Jaime León (Efe)
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Las claves

Cuerpo militar de élite y emporio económico con la misión de proteger a la República Islámica de Irán, la Guardia Revolucionaria (CIGR) será considerada desde este jueves una organización terrorista por la Unión Europea (UE) por la represión de las protestas que han sacudido el país persa.

Paralela a las Fuerzas Armadas convencionales, la Guardia Revolucionaria es el cuerpo militar más poderoso de Irán y controla el programa de misiles balístico.

Fundada tras el triunfo de la Revolución Islámica de 1979 por el ayatolá Ruholá Jomeiní, este cuerpo militar responde directamente al líder supremo, Ali Jameneí, la máxima autoridad política y espiritual de Irán.

“Si el líder supremo representa el poder de la pluma, la Guardia Revolucionaria es su espada”, afirmó el analista Afshon Ostovar en su libro La vanguardia del Imán sobre lo que significa este cuerpo militar para la República Islámica. “Es el mecanismo que transforma la autoridad del líder en una fuerza armada y de coerción”, añadió el experto en Oriente Medio.

Su principal función es la militar, con unos 125.000 efectivos repartidos entre fuerzas de tierra, navales, aéreas y de espionaje y el cometido de supervisar las armas estratégicas de Irán como son sus misiles balísticos.

Pero además es una institución cultural y un conglomerado económico con intereses en petróleo, gas, telecomunicaciones, transporte, construcción y medios de comunicación, de acuerdo con Ostovar.

Los tentáculos de la Guardia Revolucionaria

También controla a los Basiji, una milicia paramilitar de voluntarios islámicos con gran influencia en la sociedad iraní que cuenta con cuatro millones de miembros repartidos por colegios, universidades, fábricas, oficinas gubernamentales o mezquitas.

“Los basiji son la primera línea de la Guardia Revolucionaria contra el cambio político y social”, escribió Ostovar.

A través de la Fuerza Quds (Jerusalén), brazo exterior de la Guardia, Teherán lidera el llamado Eje de la Resistencia, una alianza informal formada por organizaciones como el libanés Hezbolá, los hutíes de Yemen, el movimiento Hamás, la Yihad Islámica y las milicias en Irak, entre otros.

oto de archivo. Miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán durante una ceremonia conmemorativa del 40.º aniversario de la Revolución Islámica de 1979, en la plaza Azadi (Libertad) de Teherán, Irán, el 11 de febrero de 2019. Efe

Esta alianza, profundamente antiisraelí y antiestadounidense, era uno de los pilares de la política exterior de Irán, ahora en horas bajas tras los golpes sufridos por Hezbolá y Hamás, y la caída del poder del expresidente sirio Bashar al Asad.

Duros golpes

El cuerpo militar de élite sufrió también duros golpes durante la guerra de los 12 días de junio iniciada por Israel contra Irán, con la muerte de su comandante en jefe el general Hosein Salamí, o el responsable de su programa balístico, el general Amir Ali Hajizadeh, entre otros.

El fallecido comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, el general de división Hossein Salami, revisa equipo militar durante un ejercicio militar en el área de Aras, provincia de Azerbaiyán Oriental, Irán, el 17 de octubre de 2022. Reuters

Ahora, el general Mohammad Pakpur, lidera la organización, mientras que el general de brigada Majid Mousavi está al cargo de su brazo aeroespacial.

No fue la primera ocasión que altos cargos de la Guardia fueron asesinados por potencias extranjeras. En 2020, Washington asesinó al entonces comandante en jefe de la Fuerza Quds el general Qasem Soleimaní en un ataque en Bagdad.

Estados Unidos designó a la Fuerza Quds, una división de la Guardia Revolucionaria, como grupo terrorista en 2007, y en 2019, bajo el primer Gobierno de Donald Trump se incluyó propiamente a la Guardia en la lista negra de grupos terroristas

Represión de las protestas

Ahora, los ministros de Exteriores de la Unión Europea llegaron este jueves a un acuerdo político informal para incluir a la Guardia Revolucionaria de Irán en la lista de organizaciones terroristas de la UE por la represión en las recientes protestas el país, una decisión que requiere la unanimidad.

Las protestas comenzaron el 28 de diciembre impulsadas por comerciantes de Teherán, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y alcanzaron su momento álgido el 8 y 9 de enero con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán y una fuerte represión.

Teherán acusa a Estados Unidos e Israel de provocar una explosión de violencia con el envío de armas y mercenarios a las protestas en las que han muerto 3.117 personas, según la versión oficial iraní, mientras ONGs opositoras como HRANA, con sede en EE.UU. informan de 6.373 fallecidos, miles de denuncias de homicidios aún no confirmados y más de 40.000 arrestos.