Álvaro Escalonilla
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Las claves

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump recibió este miércoles en la Casa Blanca al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un momento decisivo para el futuro de Oriente Próximo. "Fue una muy buena reunión; la extraordinaria relación entre nuestros dos países continúa", adelantó el mandatario republicano en su plataforma Truth Social.

El séptimo encuentro entre ambos líderes desde que Trump recuperó la presidencia coincidió con las negociaciones en curso en Omán entre iraníes y estadounidenses, y con el inicio de la "segunda fase" del acuerdo de paz en Gaza, estancado ante la negativa de Hamás de entregar las armas mientras las tropas israelíes ocupen la Franja.

El recibimiento de Netanyahu fue menos caluroso que de costumbre. El primer ministro israelí no accedió al Ala Oeste por la puerta principal, donde aguardaban los periodistas, sino que lo hizo a través de una puerta lateral, como hizo a mediados de enero la líder opositora venezolana María Corina Machado. Tampoco recibió Netanyahu la tradicional guardia de honor al no tratarse de una visita oficial. Trump optó en esta ocasión por marcar perfil bajo.

En el encuentro, celebrado a puerta cerrada, Netanyahu presentó a Trump "un expediente de evidencias" para hacerle ver que los iraníes estaban "engañando" a Estados Unidos, según informó el Canal 12. La cadena de televisión israelí sostiene que el archivo en cuestión contiene información que demuestra que el régimen de los ayatolás siguió masacrando a los manifestantes pese a las advertencias de la Casa Blanca.

Trump, sin embargo, no mencionó el dossier en su balance posterior del encuentro. "No se alcanzó nada definitivo, salvo que insistí en que las negociaciones con Irán continúen para ver si se puede concretar un acuerdo", recoge su publicación en Truth. "Si es posible, le hice saber al primer ministro que esa sería la opción preferida. Si no es posible, simplemente tendremos que ver cuál será el resultado".

En la reunión, que duró casi tres horas, Netanyahu también intentó convencerlo de que adoptara una postura más dura con respecto de los programas nuclear y de misiles de Irán, y que intentara incluir las exigencias de Israel en las negociaciones de Omán. En caso de ataque, una posibilidad que Trump no descarta, el primer ministro israelí le propuso golpear el arsenal de misiles balísticos iraní, según el digital Walla.

Trump y Netanyahu también repasaron este miércoles la delicada situación en Gaza. De hecho, antes de conversar con el republicano, el líder del Likud estampó su rúbrica sobre el documento que confirma la entrada de Israel a la autodenominada Junta de Paz, el órgano que supervisará la gobernabilidad en el enclave palestino. En la ceremonia de firma no estuvo presente Trump, sino su secretario de Estado, Marco Rubio.

La víspera, Netanyahu se había reunido en Washington con el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y con el yerno del presidente, Jared Kushner, el tándem que dirige la diplomacia de la Casa Blanca en Ucrania y Oriente Próximo. Fueron precisamente Witkoff y Kushner quienes protagonizaron en Mascate la primera toma de contacto con Teherán desde la guerra de los doce días de junio del año pasado.

De acuerdo con el comunicado de la oficina de Netanyahu, ambos ofrecieron "una actualización sobre la primera ronda de negociaciones que mantuvieron con Irán el viernes pasado" en la capital de Omán.

El vicepresidente J. D. Vance aclaró este miércoles desde Bakú que la prioridad es alcanzar una solución negociada, pero no descartó utilizar la fuerza. Mientras, Trump redoblaba este martes sus amenazas sobre Irán. "O llegamos a un acuerdo o tendremos que hacer algo muy duro, como la última vez. Tenemos una armada que se dirige allí y puede que otra vaya también", declaró al digital Axios.

El mandatario republicano deslizó la posibilidad de desplegar un segundo portaaviones en Oriente Próximo para hacer compañía al USS Abraham Lincoln en caso de que, como todo hace presagiar, las negociaciones no lleguen a buen puerto.

Trump declaró en Fox Business que busca un acuerdo que deje a Irán "sin armas nucleares, sin misiles". La Casa Blanca también pretende cortar de raíz el apoyo político, económico y militar que Teherán presta a Hezbolá, Hamás y otras milicias afines en la región.

Irán, sin embargo, no contempla discutir sobre su programa de misiles o su respaldo al denominado Eje de la Resistencia. La República Islámica sólo contempla negociar la evolución de su programa nuclear, reducir los niveles de enriquecimiento de uranio o sus reservas a cambio de ver aliviadas algunas de las sanciones que lastran su economía. Nada más. De entrada, las posturas son irreconciliables. Netanyahu quiso ahondar la brecha.