Hace justo un año que Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, y su Gabinete de ministros tomaron la decisión de tejer en el país una red de búnkeres ante la creciente tensión en Oriente Próximo.
La medida, según informaron medios turcos en aquel momento, tenía el objetivo de proteger a la población en caso de guerra o desastres naturales a gran escala.
Para Ankara, este escenario es cada vez más probable y está más cercano en el tiempo, por lo que las medidas se están tomando con urgencia para finalizar el año con infraestructuras ya en servicio.
La orden gubernamental, ejecutada ahora a través de la Administración de Desarrollo de Vivienda (TOKI), contempla la finalización y la entrega a la ciudadanía de los búnkeres en un plazo de 120 días.
En total, según recogen los medios turcos, la TOKI está encargada de gestionar la rehabilitación y construcción de 83.500 refugios repartidos por todo el territorio nacional.
Otra de las normas extraídas de la reunión de hace un año es que se realizarán en las 81 provincias que componen —inspirándose en otros casos similares como el de Suiza o Israel— y proporcionarán un espacio de hasta un metro cuadrado por persona.
Los estudios preliminares a la obra civil revelaron que la infraestructura de refugios existente era escasa e inadecuada en especificaciones técnicas. Turquía ya cuenta desde 1987 con una normativa que obliga a construir refugios en los edificios de mayores dimensiones, aunque muchos de estos espacios son utilizados como aparcamiento o almacenes.
Los últimos discursos del presidente Erdogan han ido precisamente en la línea de la preocupación por la inestabilidad de la región, esencialmente en todo lo que ha rodeado a los ataques de Israel a posiciones de Hezbolá en el Líbano y a la Franja de Gaza.
A la declarada enemistad con Netanyahu se unen los misiles que tuvieron que ser interceptados dentro de su espacio aéreo durante las semanas más duras de la guerra en Irán y en cuya neutralización participó el contingente español desplegado en Turquía.
Los refugios en construcción estarán equipados según los estándares básicos actuales. Contarán con suministro garantizado de agua potable, sistemas de ventilación, áreas de respuesta médica de emergencia y víveres.
Los refugios están previstos para ubicarse en zonas de parques y debajo de edificios públicos como escuelas y hospitales con el objetivo de ser zonas de fácil acceso para un gran número de personas.
Además, según explican desde BbnHaber, los búnkeres están diseñados para proporcionar condiciones básicas de vida durante 21 días y funcionar de forma independiente del exterior durante, al menos 72 horas.
Renovación alemana
Turquía no es el único país de la OTAN que ha evaluado la potenciación de los búnkeres. Alemania, hace poco más de un año, también puso sobre la mesa la necesidad de rehabilitar buena parte de su red de refugios.
El por entonces presidente de la Agencia Federal de Protección Civil y Socorro en Casos de Catástrofe, Ralph Tiesler, declaró en una entrevista que, "durante mucho tiempo, en Alemania existía la creencia generalizada de que la guerra no era un escenario para el que tuviéramos que prepararnos".
"Eso ha cambiado", afirmó. "Nos preocupa el riesgo de una gran guerra de agresión en Europa".
Alemania cuenta actualmente con unos 580 búnkeres, pero muchos de ellos no están siquiera operativos, según CNN. Una cifra que se ha visto reducida en las últimas décadas, principalmente tras el fin de la Guerra Fría cuando sumaba casi 2000 de estas infraestructuras.
La intención de la Agencia Federal, indicó Tiesler, es la de invertir en la modernización de túneles, estaciones de metro, garajes subterráneos y sótanos de edificios públicos para "crear rápidamente un millón de plazas" en los búnkeres.
Esta iniciativa, que también irá acompañada de la ampliación de los sistemas de sirenas del país, tiene un coste estimado de unos 10.000 millones de euros a invertir en los próximos cuatro años y otros 30.000 millones durante la década siguiente para completar la reforma
Los datos alemanes contrastan de forma importante con los de otros países europeos que mantienen su red de búnkeres activa. Por ejemplo, Finlandia dispone de unos 4,8 millones de plazas en refugios para una población de 5,6 millones, mientras que Suiza tiene incluso más plazas que habitantes.
