El pasado abril Elon Musk hizo una de esas impactantes promesas que tanto le gustan: en el 2020 llegarán los primeros Tesla completamente autónomos, y todos los coches vendidos ya tienen el hardware necesario para ello.

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Fue todo un golpe de efecto, y no sólo por el hardware usado, un sistema de Samsung con dos procesadores para una mayor redundancia, sino también por la falta de sistemas de láser y radar Lidar; los Tesla usarán sólo las cámaras para detectar la presencia de coches y peatones.

Inmediatamente, muchos expertos del sector pusieron en duda este sistema, y con buenos motivos. No solo por la cantidad limitada de datos que se obtienen sólo con las cámaras, sino también por la potencia necesaria para procesar las imágenes provenientes de esas cámaras en tiempo real. Muchos nos preguntábamos cómo iba a ser posible.

Así funcionaría Dojo, el sistema para enseñar a los Tesla

Elon Musk ha estado sorprendentemente callado en lo que respecta al funcionamiento del sistema autónomo de los Tesla, y por una buena razón: está ocultando un as en la manga. Dojo es un nombre que sólo se le ha "escapado" en un par de ocasiones, pero que ya parece evidente que será vital para el desarrollo de sus coches autónomos.

Hay muchas cosas que no sabemos de Dojo, pero todo indica que se trata de un sistema de aprendizaje para coches autónomos, basándose sólo en analizar una absurda cantidad de horas de vídeo grabadas con los Tesla.

En efecto, el programa consistiría en aprender de los propios conductores, analizando los vídeos que graban ahora los Tesla para comprender mejor qué hacer en determinadas situaciones. Según Musk, un "ordenador de entrenamiento super potente" se encarga de obtener ingentes cantidades de vídeos y analizarlas sin necesidad de ayuda de humanos.

Los chips incluidos en los Tesla por lo tanto se encargarían de ejecutar las acciones aprendidas por este superordenador, dependiendo de la situación. Por supuesto, esto también significa que el sistema aprende de los malos conductores; sin embargo, en este caso la idea es que estas malas acciones sean contrarrestadas por lo que el sistema aprende de los buenos conductores, y que sea capaz de discernir entre lo "bueno" y lo "malo" por si solo.

Esta no es la primera vez que alguien propone algo semejante. En 2017 el hácker Geohot presentó Comma, que nos permitía enseñar a nuestro coche cómo conducíamos para que pudiese tomar el control. Sin embargo, este proyecto no ha llegado a despegar.