Volodímir Zelenski se citó este martes en Oslo con el enviado especial y amigo personal de Donald Trump, Steve Witkoff, para intentar revertir las concesiones que la Casa Blanca ha servido a Vladímir Putin en bandeja de plata.
Concesiones como comprar diésel ruso, levantar parte de las sanciones contra Moscú, dejar de compartir inteligencia con Kiev, pedir el relevo de Zelenski o ralentizar el envío de interceptores Patriot para proteger los cielos de Ucrania de los ataques aéreos rusos contra objetivos civiles.
El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y el presidente finlandés, Alexander Stubb, organizaron este encuentro crucial para el futuro de Europa con la vista puesta, una vez más, en reconducir las relaciones entre ambas orillas del Atlántico.
Volodímir Zelenski abraza a Steve Witkoff junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y el presidente finlandés, Alexander Stubb, en Oslo.
Zelenski acudió en compañía del jefe del servicio de inteligencia exterior de Ucrania, Rustem Umerov, y de David Arakhamia, líder del grupo parlamentario de su partido, Servidor del Pueblo. Junto a Witkoff viajó su asesor Nick Stewart.
El yerno de Trump, Jared Kushner, no estuvo este martes a Oslo, pero participó en las conversaciones por videoconferencia.
Antes de la reunión, Støre pidió buscar a las partes "un camino más constructivo", un camino que, sin embargo, Trump parece decidido a no transitar. El mandatario republicano llegó a declarar este lunes desde la Casa Blanca que, "sinceramente, Rusia se ha portado bien con Ucrania".
Sin embargo, las conversaciones en Oslo fueron "buenas y constructivas", según el primer ministro noruego, que confirmó en la rueda de prensa posterior que Witkoff pondrá rumbo mañana mismo a San Petersburgo para transmitirle a Putin los "elementos de paz" acordados durante la jornada.
En la misma rueda de prensa, Zelenski escenificó un primer alivio en el pulso con la Casa Blanca al agradecer a Washington que hubiera restablecido la transmisión de inteligencia y las alertas tempranas ante los ataques balísticos rusos.
Las decisiones de Trump habían despertado el rechazo del presidente de Ucrania, que lo acusó de ponerse de parte del agresor y buscar de manera insistente su capitulación. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, verbalizó este mismo martes un sentir similar.
"Aunque los negociadores estadounidenses llevan casi dos años, ahora ya un año y medio, intentando empujar a Ucrania a la capitulación, la razón por la que Ucrania no ha capitulado en las condiciones de Putin es que Europa ha apoyado a Ucrania", manifestó la ex primera ministra de Estonia, que colocó en la diana a Witkoff y Kushner, su compañero de fatigas.