La elctrificación de los vehículos no siempre tiene que ir de la mano con los coches. Siempre puede haber vehículos electrificados de otra índole. Un buen ejemplo de esta idea es el DutchCraft DC25, un barco eléctrico que deja a un lado el gasto de combustible en pos de la electricidad, siendo respetuoso con el medio ambiente. Pero esa no es su mejor baza.

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El concepto de la modularidad es un pequeño mundillo que se está trasladando poco a poco a la movilidad (como ya vimos en este kit para furgonetas) y el DC25 presume de ello con un sistema de rieles bastante ingenioso: estos van montados en la cubierta y con modificaciones en estos podemos transformar por completo el mobiliario sobre la superficie del barco.

Además, la modularidad se traslada a otras partes del barco; podremos modificar las partes internas del barco y gestionar el espacio dentro de él como queramos. Podremos crear pequeños "entornos" distintivos dentro del mismo casco gracias a estos rieles longitudinales.

Un barco eléctrico y totalmente modular

Este barco tiene unas especificaciones bastante decentes; depende de una propulsión eléctrica de popa de unos 100 kW alimentada por un paquete de baterías bajo cubierta de entre 89 y 134 kWh. Tiene una velocidad máxima de unos 32 nudos (unos 59 kilómetros por hora) hasta 75 minutos y navegar a 6 nudos (11 kilómetros por hora) hasta unas 6 horas. El casco está hecho de fibra de carbono y nos ayudará a sacar el mayor jugo posible a la batería del barco.

El volante está situado detrás del parabrisas de cristal de la cabina del piloto, y la puerta de proa es totalmente desplegable. La plataforma de popa también lo es, y sirve como plataforma de buceo y de natación en elagua. La caseta del timón puede retraerse para que el bote sea más fácil de guardar en caso de que lo necesitemos.

DutchCraft DC25. DutchCraft

Puede transportar hasta 12 pasajeros y dependiendo del mobiliario que escojamos para la cubierta podremos albergar más personas. De nuevo, su sistema modular es su grandísima baza Podremos configurar mediante estos raíles la cubierta como queramos; añadir mobiliario para montar una fiesta, para acomodar a los invitados, para almacenar objetos y transportarlos, etcétera. Simplemente tendremos que deslizar los raíles y desacoplar los accesorios para luego almacenarlos dentro del casco.

No son barcos baratos en absoluto, como es de esperar; el DC25 básico comienza en unos 275.000 euros, mientras que la versión de limusina costará mucho más. Se construirá en los astilleros de Groot-Ammers, en Holanda.