J. Atienza
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Las claves

La agencia Reuters adelantó este miércoles que el Gobierno de Keir Starmer había decidido paralizar la aprobación del proyecto de ley para ceder a Mauricio la soberanía del archipiélago de Chagos, un territorio británico en el Océano Índico, tras las críticas de Donald Trump, que acusó al primer ministro laborista de estar cometiendo "un grave error".

No obstante, una fuente del Ejecutivo aclaró después a la BBC que no había habido "ninguna pausa" en la tramitación de la ley, porque "nunca hemos fijado un plazo y el calendario se anunciará de la manera habitual".

Unas horas antes, sin embargo, el subsecretario de Estado para Asuntos Exteriores, Hamish Falconer, había reconocido desde la Cámara de los Comunes que el Gobierno estaba debatiendo el contenido del acuerdo con Washington.

"Ahora estamos abordando esas preocupaciones directamente con Estados Unidos. Tenemos un proceso en marcha en el Parlamento en relación con el tratado", explicó Falconer, quien aseguró que devolverían el proyecto de ley al Parlamento "en el momento oportuno". "Estamos haciendo una pausa para mantener conversaciones con nuestros homólogos estadounidenses", admitió.

En esta línea se pronunció el fiscal general de Mauricio, Gavin Glover, quien lamentó este miércoles que no hubiera habido avances hacia la ratificación del acuerdo. Para Glover, que Starmer diera un paso atrás no sería ninguna sorpresa.

"No ha habido ninguna discusión sobre el proceso legislativo en las últimas tres semanas. Observo que se habla de una pausa en el proceso legislativo y no de una retirada", declaró el fiscal mauriciano.

Trump criticó con fruición el acuerdo con Mauricio, que incluye la cesión de Diego García, la isla donde se encuentra una base aérea de enorme interés estratégico que Reino Unido comparte con Estados Unidos.

"¡NO CEDAN DIEGO GARCÍA!", escribió hace apenas unos días Trump en su plataforma Truth Social, advirtiendo que la base podría ser clave en cualquier operación militar futura para "erradicar un posible ataque" de Irán.

"Le he dicho al primer ministro Keir Starmer que los arrendamientos no son buenos cuando se trata de países, y que está cometiendo un gran error al firmar un contrato de arrendamiento de 100 años con quienquiera que 'reivindique' el derecho sobre Diego García", zanjaba la publicación.

El año pasado, Starmer acordó ceder la soberanía de las islas a Mauricio, manteniendo al mismo tiempo el control de Diego García a través de un arrendamiento de 99 años que garantiza la continuidad de las operaciones estadounidenses. Una fórmula que no contentó al inquilino de la Casa Blanca.

Falconer, de todos modos, insistió este miércoles durante su intervención parlamentaria en que "el objetivo" del Gobierno "ha sido, y sigue siendo, garantizar el funcionamiento eficaz a largo plazo de la base militar en Diego García", una base que definió como "fundamental" para la seguridad nacional de Reino Unido.