La fragata 'Mohamed VI', buque insignia de la armanada de Marruecos.

La fragata 'Mohamed VI', buque insignia de la armanada de Marruecos. E.E.

Observatorio de la Defensa

Gan Pampols: las incursiones de buques de guerra de Rabat en Ceuta buscan "poner en jaque la soberanía española"

Son "acciones de desestabilización destinadas a cuestionar la soberanía española", asegura el teniente general.

"Ningún país puede patrullar rutinariamente en aguas territoriales de otro".

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El teniente general en la reserva Francisco Gan Pampols advierte que las incursiones de buques marroquíes en aguas de Ceuta buscan poner en jaque la soberanía española.

Mandos militares en la reserva señalan que estas maniobras incumplen el paso inocente y suponen un salto cualitativo en la estrategia de presión híbrida y zona gris de Rabat.

Expertos y militares critican la falta de respuesta firme del Gobierno y alertan sobre el uso de la táctica salami por parte de Marruecos para probar las líneas rojas de España.

Figuras de la defensa reafirman que Ceuta y Melilla no pertenecen a España sino que son España, descartando cualquier negociación sobre su soberanía.

Las incursiones de buques de guerra marroquíes en aguas de Ceuta elevan la tensión con España y añaden una dimensión militar a la estrategia de presión de Rabat. La presencia de fragatas y patrulleras en aguas españolas no solo supone una vulneración de su soberanía marítima, sino que introduce un elemento de coerción naval.

El teniente general del Ejército de Tierra en la reserva Francisco Gan Pampols, exjefe del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), advierte en declaraciones a EL ESPAÑOL que estos movimientos no deben interpretarse como incidentes aislados, sino como posibles "acciones de desestabilización destinadas a cuestionar la soberanía española".

"Ningún país puede patrullar rutinariamente salvo que haya un acuerdo de cooperación en aguas territoriales de otro país. Eso es una clara vulneración del derecho internacional", sostiene. A su juicio, "estos actos suponen una acción con una finalidad concreta, desestabilizar". Buscan "poner en jaque la soberanía sobre las aguas territoriales españolas".

El militar distingue entre el tránsito legítimo de un buque de guerra y una presencia naval que pueda constituir un desafío.

La Armada marroquí dispone de su principal base naval en Ksar Sghir, en la fachada atlántica. Por eso, cuando sus buques cruzan el Estrecho para dirigirse a otros puntos de la costa marroquí, pueden acogerse al denominado "paso inocente", previsto en el derecho internacional del mar.

Este principio permite el tránsito por aguas territoriales extranjeras siempre que se cumplan determinadas condiciones como que el buque esté identificado, tenga una velocidad constante y un rumbo fijo, que permita interpretar claramente cuál es su intención.

Sin embargo, "el fondeo, los cambios de rumbo o las aproximaciones a la costa", como los ocurridos frente a las costas de Ceuta "cuestionan el denominado 'el paso inocente'". "Hay que presumir otro tipo de acciones", advierte Gan Pampols.

Más presión híbrida

El teniente general Gan Pampols enmarca estos movimientos en una estrategia de presión híbrida y en una lógica de “zona gris”: acciones coercitivas situadas entre la paz y el conflicto abierto que combinan distintos instrumentos. La presencia de unidades militares introduce, sin embargo, "un salto cualitativo en esa dinámica".

Y añade: "Mientras se emplea la inmigración, mientras se emplea la economía, mientras se emplea la comunicación o la intoxicación de la información, hablamos de un nivel. En el momento en que las Fuerzas Armadas hacen su aparición, cualitativamente aumenta un grado la presión".

La incursión de buques de guerra de Marruecos pone de relieve, además, una dimensión menos visible: el coste logístico de mantener la vigilancia ante una situación de tensión.

La incursión de buques de guerra de Marruecos pone de relieve, además, una dimensión menos visible: "el coste logístico de mantener la vigilancia ante una situación de tensión. E. E.

"Las Fuerzas Armadas, en este caso la Armada, tienen que salir para desplazar a buques de guerra y reivindicar soberanía, efectivamente, no enfrentándose, pero sí haciendo acto de presencia en fuerza, para que el adversario potencial se retire", afirma el teniente general.

El problema, a su juicio, no es únicamente disponer de capacidades militares, sino demostrar voluntad de emplearlas como instrumento de disuasión.

"La disuasión requiere medios, requiere oportunidad, pero sobre todo requiere determinación y es la parte en la que estamos un poco más cojos", sostiene.

Para Gan Pampols, lo ocurrido en Ceuta supera las fricciones habituales entre países vecinos. "Los vecinos siempre tienen problemas, los países generalmente tienen problemas, pero esos problemas tienen unos mecanismos de solución que no llegan a esto que estamos viendo en Ceuta", asegura.

Lo ocurrido con Marruecos "es claramente un conflicto en zona gris que está escalando", afirma tajante.

"Ceuta y Melilla no son de España, son España"

La defensa de la soberanía de Ceuta y Melilla constituye otro de los ejes de tensión con Marruecos. Ante la reciente visita de los Reyes a las ciudades autónomas y la presencia de una patrullera frente a sus costas, Gan Pampols entiende que estos desplazamientos reafirman la soberanía española frente a cualquier intento de cuestionarla. "Es un acto de afirmación".

“En ningún caso alguien debiera haber dudado de cuál es la verdadera naturaleza de Ceuta y Melilla. Y es que no es que sean de España, es que son España”, afirma.

En la misma línea se pronunció el general de brigada de Artillería en la reserva Miguel Ángel Ballesteros, exdirector del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), durante el IV Foro Económico Español en Ceuta.

"Ceuta y Melilla no pertenecen a España, son España, son la frontera de España", afirmó Ballesteros, quien advirtió de que "aceptar una mesa de negociación bilateral sobre la soberanía equivaldría a traición".

El general reclamó también la aplicación estricta de la Estrategia de Seguridad Nacional, incluidas medidas legales extraordinarias como el estado de excepción, para salvaguardar la integridad territorial de Ceuta frente a Marruecos.

"Esto no es algo normal entre vecinos"

El almirante en la reserva Juan Rodríguez Garat también ha cuestionado, en declaraciones a EL ESPAÑOL, que las incursiones de buques de guerra marroquíes puedan despacharse como un incidente ordinario entre dos países que mantienen relaciones diplomáticas.

"Lo que ha pasado en Ceuta con los barcos de guerra de Marruecos no es algo normal entre vecinos, como aseguran algunos. Eso es falso. Yo he vivido esas situaciones, pero nunca con vecinos, siempre con enemigos. Nunca he tenido esos problemas ni con Portugal ni con Francia", afirma.

Rodríguez Garat critica, además, la respuesta del Ejecutivo español. "Esto deja muy claras las intenciones de Marruecos y también la falta de respuesta del Gobierno de España. Aparte de ocultarlo, de crear un relato alternativo", sostiene.

Por su parte, el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Granada Javier Jordán considera que las incursiones de buques marroquíes en aguas de Ceuta añaden una dimensión militar a la crisis y constituyen un nuevo paso en la escalada híbrida.

Estas operaciones, sostiene, sirven a Marruecos para "poner a prueba las líneas rojas de España", asegura en Agenda Pública.

Jordán vincula esta dinámica con la denominada táctica salami, basada en una sucesión de acciones graduales que, consideradas de forma aislada, pueden parecer insuficientes para provocar una respuesta contundente, pero que, acumuladas, desplazan progresivamente los límites de lo tolerable.

El objetivo es avanzar en la presión sin cruzar necesariamente el umbral de un enfrentamiento abierto.

El riesgo para España reside en que la reiteración de estos episodios termine normalizando desafíos cada vez mayores a su soberanía y reduzca el margen de respuesta política y militar.