Es el tema del momento. Durante el último fin de semana centenares -y quizás miles- de usuarios de WhatsApp han dejado de utilizar la plataforma de mensajería más popular del mundo para unirse a Telegram, una red con similares características, pero con mucho mayor control de los usuarios y, en principio menores restricciones para la difusión lobre de mensajes.

Noticias relacionadas

Todo comenzó el Jueves y Viernes Santo con la difusión del bulo de que el Gobierno había comenzado a controlar WhatsApp y Facebook (las dos redes propiedad de Mark Zuckerberg) a través de la limitación para difundir mensajes masivos de manera automática desde más de un grupo de contactos.

Uno bulo que iba más allá incluso apuntando a Newtral, la empresa de la periodista Ana Pastor, a la que se culpaba de "tutelar" todo este control de estas redes sociales para proteger que no se difundieran mensajes críticos con el Gobierno y con discurso oficial de PSOE y Podemos.

El mensaje culpaba a Newtral de manipulación adjuntando una noticia de El Mundo, en la que no sólo no se decía nada del supuesto control del Gobierno, sino que se hablaba de que la medida se estaba adoptando en todo el mundo.

Realmente se refería a la noticia publicada por todos los medios -incluido OMICRONO- hace ya casi una semana. Desde hace siete días WhatsApp evita que un mensaje pueda ser reenviado a varios chats a la vez.

Contra las 'fake news'

Estos mensajes masivos solo de podrán reenviar a un chat a la vez impidiendo que se multiplique exponencialmente su difusión como acontecía hasta ahora. Detrás de esta decisión está la lucha de WhatsApp contra las fake news, concretamente contra la distribución de bulos sobre el Covid-19, que siguen siendo muy comunes pese a las medidas ya tomadas.

No obstante, cientos de usuarios de redes sociales en España han interpretado esta ralentización en la difusión de mensajes -muchos de ellos bulos- como una censura. De hecho, cuentas oficiales como la de Vox está animando a sus fieles a sortear las trabas y comenzar a utilizar Telegram, una red que por el momento no ha aplicado ningún límite al reenvío de mensajes. 

"En Telegram podrás reenviar los mensajes a tus amigos igual que lo hacías en WhatsApp antes de que aplicaran la censura", dice el mensaje que está difundiendo Vox. En función de esta advertencia, la cuenta de este partido en Telegram "ya supera los 30.000 seguidores", según se jactaban en Twitter la tarde del pasado domingo.

Lo cierto es que es una realidad la migración masiva de usuarios españoles de WhatsApp hacia Telegram, en especial personas críticas con el Gobierno y con las políticas de Pedro Sánchez y Podemos. Buscan esquivar la supuesta censura para tener mayor "libertad" para difundir mensajes masivos, que la mayoría de ocasiones son memes humorísticos o bulos.

Pero, ¿Qué es Telegram? Es un servicio de mensajería instantáneo que se utiliza, fundamentalmente, para mantener conversaciones de persona a persona o en grupo. Al igual que en WhatsApp se pueden enviar mensajes por texto y audio.

Diferencias con WhatsApp

También se pueden compartir fotos así como otros elementos menos convencionales como canciones, archivos de cualquier tipo o tu ubicación, que puede actualizarse en tiempo real.

No obstante, su particularidad son los chats secretos, en donde los mensajes se autodestruyen en un tiempo determinado para proteger la privacidad de quien lo utiliza. De hecho, -y aquí tenemos la primera paradoja- es una de las redes preferidas de los grupos de izquierda o independentistas para convocar manifestaciones.

Desde el 15-M a las recientes manifestaciones de los CDR en Cataluña, históricamente ha sido utilizado por grupos alternativos para sortear el control gubernamental y la lupa de los medios de comunicación. Un canal que ahora está siendo explotado por Vox para difundir muchas noticias sin contrastar.

WhatsApp es más seguro que Telegram en su uso normal gracias al cifrado de extremo a extremo; sin embargo, los chats privados de Telegram añaden una capa de seguridad opcional que no se puede conseguir en WhatsApp, con teclado en modo incógnito, protección contra capturas de pantalla y mensajes que se autodestruyen.

Una de las principales diferencias entre estas aplicaciones es el número de usuarios. Así, mientas que Telegram cuenta con 200 millones de usuarios activos, WhatsApp ya superó los 1.500 millones, es decir casi siete veces más.