Los drones se han convertido en una solución inesperada ante algunos problemas del COVID-19. En España hemos adoptado esta solución para algunas situaciones y en otros países como China, epicentro de la epidemia, la concienciación es todavía más severa. Y de nuevo, vuelven a usar drones para concienciar a la población.

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Ya a principios de año veíamos cómo China hacía caso omiso a los fuegos artificiales clásicos y le daba una oportunidad a drones equipados con luces. Estos mismos drones han sido usados, esta vez, para un espectáculo en Seúl con intenciones motivacionales en contra de la pandemia del coronavirus.

Unos 300 drones fueron desplegados en la capital de Corea, sobre el río Han para el flash mob espontáneo. El objetivo era concienciar a las personas que visitaban el espectáculo y que fueran conscientes de las medidas de seguridad que tenían que llevar a cabo.

300 drones en el cielo

La presentación comenzó con el despliegue de los drones sobre el río, formando lo que parecía un espectáculo emulando al cielo nocturno. Acto seguido, se difundieron mensajes que recordaban a los ciudadanos la importancia de prevenir la infección por el coronavirus; lavarse las manos, distancia social y usar mascarillas fueron los principales mensajes.

Los drones formaron la imagen de una mascarilla rodeada de partículas. Luego, formaron lo que parecían un par de gotas sobre unas manos. La actuación duró 10 minutos y formó un mensaje de agradecimiento al personal médico que estuvo al frente en el manejo de las primeras fases de la pandemia.

Asimismo, los drones comenzaron a lanzar mensajes patrióticos a modo de propaganda, y tras unos 10 minutos de espectáculo emitidos en varias plataformas online, los drones se replegaron.

Mejores que los fuegos tradicionales

Drones en China. CGTN America (YouTube)

Los ejemplos de Corea y China dejan claras las ventajas de los drones sobre los fuegos artificiales convencionales. Estos no hacen ruido, proporcionan mensajes más claros al no estar sujetos a la dispersión del viento y requieren de menos coordinación, ya que se necesita mucha precisión para colocar unos fuegos artificiales en las posiciones exactas para que estos den mensajes concisos.

El uso de los drones se ha disparado con la pandemia, en parte para repartir paquetes y así mantener la distancia social y en parte para desinfectar áreas concretas sin la necesidad de la presencia humana en la zona. Ahora, los países más afectados por el COVID-19 y con un carácter tecnológico mucho más profundo los está aprovechando para incluso advertir a la población acerca de las medidas de seguridad que esta tiene que seguir para evitar rebrotes.