La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha seleccionado a SpaceX, la compañía espacial capitaneada por Elon Musk, para el lanzamiento y despliegue de satélites como parte del programa Space-Based Airborne Moving Target Indicator (SB-AMTI) que proporcionen capacidades avanzadas de seguimiento global.
La adjudicación de esta parte del programa SB-AMTI tiene una dotación económica de 4.160 millones de dólares y acelerará el desarrollo de una capa de detección espacial diseñada para rastrear y detectar amenazas aéreas a nivel mundial.
El método tradicional de las plataformas aéreas militares para rastrear objetivos en movimiento se enfrenta a continuos desafíos a medida que los adversarios desarrollan sistemas antiacceso y denegación de área (A2/AD) cada vez más sofisticados, explican desde la Fuerza Espacial.
Este "método tradicional" al que se refieren se basa primordialmente en aeronaves de alerta temprana equipadas con radares muy avanzados que consiguen detectar y monitorizar cualquier tipo de movimiento del enemigo.
Las aeronaves de alerta temprana son aparatos muy expuestos al basarse en plataformas comerciales, convirtiéndolas en objetivo de algunos de estos sistemas antiacceso y denegación de área.
Para completar esos sistemas de detección aérea tradicionales, Estados Unidos recurrirá a una arquitectura de seguimiento por capas y alta resiliencia.
Tal y como explican, el proyecto SB-AMTI busca mejorar las capacidades de la Fuerza Espacial para la Fuerza Conjunta mediante la puesta en marcha de una "capacidad global y persistente" para detectar y rastrear objetivos aéreos desde el espacio.
Constelación de alerta temprana
"Al enfocar estas capacidades en el dominio espacial, proporcionaremos a la Fuerza Conjunta un conocimiento constante del espacio aéreo en disputa", ha señalado el coronel Ryan Frazier de la Fuerza Espacial de EEUU.
El coronel Frazier ha explicado que, actualmente, están comenzando las labores de desarrollo e integración para cumplir los hitos de despliegue rápido del programa —que tiene previsto iniciarse en 2028— y "abordar los requisitos emergentes de seguridad nacional"
El presidente de EE.UU., Donald Trump, realiza un anuncio sobre el escudo antimisiles Golden Dome junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington D.C., Estados Unidos, el 20 de mayo de 2025.
La arquitectura del SB-AMTI está diseñada como un sistema de sistemas. Integra sensores espaciales avanzados, enlaces de comunicación seguros y rápidos, y procesamiento terrestre.
La Fuerza Espacial no proporciona mucho más detalles sobre las capacidades concretas de cada plataforma ni el número de satélites que integrarán la constelación.
El programa será una pata más de la detección de amenazas aéreas por parte de Estados Unidos, con la ventaja de proporcionar cobertura global.
Hoy por hoy, este tipo de misiones recaen en aviones como el E-3 Sentry o el E-7 Wedgetail que se mantienen en vuelo de forma perpetua en los lugares de interés de Estados Unidos —como puede ser Irán— para detectar cualquier tipo de movimiento aéreo por parte del enemigo.
En una capa inferior, condicionados por la curvatura del planeta, se encuentran los radares colocados en la superficie, tanto en tierra firme como en el mar.
Con el traslado de una parte importante de la carga de trabajo al espacio, el Departamento de Guerra estadounidense busca una red de sensores más resiliente ante escenarios adversos en los que es muy complicado desplegar aviones AWACS o embarcaciones.
Con una tasa de revisita lo suficientemente baja —o incluso llevándolo a casi cero—, se abre la posibilidad de una retransmisión continua de datos e imagen de una región concreta desde el espacio, imposibilitando que el adversario pueda realizar cualquier tipo de movimiento sin ser detectado.
SpaceX es solo una de las nueve compañías que el Pentágono ha elegido para llevar a cabo el programa SB-AMTI, dotado con 7.000 millones de euros para el próximo año fiscal y erigido como una de las principales novedades del gasto en defensa por parte de la administración Trump.
Experiencia de SpaceX
La compañía espacial de Elon Musk ya fue adjudicataria en 2021 de un contrato por 1.800 millones de dólares para la construcción, lanzamiento y despliegue de una constelación espía para la agencia de inteligencia estadounidense National Reconnaissance Office (Oficina Nacional de Reconocimiento o NRO).
La NRO "está desarrollando el sistema de inteligencia, vigilancia y reconocimiento espacial más capaz, diverso y resistente que el mundo haya visto jamás", según explicó un portavoz a Reuters en 2024.
Según las mismas fuentes, los satélites pueden rastrear objetivos en tierra y compartir esos datos con los servicios de inteligencia y las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Esta capacidad permite al Gobierno estadounidense la obtención de forma rápida de imágenes continuas de actividades en tierra en prácticamente cualquier lugar del planeta, lo que facilita las operaciones militares y de inteligencia.
En agosto de 2025, desde la NRO afirmaron que ya contaban con varios satélites desplegados junto con la Fuerza Espacial estadounidense para la monitorización de movimientos sobre la superficie como parte del programa GMTI (Ground Moving Target Indicator), un proyecto paralelo al AMTI antes mencionado.
El objetivo de la Fuerza Espacial es contar con capacidades GMTI iniciales a partir del 2028.
"Esto es un proceso gradual, que va desde gatear a caminar y correr", explicó en agosto la por entonces teniente general DeAnna Burt, subdirectora de operaciones espaciales de la Fuerza Espacial.
