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Poco a poco, los coches eléctricos se están haciendo un sitio en las carreteras españolas, y cada vez es más común encontrarse con uno; eso, pese a las serias limitaciones que aún existen, especialmente en lo que respecta a la autonomía y los cargadores.

Pero es evidente que, una vez que un conductor da el salto a un vehículo eléctrico, no quiere volver a los motores de combustión, y ahora tenemos una prueba empírica de ello.

La firma JD Power ha publicado la última versión de su estudio APEAL, una referencia clave en la industria de la automoción que mide la satisfacción de los consumidores durante los primeros 90 días después de comprarse un coche.

El estudio revela que, después de unos años algo difíciles, finalmente la satisfacción general de los compradores ha alcanzado los 858 puntos sobre una escala de 1.000, lo que supone un incremento de 7 puntos respecto al año anterior y la mejor cifra desde 2018.

Los coches eléctricos tienen buena parte de culpa de esta mejora, porque son los que han registrado el mayor salto cuantitativo en satisfacción.

En concreto, los vehículos eléctricos con batería lograron un aumento de 22 puntos en comparación con el estudio anterior, y todo gracias a las características que los hacen únicos respecto a los coches tradicionales.

Los vehículos eléctricos superan a los de combustión en prácticamente todas las categorías. Los compradores valoran de manera especialmente positiva el rendimiento en la propulsión, una categoría donde superan a los modelos de gasolina con una ventaja de nada menos que 109 puntos.

Un motor de combustión sólo entrega su máximo rendimiento en una franja muy concreta de revoluciones y requiere de una caja de cambios para hacer uso de esa potencia en diferentes situaciones.

En cambio, un motor eléctrico ofrece la máxima potencia y el máximo par motor desde el primer momento, dejando a la electrónica la tarea de gestionar y controlar el rendimiento.

Ese es el motivo por el que, por lo general, los coches eléctricos aceleran mucho más rápido, ya que el agarre de los neumáticos y las condiciones de la carretera son los únicos aspectos que los limitan.

Esto lo consiguen con una ausencia de ruido casi total en el habitáculo, lo que aumenta la sensación de confort, y con una suavidad de aceleración superior al no tener que cambiar entre las marchas.

Todos esos aspectos han sido vitales para que la puntuación de los coches eléctricos se haya disparado; no es que los eléctricos se hayan vuelto mucho mejores de un año a otro, es que cada vez más gente está descubriendo y aprovechando estas ventajas.

La mejora en la satisfacción también se explica por los avances realizados en el diseño del interior de los vehículos, una categoría que subió 11 puntos respecto al año previo.

Después de unos años de confusión, las marcas han prestado mayor atención a los detalles prácticos del día a día, ajustando la posición de la pantalla central, los soportes para teléfonos móviles o los posavasos.

Sin embargo, aún queda margen de mejora. Los sistemas de infoentretenimiento y la complejidad de algunas funciones tecnológicas siguen siendo el principal punto de frustración de los consumidores.

La industria ya está reaccionando a estas opiniones, con varios fabricantes prometiendo la vuelta de los botones clásicos para funciones básicas como el climatizador o el control multimedia para no tener que navegar por la interfaz de la pantalla.

En lo que respecta a las marcas, Porsche volvió a liderar la clasificación entre los fabricantes de lujo por tercer año consecutivo con una puntuación de 896 puntos, mientras que en el sector de alto volumen de producción Mini siguió siendo la más respetada.

El estudio también ha revelado un detalle curioso: la brecha entre las marcas de lujo y las de alto volumen se está reduciendo, con la diferencia cayendo hasta los 29 puntos. En otras palabras, cada vez hay más gente contenta con un coche más barato.

Esto se debe a que características que hasta no hace mucho eran exclusivas de las marcas premium están llegando a modelos más asequibles, incluyendo el diseño, el aislamiento del interior y nuevas tecnologías como los asistentes de conducción.