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Las claves

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, firmaron este martes en los márgenes de la Asamblea General de la ONU en Nueva York el nuevo acuerdo de seguridad para la isla del Ártico.

"El acuerdo respeta la soberanía de Dinamarca y el derecho de Groenlandia a la autodeterminación", aclaró en su turno de palabra la líder socialdemócrata danesa, observada desde la primera fila de la sala por el secretario de Estado, Marco Rubio, y los ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, y Groenlandia, Múte B. Egede.

"El acuerdo reconoce que somos un pueblo con derecho a la autodeterminación. Al mismo tiempo, se nos reconoce como parte de nuestra seguridad común en el Ártico", celebró acto seguido el propio Nielsen.

El Gobierno groenlandés hizo público el contenido del acuerdo, que tendrá que recibir el visto bueno de los Parlamentos de Copenhague y Nuuk antes de entrar en vigor. El documento de nueve páginas prohíbe que cualquier país que no forme parte de la OTAN establezca "sus propias instalaciones militares con o sin tripulación" en la isla.

Además, el arreglo obliga a Groenlandia a permanecer en la OTAN y respetar el acuerdo de defensa con Estados Unidos en caso de independizarse de Dinamarca, y compromete a Washington a "respetar la sociedad groenlandesa y el modo de vida groenlandés" en el desarrollo de sus actividades militares en la isla.

"Es excelente ver el acuerdo firmado hoy por Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia", expresó en la red social X el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. "Conocemos las amenazas a las que nos enfrentamos, y una mayor seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte es esencial tanto para Europa como para América del Norte", añadió.

Consideró ex primer ministro de Países Bajos que "este acuerdo, junto con el creciente papel de la OTAN en la protección de esta región vital, refuerza nuestra seguridad colectiva y respalda un futuro más seguro y estable para todos nosotros"

El pasado viernes, Trump anunciaba a través de Truth Social que había sellado un pacto con Copenhague y Nuuk para mantener "el control permanente" sobre la seguridad de Groenlandia. Los gobiernos de Frederiksen y Nielsen confirmaron haber alcanzado un principio de acuerdo para reforzar la defensa de la isla autónoma bajo soberanía danesa.

No trascendió entonces el contenido del pacto, pero las partes ofrecieron valoraciones contradictorias. Trump y su entorno vendieron que éste colmaba las expectativas del inquilino de la Casa Blanca, obsesionado durante meses con arrancar a Dinamarca la soberanía de la isla autónoma por razones de seguridad nacional.

Desde Copenhague y Nuuk, en cambio, apelaron a la calma y aseguraron que el texto respetaba la soberanía de Dinamarca y el derecho de Groenlandia a la autodeterminación, dos líneas rojas que Frederiksen reafirmó este mismo martes durante la ceremonia de firma.

Finalmente, Trump consigue aumentar su presencia militar en la isla del Ártico. Además de la base espacial de Pituffik, el Pentágono reabrirá la base aérea de Narsarsuaq, utilizada durante la Guerra Fría, y otra en Mestersvig, que opera en la actualidad la Patrulla Canina Sirius, una unidad de élite de las fuerzas especiales danesas.

"Ningún adversario de Estados Unidos podrá jamás volver a establecer una presencia militar en Groenlandia ni realizar inversiones sensibles allí sin nuestra aprobación expresa por escrito", presumió Trump minutos antes desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU.

El mandatario republicano reiteró este mismo martes que el Ejército de Estados Unidos pondrá en marcha "de inmediato el proceso para desarrollar una importante presencia militar en las ubicaciones adecuadas", como adelantó el pasado viernes.

Así, Trump se anota un tanto del que poder presumir en la antesala de las elecciones de mitad de mandato, y al mismo tiempo aleja los temores que daneses, groenlandeses y europeos llevaban incubando durante meses sobre la posibilidad de que Estados Unidos tratara de anexionar a su territorio la isla más grande del mundo.