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Las claves

Los máximos mandatarios de Francia y Alemania han decidido poner punto y final al programa de desarrollo y fabricación de un caza de sexta generación.

Las posturas entre ambos países son, finalmente, irreconciliables, tal y como se viene demostrando durante los últimos meses de desencuentros tanto a nivel político como industrial.

En el programa participan, a partes iguales, Francia, Alemania y España, con la parte tecnológica encargada a Dassault, Airbus e Indra, respectivamente.

Según Reuters, el canciller alemán Merz y el presidente francés Macron debatieron sobre el problemático proyecto en el marco de la cumbre UE que se celebra estos días en Montenegro para estrechar lazos con los Balcanes.

La conclusión de la reunión es que no existía ninguna posibilidad de superar meses de estancamiento.

"Han llegado a la conclusión de que las empresas implicadas no han logrado ponerse de acuerdo para construir un avión de combate conjunto", apuntan fuentes del Gobierno germano a Efe. "Ambos dirigentes reconocen esta realidad".

Fuentes de la industria consultadas por EL ESPAÑOL apuntan a la cautela hasta que no haya una declaración oficial por alguna de las partes institucionales implicadas.

El próximo miércoles se celebra en Berlín el salón aeronáutico ILA, donde probablemente se lleve a cabo algún movimiento para aclarar la situación sobre el programa.

Las mismas fuentes han explicado a este periódico que, de confirmarse el fin del caza, sería un paso necesario para poner fin al estancamiento sobre el avión, pero al mismo tiempo manteniendo al FCAS como sistema de sistemas.

El fracaso en alcanzar un acuerdo sobre el proyecto, valorado en unos 100.000 millones de euros, pone la guinda en un programa que, desde hace aproximadamente un año, ha enfrentado numerosas complicaciones.

Durante los últimos meses, la francesa Dassault había planteado su deseo de hacerse con buena parte del control del proyecto, principalmente aquellas tareas relacionadas con el diseño, desarrollo y fabricación del caza.

Mientras tanto, desde Madrid y Berlín se apostaba por mantener el reparto de trabajo y el peso industrial del acuerdo inicial rubricado por los tres países en 2019, año en el que entró España.

Sistema de sistemas

El concepto del FCAS era el de un programa compuesto por varios sistemas. Además del caza, también se estableció el desarrollo de un caza y de una nube de combate abierta a otras plataformas ya existentes en las Fuerzas Aéreas de los países participantes.

Una fuente europea citada por la agencia indicó que ambas partes —refiriéndose a Alemania y Francia— se encaminaban a una solución que salvara, en parte, las apariencias.

En concreto, a los sistemas que no son el caza de sexta generación, como la antes mencionada nube de combate que podría mantenerse viva y en la que Indra cuenta con un importante peso.

El compromiso en este aspecto "es principalmente simbólico", ya que FCAS es un nombre genérico para dichos sistemas y no exclusivo de este plan, pero los funcionarios de los dos países han estado buscando una fórmula que permita a Macron renunciar al caza principal sin tener que declarar muerto a todo el proyecto conjunto.

Según el diario alemán Handelsblatt, tanto París como Berlín quieren seguir desarrollando conjuntamente el sistema digital de mando y control que conectará a todos los elementos aéreos.

El reparto concreto para esta parte se debatirá previsiblemente en el próximo consejo ministerial franco-alemán que se celebrará próximamente en Alemania.

A partir de ese momento, según fuentes gubernamentales, los ministerios de Defensa deberán elaborar "un plan de trabajo conjunto y actualizado para la cooperación industrial en materia de defensa, centrado en unos pocos proyectos realistas y relevantes", afirman.

En cuanto a la parte de los sistemas no tripulados, la española Satnus —formada por GMV, Sener y Tecnobit - Grupo Oesía— era una de las principales adjudicatarias para el desarrollo de sistemas clave.

España, con Alemania

La cancelación del programa lleva masticándose meses en los despachos del Ministerio de Defensa español, que ha visto cómo su papel de mediador finalmente no ha surtido efecto.

Sin embargo, desde los despachos de Castellana 109 llevan trabajando en el siguiente paso varios meses. Fuentes del Ministerio confirmaron en diciembre a EL ESPAÑOL que la idea era desarrollar un caza junto a Alemania en caso de que el programa fracasara tal y como se conocía.

De esta forma, Francia —cuya participación industrial está liderada por Dassault— ejecutaría el desarrollo en solitario de un caza de sexta generación.

Mientras tanto, de forma paralela, Alemania —con Airbus Defence— y España —con Indra— llevarían a cabo un proyecto en paralelo con el mismo objetivo.

Más recientemente, el grupo sueco Saab, fabricante del caza Gripen, ha demostrado interés en colaborar con Berlín en el desarrollo del próximo caza. Un movimiento que, por extensión, también podría incluir a España.