Se acabó el margen para las compras ultrabaratas en internet. Los días de llenar el carrito con ropa, accesorios y complementos tecnológicos por apenas unos céntimos en gigantes del comercio electrónico como Shein, Temu o AliExpress están llegando a su fin de forma inminente en España.
La Unión Europea (UE) ha decidido poner freno definitivo a la avalancha de paquetes que entraban en el mercado comunitario sin pagar aranceles, y la cuenta atrás para la aplicación de una de las medidas regulatorias más comentadas del sector ya ha comenzado de forma irreversible.
Hasta la fecha, los compradores españoles y europeos se beneficiaban de una ventaja aduanera clave conocida popularmente en la jerga comercial como la exención de minimis. Esta normativa establecía que cualquier paquete procedente de un país extracomunitario cuyo valor total declarado fuera inferior a los 150 euros estuviera completamente libre de pagar aranceles.
Sin embargo, el crecimiento vertical de estas plataformas asiáticas convirtió esta excepción en un coladero masivo. Solo durante el pasado año 2025, el volumen de estos envíos exentos de impuestos se disparó un 25,8 %, alcanzando la astronómica cifra de 5.883 millones de paquetes en toda Europa, de los cuales el 91 % procedían directamente de China.
El funcionamiento de este nuevo arancel sorprenderá a muchos consumidores porque no se aplicará sobre el valor total del paquete ni sobre su peso, sino que consistirá en un recargo fijo de tres euros por cada categoría de producto adquirido.
Imagen de la página web de Shein y su logo.
Para determinar qué constituye una categoría, las autoridades aduaneras se guiarán estrictamente por los códigos TARIC, la clasificación oficial de la Unión Europea. Esto significa que la lógica común del comprador no coincidirá con la del inspector de aduanas, lo que provocará que la factura final se encarezca mucho más de lo esperado en pedidos variados.
Por ejemplo, si un usuario adquiere en una de estas aplicaciones una camiseta de algodón y otra confeccionada en poliéster, a ojos de la aduana se trata de dos categorías totalmente distintas debido a sus materiales de fabricación.
Por lo tanto, el comprador tendrá que abonar tres euros por la prenda de algodón y otros tres por la de poliéster, sumando un recargo automático de seis euros aunque ambas camisetas viajen juntas dentro de la misma bolsa de reparto.
Si a ese mismo pedido se le añaden unas zapatillas de lona, unas gomas para el pelo y un peine, la tasa arancelaria escalará de inmediato sumando 12 euros adicionales al coste original.
La situación para el bolsillo del consumidor empeorará notablemente antes de que finalice el año, ya que la Unión Europea tiene previsto activar a partir de noviembre un impuesto adicional por concepto de gestión aduanera y manejo de paquetería.
Este segundo recargo sumará entre dos y cuatro euros extra por cada categoría de producto, lo que significa que el coste del mismo paquete de camisetas y calcetines podría incrementarse entre 10 y 14 euros adicionales justo a las puertas de las campañas de compras invernales y navideñas.
En España, la patronal de las grandes empresas de distribución, Anged, ha valorado de forma muy positiva esta medida, considerándola un paso fundamental para equilibrar el terreno de juego y frenar la competencia desleal, aunque recuerdan que el verdadero desafío será obligar a estas plataformas sin sede física en el país a cumplir las exigentes normativas de consumo españolas.
Se estima que este mecanismo recaudará más de 17.600 millones de euros en la Unión Europea, de los cuales el 75% irá al presupuesto comunitario y el 25% restante se lo quedará directamente el Estado español por ser el punto de entrada de la mercancía.
Esta tasa de tres euros funcionará como un parche temporal durante los próximos dos años, ya que a partir del 1 de julio de 2028 se prevé aplicar los aranceles porcentuales completos a todos los artículos, dejando a los consumidores con apenas unos días de margen para realizar sus últimas compras tradicionales de bajo coste.
