, dos fueron "60 y poco euros" y los otros dos "no llegaron a 120 euros", ya que sólo hizo falta cambiar el líquido de frenos y el filtro del habitáculo.

La historia se repite con los otros taxistas entrevistados. El caso de Francisco es especial porque aún está usando un Hyundai IONIQ de primera generación, que ha acumulado nada menos que 540.000 kilómetros.

Pese a que los coches eléctricos de primera generación tienen mala fama, Francisco asegura que no volvería a un coche de combustión.