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Las claves

El líder ultraderechista británico Nigel Farage ha revalidado su escaño en el parlamento de Westminster por la circunscripción de Clacton on Sea, en el sur de Inglaterra, con una holgada diferencia de votos respecto a sus rivales.

Farage, líder del partido populista Reform UK, obtuvo 22.239 votos, superando su resultado en las elecciones de 2024, cuando tuvo 21.225, en unos comicios que han sido boicoteados por las principales fuerzas políticas británicas. Lo que ha repercutido en una tasa de abstención del 55 %, mucho más elevada que en las de 2024, cuando supuso un 41 %.

El político se ha limitado a expresar en redes que "el resultado de Clacton habla por sí solo", acompañado por una fotografía suya tomada durante un evento en su distrito.

Disturbios en Clacton

El líder no se ha personado en el centro de recuento de votos, como es la tradición, alegando en un encuentro con sus seguidores que la policía local le había advertido de que había en marcha "una campaña para perturbar y degradar los resultados", aunque varios medios lo contradijeron al asegurar que no hubo ninguna advertencia oficial.

Un portavoz de Reform UK informó de que la Policía de Essex, el condado donde está Clacton-on-Sea, le comunicó que había una "amenaza creíble" contra Farage. Sin embargo, las fuerzas del orden de Essex se limitaron a decir que contaban "con un dispositivo policial sólido y proporcionado para garantizar la seguridad de todos los participantes en el recuento".

Sin embargo, las fuerzas del orden de Essex se limitaron a decir que contaban "con un dispositivo policial sólido y proporcionado para garantizar la seguridad de todos los participantes en el recuento".

En realidad, Farage dio otra razón: "Estaría loco si me presento en ese escenario, habiendo obtenido una victoria arrolladora para ser rebajado y humillado por los nadies", en alusión al variopinto conjunto de candidatos que se presentaron contra él, uno de los más mediáticos el "Conde Carapapelera".

La dimisión

Farage ha logrado entrar en Westminster por primera vez en su carrera política precisamente en las pasadas legislativas por Clacton, cuando se hizo entonces con un 46 % de los votos. Los dos años transcurridos desde entonces no parecen haber hecho mella en la popularidad de este político y de su partido que últimamente encabeza los sondeos de intención de voto.

Han sido los escándalos financieros asociados a su partido los que explican esta particular elección en Clacton: solo así se entiende que Farage renunciara a su escaño por Clacton el pasado 7 de julio y de inmediato presentara de nuevo su candidatura para volverlo a ocupar.

Un periódico reveló que Farage no declaró ante el Parlamento una serie de donaciones recibidas del aristócrata británico George Cottrell, condenado en Estados Unidos, lo que podría incurrir en una infracción de las normas de la Cámara.

El líder "ultra" replicó que no había infringido ninguna norma, pero al dimitir paralizó cualquier investigación que pudiera abrirse sobre su caso. Aun así, él justificó su maniobra diciendo que prefería poner su escaño en manos de los electores y no de los medios de comunicación.

Contrincantes variopintos

Los partidos más importantes de la Cámara británica tomaron entonces una decisión insólita: sin aparentemente ponerse de acuerdo, decidieron no presentarse en Clacton y dejar así en evidencia a Farage, que se ha enfrentado a candidatos outsiders con nombres como "Conde Carapapelera" , "Nick el increíble ladrillo volador" o "Woke Trump Carrzee".

De todos ellos, ha sido el "Conde Carapapelera" el que ha acaparado en esta ocasión la atención mediática, y los medios desplazados a Clacton centraron en él sus entrevistas ante la ausencia de Farage. "Carapapelera" sumó 9.455 votos, pero aun así se mantuvo en su papel de cómico extravagante y eludió hacer ninguna lectura política de los resultados.

El 'Conde Carapapelera' tras conocer los resultados de las elecciones. Reuters

El partido Reform UK, que Farage creó en 2021, tiene solo ocho escaños en la Cámara de los Comunes, pero desde hace dos años lidera casi todas las encuestas de intención de voto, por encima de los dos grandes partidos (laboristas y conservadores).

Farage tiene la habilidad de ocupar el centro de atención mediática y marcar el debate político, en particular con su cruzada contra la inmigración ilegal, que se ha convertido en su gran obsesión en los últimos meses y que parece serle rentable por el lugar que la cuestión ocupa entre las preocupaciones de los británicos.