Maniobra de despegue de un Su-34 de la Fuerza Aérea rusa.

Maniobra de despegue de un Su-34 de la Fuerza Aérea rusa. Wikimedia Commons

Observatorio de la Defensa

Nuevos Su-34 para Rusia: Moscú adapta su principal cazabombardero a la guerra de drones y defensas aéreas

El modelo incorpora las lecciones extraídas del conflicto en Ucrania

Más información: El mayor cazabombardero ruso, a tan solo 200 km de España: Moscú entrega a Argelia aviones de combate Su-34M

Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores
LO ESENCIAL
Generado con IA

Rostec ha entregado una nueva partida de cazabombarderos Su-34 a las Fuerzas Aeroespaciales rusas tras completar las pruebas terrestres y de vuelo.

Rusia adapta el Su-34 con las lecciones de la guerra en Ucrania, marcada por drones, defensas antiaéreas densas y guerra electrónica.

El aparato biplaza puede atacar objetivos terrestres, navales y aéreos, emplear municiones guiadas y operar bajo defensa antiaérea activa, según Rostec.

Rostec asegura que el Su-34 puede volar sin escalas hasta diez horas y confirma que su producción continúa, aunque no detalló cuántos aviones integran la entrega.

Rusia continúa reforzando su aviación de combate con una nueva partida de Su-34, uno de los principales cazabombarderos empleados por Moscú en la guerra de Ucrania. La corporación estatal Rostec ha anunciado la entrega de nuevos aparatos a las Fuerzas Aeroespaciales rusas, al tiempo que asegura que el modelo está siendo adaptado a partir de la experiencia acumulada durante el conflicto.

Según la compañía, las aeronaves han completado el ciclo de pruebas terrestres y en vuelo antes de ser trasladadas a sus unidades de destino. "Las aeronaves, creadas por los especialistas de nuestra Corporación Aeronáutica Unida, superaron todo el ciclo de pruebas terrestres y aéreas y partieron rumbo al lugar de servicio", señaló Rostec.

El anuncio se produce en un contexto en el que la aviación rusa opera en un entorno marcado por la proliferación de drones, sistemas de defensa antiaérea y guerra electrónica, elementos que han obligado a ambos contendientes a modificar sus tácticas de empleo de la aviación tripulada.

El Su-34, desarrollado por Sukhoi, está concebido como una plataforma de ataque de largo alcance capaz de operar contra objetivos terrestres y navales, además de disponer de capacidades de combate aéreo. Su configuración biplaza permite que piloto y operador de sistemas trabajen conjuntamente durante misiones de larga duración.

Rostec destaca que el aparato puede atacar objetivos terrestres, marítimos y aéreos "incluso en condiciones meteorológicas adversas y bajo defensa antiaérea activa".

El Su-34 fue diseñado precisamente para combinar la velocidad y capacidades de un avión de combate con una elevada capacidad de carga y autonomía propias de una plataforma de ataque.

El Su-34 fue diseñado precisamente para combinar la velocidad y capacidades de un avión de combate con una elevada capacidad de carga y autonomía propias de una plataforma de ataque. Sukhoi

La experiencia de la guerra en Ucrania ha adquirido un papel central en la evolución del modelo. La corporación rusa afirma que el Su-34 está siendo sometido a un proceso continuo de mejora a partir de las lecciones extraídas de las operaciones de combate, con modificaciones destinadas a incrementar la eficacia de las tripulaciones.

"La experiencia de la operación especial se tiene en cuenta constantemente para mejorar el avión", sostiene Rostec, que asegura que estas modificaciones permiten a las tripulaciones cumplir sus misiones con mayor eficacia.

La referencia a la experiencia operacional resulta especialmente relevante en un conflicto en el que la aviación rusa se ha enfrentado a una extensa red de defensa aérea ucraniana y a un uso creciente de sistemas no tripulados.

La amenaza de los drones ha añadido además una nueva dimensión al campo de batalla, obligando a modificar tanto los procedimientos de protección de las aeronaves como la forma de localizar y atacar objetivos.

Hasta diez horas de autonomía

Rostec también pone el foco en la autonomía del Su-34. Según la empresa, sus grandes depósitos de combustible y sus motores de bajo consumo permiten realizar vuelos sin escalas de hasta diez horas, manteniendo la capacidad operativa de la tripulación.

Esta autonomía proporciona al aparato capacidad para realizar misiones prolongadas y operar a grandes distancias de sus bases.

El Su-34 fue diseñado precisamente para combinar la velocidad y capacidades de un avión de combate con una elevada capacidad de carga y autonomía propias de una plataforma de ataque.

La compañía rusa destaca además la versatilidad del modelo y su capacidad para emplear un amplio abanico de armamento. El aparato puede utilizar diferentes tipos de municiones para atacar objetivos terrestres y navales, incluidas armas guiadas.

Rusia mantiene la producción

Rostec no ha especificado el número de aeronaves incluidas en esta última entrega ni las unidades concretas a las que serán asignadas. Sí ha confirmado, sin embargo, que la producción de nuevas partidas de Su-34 continúa actualmente para las Fuerzas Armadas rusas.

La continuidad de la fabricación permite a Moscú mantener una flota de aviones de ataque capaz de sostener operaciones a larga distancia, al mismo tiempo que introduce modificaciones derivadas de la experiencia acumulada en Ucrania.

El Su-34 se ha convertido en una de las plataformas aéreas más utilizadas por Rusia durante el conflicto. Su empleo se ha visto condicionado por la evolución de las defensas aéreas ucranianas y por la necesidad de reducir la exposición de los aviones tripulados a sistemas antiaéreos y otras amenazas.

En paralelo, Moscú ha incrementado el empleo de drones de ataque y municiones de largo alcance, configurando un modelo de guerra aérea en el que las plataformas tripuladas y no tripuladas desempeñan funciones cada vez más complementarias.

La nueva entrega de Su-34 refleja así la apuesta rusa por mantener y modernizar su aviación táctica pese a la transformación del campo de batalla.

Cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, la experiencia obtenida frente a defensas aéreas densas, drones y guerra electrónica se ha convertido en uno de los principales factores que condicionan la evolución de las aeronaves de combate rusas.