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Las claves

A finales del pasado 2025, el Ministerio de Defensa lanzó el Programa Especial de Modernización (PEM) para comprar 49 sistemas aéreos remotamente tripulados de clase I de medio alcance.

El programa, denominado por la Dirección General de Armamento y Material como SANTAM, tiene un valor estimado de 364 millones de euros a comenzar a repartir entre los cuatro años que durará el contrato.

Indra proporcionará un total de 147 aeronaves (3 por cada sistema adquirido) que se dividirán en dos clases de drones: el Tarsis VTOL, de despegue y aterrizaje vertical y 38 sistemas, y el Tarsis W, de despegue convencional y del que la compañía suministrará 11 sistemas.

La identificación de este tipo de drones como una prioridad se basa en los nuevos escenarios que se han planteado en los campos de batalla en los últimos años, especialmente en todo lo relacionado con la guerra de Ucrania.

El planteamiento de Defensa con el programa SANTAM es el de disponer de sistemas de fabricación nacional especializados tanto en tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) como en la adquisición y designación de objetivos.

Además, también dejan la puerta abierta al plano más táctico con la posibilidad de equipar armamento a las aeronaves, un término en el que el Ejército del Aire se encuentra trabajando con el Predator como plataforma de alta persistencia.

Las primeras unidades tienen previsto entregarse a principios del 2028, según ha explicado Juan Mahón, director de desarrollo de negocio de Weapons & Ammunitions de Indra. El cliente será el Ministerio de Defensa, que se encargará posteriormente de repartir los sistemas entre los Ejércitos del Aire y Tierra y la Armada.

Tecnología Tarsis para sistemas no tripulados multipropósito. Indra

"Este programa es estratégico para la compañía porque refuerza nuestra posición como integrador y suministrador de grandes sistemas complejos de defensa", ha señalado Mahón.

El SANTAM nace con el objetivo de proporcionar independencia tecnológica e industrial de España en este segmento. En particular, con "la generación de capacidades nacionales que permitan dar soporte a este programa y a futuras necesidades de las Fuerzas Armadas".

Para lograr esta meta de soberanía industrial, el proyecto prevé la nacionalización de los subsistemas críticos, un área en la que está trabajando Indra y en la que recurrirá a otras compañías españolas para ello.

"Estamos trabajando para que todo lo que es la aeroestructura y el core del sistema sea producto nacional", ha indicado en esta ocasión Juan José Calvente, director de sistemas aéreos autónomos de Indra.

Dentro de este core se encuentran algunas tecnologías clave como los ordenadores de a bordo, el piloto automático, el sistema de gestión de misión, la estación en tierra, la planta motriz o los enlaces de datos.

El plan industrial presentado por Indra para el programa estima que se crearán unos 500 puestos de trabajo directos tanto por parte de la propia compañía como de sus proveedores. Además, también prevén que el reparto de trabajo recaiga entre sus centros de trabajo en Andalucía, Castilla y León, Madrid y Cataluña.

A lo largo del año pasado, Indra redobló su apuesta por el segmento de los drones con dos adquisiciones en la última mitad del año. La primera fue la andaluza Aertec DAS, creadora del dron Tarsis, y la última, en diciembre, fue Wake Engineering.

Según han indicado Calvente y Mahón en su intervención, Indra ha tomado desarrollos de estas dos compañías para establecer una base de los sistemas que entregará al Ministerio de Defensa.

En todos los Ejércitos

Las plataformas prestarán servicio en las tres ramas de las Fuerzas Armadas españolas, aunque con algunas diferencias. El Ejército de Tierra operará tanto las dos versiones —Tarsis W y Tarsis VTOL—, mientras que el Ejército del Aire tan solo contará con la variante W y la Armada con la VTOL.

Además, "será el primer sistema nacional de clase 1 [peso máximo al despegue inferior a 150 kilos] con certificado de tipo", ha indicado Calvente. Se trata de un documento que emite la AESA en España y valida que "el diseño cumple con todos los requisitos de seguridad y aeronavegabilidad".

"La obtención del certificado de tipo va a ser el factor diferenciador que tendrán los sistemas Tarsis", indica Calvente.

En cuanto a las especificaciones técnicas, los Tarsis tienen una envergadura cercana a los 6 metros, un techo de vuelo de 15.000 pies, más de 10 horas de autonomía y capacidad para transportar entre 20 y 30 kilogramos de carga útil.

Cada sistema integra una suite de sensores que incluyen sensores electroópticos e infrarrojos o sistemas de radar de apertura sintética. Además, Indra también proporcionará 49 designadores láser —uno por cada sistema— que serán intercambiables.

La particularidad del Tarsis W es que puede llevar armamento ligero, como micromisiles o bombas de pequeño tamaño, para lo que Indra instalará los acoples subalares necesarios para su futura integración, ya que el SANTAM no contempla la rama armamentística.

Otra característica del sistema Tarsis, esta vez común a las dos versiones, es que cuenta con capacidad multicontrolling, lo que permite que un solo puesto de mando pueda manejar más de una aeronave. Por último, también han anunciado que se integrará en las redes de mando y control e infraestructuras en la nube de combate de las Fuerzas Armadas españolas.

Con el inicio de las entregas previsto para el primer cuatrimestre de 2028, Indra busca proyectar este desarrollo más allá de los dominios nacionales.

"Dotar a las Fuerzas Armadas de capacidades ISR y de ataque ligero a un coste de adquisición y operación bajo está teniendo muy buena recepción en mercados de Latinoamérica, África y Asia", ha indicado Juan Mahón.