IBM ha anunciado que intentará coordinar un esfuerzo conjunto entre la firma, la Casa Blanca y el Departamento de Energía para que los investigadores del país accedan a superordenadores con más de 330 petaflops de potencia. La idea es que estos usen dichos ordenadores para desarrollar algoritmos que evalúen el progreso del COVID-19 y modelar terapias en busca de una vacuna.

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El consorcio, llamado COVID19 High Performance Computing, incluye la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la mismísima Casa Blanca, así como otros agentes como el MIT y numerosas instituciones de investigación. También evaluará las propuestas de las instituciones y proporcionará acceso a proyectos que necesiten de un "impacto más inmediato".

Los equipos integrados en el consorcio podrán acceder a unos 16 sistemas que conforman cifras increíbles: 775.000 núcleos de procesadores, 34.000 GPU capaces de ejecutar unos impresionantes 330 petaflops de potencia.

Los superordenadores para los investigadores

El COVID-19 HPC, tal y como informa Venture Beat, está conformado por los ya mencionados junto al Instituto Politécnico Rensselaer, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, el Argonne Laboratorio Nacional, el Laboratorio Nacional Oak Ridge, el Laboratorio Nacional Sandia, el Laboratorio Nacional Los Alamos, la NASA, la Fundación Nacional de Ciencias, Microsoft, Google, Hewlett Packard Enterprise y Amazon.

Los investigadores que lo precisen podrán solicitar acceso a través de un sitio web a partir de hoy. Deben describir si el apoyo que pretenden aportar será esencial, útil o innecesario para su proyecto y si se pueden aplicar restricciones, como conjuntos de datos restringidos por patentes.

IBM.

Las máquinas dispuestas por el Consorcio serán de alta ayuda para procesar conjuntos de datos masivos y realizar simulaciones complejas, que tardarán de días a horas en realizarse. Por ejemplo, el Instituto pOlitécnico Rensselaer incluirá en el programa su superordenador, el Sistema Optimizado de Multiprocesamiento de Inteligencia Artificial. Este es el 24º ordenador más potente del mundo, y llegará a la comunidad de investigadores incluidos en las entidades gubernamentales.

El odenador más rápido del mundo, el Summit de IBM, se encuentra en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge. Es capaz de simular cómo 8.000 moléculas diferentes interactuarían con el COVID-19, resultando en 77 compuestos que probablemente hagan que el virus no pueda infectar las células huésped.

Summit fue presentado en 2018 como un órdago contra China, que hasta entonces dominaba en la lista de los ordenadores más rápidos. Fue desarrollado en colaboración entre IBM y Nvidia, con el objetivo de ayudar en las investigaciones del laboratorio Oak Ridge.

Otros ordenadores se han estado usando para intentar favorecer la tan necesitada investigación contra el COVID-19. El superordenador Tianhe-1, en el Centro Nacional de Supercomputación en Tianjin se usó hace poco para procesar cientos de imágenes generadas por tomografía computarizada y realizar diagnósticos en segundos.

La tecnología se vuelca con el coronavirus

Ordenador gaming. @everywheresean en Unsplash

Existen más iniciativas; el Folding@Home es uno de los programas de computación de crowdsourcing más grandes del mundo. Busca aprovechar el potencial desaprovechado de nuestros ordenadores para darle dicho poder a estos investigadores; 400.000 nuevos voluntarios se unieron al esfuerzo.

Por otra parte, la Casa Blanca se asoció con la empresa Verily, relacionada con Google para desarrollar pruebas de detección y evaluación y ayudar a las personas a encontrar sitios en Estados Unidos para realizar pruebas del COVID-19.

La semana pasada, a pedido de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología, investigadores y líderes del Allen Institute for AI, Chan Zuckerberg Initiative, Microsoft y tantos otros publicaron un conjunto de datos de más de 29.000 artículos sobre el COVID-19, SARS-CoV-2 y el grupo Coronavirus que pueden ser muy útiles para la investigación de vacuna.