El Amphibious Combat Vehicle (ACV), está diseñado para transportar a los infantes de Marina.

El Amphibious Combat Vehicle (ACV), está diseñado para transportar a los infantes de Marina. US Navy

Observatorio de la Defensa

El Congreso de EEUU cuestiona la supervivencia de sus vehículos anfibios frente a drones y misiles anticarro

El Servicio de Investigación alerta sobre los retos de protección de los ACV.

Los Marines incorporan sistemas de guerra electrónica contra los drones

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Un informe del Servicio de Investigación del Congreso de EEUU analiza la vulnerabilidad de los Vehículos de Combate Anfibios (ACV) de los Marines ante drones, misiles anticarro y municiones merodeadoras, lecciones extraídas del conflicto en Ucrania.

El Cuerpo de Marines ha recortado en un 46% su objetivo inicial de adquisición de estos blindados 8!8, reduciendo la flota prevista de 1.122 a 608 unidades repartidas en cuatro variantes.

Proteger los blindados de 35 toneladas exige añadir sensores y defensas sin poner en riesgo su flotabilidad, balanceando los límites de peso y espacio con la necesidad de mantener sus capacidades operativas en el mar.

Los Marines ya han contratado a Anduril Industries por 15,7 millones de dólares para integrar sistemas de guerra electrónica Pulsar-Lite contra pequeños drones, mientras España desarrolla su propia versión nacional basada en esta misma plataforma.

El Congreso de EEUU ha abierto el debate por la supervivencia de los nuevos vehículos anfibios del Cuerpo de Marines ante drones, municiones merodeadoras y misiles anticarro, una preocupación reforzada por las lecciones de la guerra en Ucrania.

La preocupación figura en una evaluación actualizada del programa publicada el 6 de octubre por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS, por sus siglas en inglés), que examina los riesgos a los que se enfrenta el Amphibious Combat Vehicle (ACV), diseñado para transportar a los infantes de Marina desde los buques hasta la costa y proporcionarles movilidad táctica en tierra.

La cuestión ya no se limita a la capacidad del vehículo para completar el desembarco. El desafío consiste en determinar si puede mantener su operatividad una vez que sus tripulaciones y unidades de infantería quedan expuestas a sistemas capaces de detectar, seguir y atacar objetivos blindados desde el aire y a distancia.

El informe del CRS plantea si el Cuerpo de Marines necesita introducir nuevas mejoras de protección a partir de la experiencia del conflicto ucraniano.

No concluye que los ACV sean incapaces de resistir estas amenazas, pero sitúa su vulnerabilidad y las posibles modificaciones técnicas entre los asuntos que requieren supervisión del Congreso.

España ha puesto en marcha un programa para incorporar una versión nacional del vehículo anfibio 8×8 que utiliza el Cuerpo de Marines de Estados Unidos bajo la denominación ACV (Amphibious Combat Vehicle).

La iniciativa está vinculada al nuevo Vehículo Anfibio de Combate de Infantería de Marina (VACIM) y combina cooperación industrial con Italia e integración de tecnología española.

El acuerdo anunciado el 17 de abril de 2026 por Indra e Iveco Defence Vehicles (IDV), del grupo Leonardo, contempla el suministro de 34 plataformas SUPERAV 8×8 para la Armada española. Esta familia de vehículos constituye la base del ACV estadounidense, desarrollado junto a BAE Systems.

De 1.122 a 608 vehículos

El debate sobre la protección coincide con un cambio significativo en las dimensiones del programa. El Cuerpo de Marines ha reducido su objetivo de adquisición de 1.122 a 608 vehículos, un recorte de aproximadamente el 46% respecto a la planificación inicial.

La flota prevista se distribuye en cuatro variantes: 389 ACV-P para el transporte de personal, 33 ACV-C destinados a funciones de mando y control, 152 ACV-30 equipados con un cañón de 30 milímetros y 34 ACV-R para tareas de recuperación.

Líderes de las Unidades Expedicionarias de Marines 13 y 15 observan la configuración de carga de un Vehículo de Combate Anfibio (ACV) en el buque USS Portland, en 2022.

Líderes de las Unidades Expedicionarias de Marines 13 y 15 observan la configuración de carga de un Vehículo de Combate Anfibio (ACV) en el buque USS Portland, en 2022. US Navy

Desarrollado por BAE Systems para sustituir progresivamente a los veteranos Assault Amphibious Vehicles (AAV), el ACV es una plataforma de ocho ruedas concebida para conectar las operaciones navales con el combate terrestre.

Su diseño combina movilidad anfibia, transporte protegido de tropas y capacidad para acompañar a las unidades de infantería una vez alcanzada la costa.

Sin embargo, la reducción del número de vehículos disponibles añade presión sobre la planificación operativa.

La flota deberá cubrir los despliegues, la instrucción, el mantenimiento y las futuras modernizaciones, al tiempo que conserva suficientes unidades para responder a las necesidades de las fuerzas desplegadas.

El CRS también señala las posibles consecuencias de un eventual aumento de efectivos. Los planes recogidos en el informe contemplan un crecimiento de más de 6.500 infantes de Marina de aquí a 2032, con incrementos de personal en 19 batallones de infantería y dos equipos de combate litoral.

El Congreso deberá valorar si esa ampliación de la estructura militar exige revisar las necesidades de vehículos anfibios, especialmente si aumenta la demanda operativa mientras la adquisición de nuevas unidades se aproxima a los objetivos previstos.

Proteger los blindados

La incorporación de nuevos sistemas defensivos plantea un problema de ingeniería. El ACV tiene un peso bruto aproximado de 35 toneladas y debe mantener un equilibrio entre blindaje, movilidad, potencia de fuego y capacidad para operar en el agua.

Un programa tecnológico de la Armada estadounidense ha establecido como objetivo reducir al menos 2.000 libras de peso —unos 907 kilogramos— en las distintas variantes para mejorar la eficiencia energética y las prestaciones generales. Esa reducción, no obstante, debe lograrse sin sacrificar la protección de la tripulación.

Iveco Defence Vehicles ACV

Iveco Defence Vehicles ACV -

La instalación de blindaje adicional, sensores y equipos de guerra electrónica puede incrementar las posibilidades de supervivencia frente a determinadas amenazas, pero también consume peso, espacio, energía eléctrica y capacidad de refrigeración. En un vehículo anfibio, las modificaciones deben preservar además la flotabilidad y el comportamiento en el mar.

A estas dificultades se suman los problemas de disponibilidad y mantenimiento. Tras varios incidentes registrados en la zona de rompiente en 2022, las operaciones se reanudaron bajo un límite provisional de altura de ola de cuatro pies, aproximadamente 1,2 metros.

El programa también ha trabajado con BAE Systems para mejorar la disponibilidad de los vehículos y abordar problemas de corrosión que afectan a componentes de la suspensión.

La modernización deberá resolver, por tanto, una doble exigencia: adaptar el ACV a las amenazas de un campo de batalla dominado por sensores y armas de precisión sin deteriorar las capacidades anfibias para las que fue concebido.

Los Marines recurren a Anduril

El Cuerpo de Marines ya ha comenzado a incorporar sistemas específicos para responder a la proliferación de aeronaves no tripuladas.

El 11 de septiembre, su Mando de Sistemas adjudicó a Anduril Industries un contrato de 15,71 millones de dólares para suministrar capacidades contra pequeños drones destinadas a la familia ACV. La adjudicación se publicó oficialmente el 24 de septiembre.

La documentación identifica el sistema Pulsar-Lite, también denominado Pulsar-L, como la solución seleccionada para atender esta necesidad urgente. La plataforma integra capacidades de detección y ataque electrónico dirigidas contra pequeños drones de los grupos 1 y 2 que dependen de enlaces de radiofrecuencia.

Esta tecnología proporciona una capa adicional de defensa al vehículo, al permitir actuar contra determinadas aeronaves no tripuladas mediante interferencias electrónicas. Sin embargo, no constituye una respuesta integral a las amenazas identificadas por el CRS.

Los misiles guiados anticarro y las municiones merodeadoras presentan riesgos distintos, mientras que la evolución de los drones hacia sistemas de navegación y control menos dependientes de las comunicaciones convencionales complica su neutralización.

Por ello, la supervivencia de los ACV dependerá de una combinación de capacidades que incluya detección temprana, guerra electrónica, reducción de firmas, dispersión táctica y otras medidas de protección.

La integración de estos recursos deberá adaptarse, además, a las limitaciones de peso, energía y espacio de una plataforma diseñada para operar tanto en el mar como en tierra.

El Indo-Pacífico: prueba del anfibio

La revisión del Congreso tiene implicaciones que trascienden el programa de adquisición.

El Cuerpo de Marines está reorganizando sus fuerzas para operar en entornos litorales disputados, especialmente en el Indo-Pacífico, donde la movilidad entre islas, el acceso a zonas costeras y la capacidad para sostener unidades desplegadas resultan esenciales.

En este escenario, los vehículos anfibios deben permitir el movimiento de tropas desde los buques hasta la costa y acompañarlas durante las operaciones terrestres. Pero su utilidad dependerá también de que puedan sobrevivir en zonas donde los adversarios disponen de redes de vigilancia, drones armados y armas de precisión.

La reducción de la exposición, la capacidad para mantener la movilidad y la integración de defensas contra aeronaves no tripuladas se convierten así en factores determinantes para las futuras operaciones de los Marines.

El Congreso estadounidense deberá evaluar si la flota prevista de 608 vehículos responde a las necesidades futuras del servicio, qué mejoras de protección son necesarias y cómo incorporarlas sin comprometer el rendimiento anfibio.