El Estado Mayor de la Defensa (EMAD), a propuesta del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE), ha lanzado una licitación pública para la adquisición, instalación y configuración del equipamiento necesario para desplegar redes privadas 5G tácticas.
Los destinatarios serán el Ejército de Tierra, el Ejército del Aire y del Espacio y la Armada, a través de un contrato que cuenta con un presupuesto base de licitación de 4 millones de euros.
A diferencia de las infraestructuras de telecomunicaciones comerciales convencionales, las redes privadas 5G de carácter militar proporcionan entornos de comunicaciones y transferencia de datos independientes, cifrados y preparados para su despliegue en zonas de operaciones.
Estas cualidades permiten interconectar elementos tácticos durante misiones y ejercicios con una latencia mínima, alta velocidad y máxima soberanía de datos, evitando cualquier dependencia de redes u operadores civiles.
Dentro de la arquitectura técnica, destacan los núcleos centrales Core 5G, los orquestadores de red, los switches de interconexión y las aplicaciones de comunicaciones seguras, indispensables para garantizar el control sobre el tráfico de mando y control.
La infraestructura se completa con sistemas de red de acceso radio (RAN) en las bandas n28, n77 y n79, mástiles telescópicos, maletas de hiperconvergencia y equipos de radio definida por software (SDR) para laboratorio, además de decenas de terminales móviles y tablets rugerizadas con tarjetas SIM tácticas para resistir entornos hostiles.
Entre las aplicaciones operativas más innovadoras destaca el impulso a la robótica y a las operaciones autónomas, ejemplificado en la incorporación de un vehículo terrestre no tripulado cuadrúpedo (Q-UGV) dotado de módems 5G.
La integración de este robot cuadrúpedo con la red privada móvil permite ejecutar misiones de reconocimiento, exploración y patrulla en zonas de alto riesgo, transmitiendo flujos de vídeo e información sensorial en tiempo real al puesto de mando para reforzar la ciberdefensa y la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas.
El marco temporal establece un plazo de ejecución de cuatro meses a partir de enero de 2027, distribuyendo la entrega del equipamiento en bases estratégicas como Pozuelo de Alarcón, Rota y Cuatro Vientos. Además, todo el material deberá ser catalogado mediante el Sistema OTAN de Codificación a través del Servicio de Catalogación de la Defensa para su plena integración logística.
