Quiere convertirse Ulrich Siegmund (Havelberg, 35 años) en el primer jefe de Gobierno regional de la historia de Alternativa para Alemania (AfD) y convertir de paso a Sajonia-Anhalt en el primer estado federado del país bajo el control de la extrema derecha desde la posguerra.
El líder regional de la AfD confirmó este martes su intención de convertirse en el próximo ministro-presidente de este land del este de Alemania. Prevé presentarse a la sesión de investidura —que se celebrará el 15, el 16 o el 17 de diciembre— y confía en ser elegido en la primera votación.
"No me presentaría a la investidura si no tuviera certeza de que habrá estabilidad", declaró Siegmund desde el Parlamento de Magdeburgo. "Por lo tanto, no habrá un clásico Gobierno de minoría si todo sale como lo tenemos planeado, de momento no puedo dar detalles exactos", apuntó.
Quiere Siegmund un "Gobierno estable", y no "un Gobierno minoritario clásico", según informa el semanario Der Spiegel, aunque el diputado ultra Tobias Rausch, candidato de la AfD para presidir el Landtag, confesó este mismo martes en declaraciones a la prensa que los suyos no descartan, en efecto, gobernar en minoría.
"El último presidente de un Parlamento que pertenecía a un partido de extrema derecha fue Hermann Göring", recordó este martes en alusión a Rausch la líder del grupo parlamentario de Die Linke en Sajonia-Anhalt, Eva von Angern, que presidirá la sesión inaugural como diputada de mayor edad.
Así, el líder de la AfD cambia de parecer y rompe su promesa electoral. Hasta que los ultras ganaron las elecciones regionales de principios de septiembre con el 43,8 % de los votos, por delante de la CDU, con el 17,2 %, Siegmund había repetido hasta la extenuación que sólo contemplaba gobernar en solitario.
La aritmética complica sus planes, y es que, a pesar de su victoria arrolladora, la AfD cuenta 39 escaños en el Parlamento, los mismos que la suma de la CDU, Die Linke, Los Verdes y el SPD. El umbral de la mayoría absoluta está en los 42, y desempata el BSW de Sahra Wagenknecht, que irrumpió en la Cámara con cinco diputados.
La líder de BSW, Sahra Wagenknecht, en un mitin cuando formaba parte de Die Linke.
"Seguimos manteniendo conversaciones constructivas con otro grupo parlamentario y con otros diputados individuales de este Parlamento pertenecientes a otros grupos", confirmó el propio Siegmund, que evitó concretar que las negociaciones en curso involucran a la escisión de Die Linke, que replica sus postulados antiinmigración.
Es cierto que los de Wagenknecht descartan formar una coalición con la AfD y prometen abstenerse en la sesión de investidura, pero en Sajonia-Anhalt basta con obtener la mayoría de los votos emitidos en la tercera votación para ser elegido ministro-presidente, y las abstenciones no cuentan.
Pero la cosa se complica porque, en caso de que BSW cumpliera su promesa de abstenerse y la CDU, Los Verdes, Die Linke y el SPD votaran en contra de la elección de Siegmund, se produciría un empate a 39 escaños.
Siegmund buscaba provocar deserciones en las filas de la CDU, pero los democristianos exploran la posibilidad de elegir a un ministro-presidente alejado de la dinámica de los partidos para encabezar un Gobierno de corte técnico junto con los verdes, los socialdemócratas y Die Linke.
¿Prohibición?
Ahora que la AfD gana elecciones y acaricia su primer gobierno, los pesos pesados del SPD recuperan la idea de presentar una solicitud para prohibir el partido. Así lo verbalizó este martes desde Bremen el ministro de Defensa, Boris Pistorius, quien consideró que había llegado "el momento de examinar con gran minuciosidad si se cumplen las condiciones" para ello.
Definió Pistorius a la AfD como "un partido de extrema derecha", comparó su caso con la prohibición del Partido Nacionaldemócrata Alemán (NPD) y reconoció que las democracias liberales como Alemania son "vulnerables y destruibles también desde dentro".
De ahí la necesidad, argumentó, de utilizar "los pocos instrumentos de los que dispone para protegerse a sí misma de las amenazas internas o, al menos, estudien su aplicación". Para Pistorius, sin embargo, sólo el Tribunal Constitucional puede pronunciarse sobre este asunto.
