Jara Atienza
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Las claves

Marco Rubio está exprimiendo al máximo su breve gira por Europa, inaugurada el sábado durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. Este martes, el secretario de Estado estadounidense ha viajado a Budapest para reunirse con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, principal aliado de Washington en la Unión Europea.

El encuentro, en el que se han debatido "los esfuerzos por la paz" en Ucrania, se ha firmado un acuerdo de cooperación sobre energía nuclear civil y se ha inaugurado "una nueva era dorada de las relaciones entre Estados Unidos y Hungría", se produce en un momento delicado para el líder ultranacionalista húngaro, que el próximo 12 de abril enfrenta a su mayor desafío electoral. Tras 16 años de poder ininterrumpido, las encuestas sitúan a su partido, Fidesz, por detrás del partido opositor de centroderecha Tisza de Péter Magyar.

Rubio no ha desaprovechado la oportunidad para respaldar públicamente a Orbán en su campaña de reelección. "El presidente Trump está profundamente comprometido con su éxito", ha declarado durante una rueda de prensa conjunta. "Su éxito es nuestro éxito. Queremos que Hungría tenga éxito porque va en nuestro interés nacional, sobre todo mientras usted la lidere", ha añadido. "El futuro lo decidirán los ciudadanos de Hungría, pero debo recordar que Trump y Orbán tienen una relación personal muy cercana y eso es increíblemente beneficioso para la colaboración entre los dos países", ha zanjado.

La "amistad" entre ambos mandatarios viene de lejos. En 2016, Orbán fue el único líder comunitario que apoyó al republicano durante su campaña presidencial y, en 2024, a diferencia de sus socios europeos, recibió la victoria de Trump como una buena noticia "para la paz en el mundo".

El Gobierno húngaro, además, que suele estar enfrentado a los otros miembros de la UE en varios debates, es uno de los pocos que se oponen a seguir apoyando a Ucrania, en sintonía con la Administración estadounidense. Porque Orbán no sólo se ha granjeado el favor de Trump y del movimiento MAGA en general, sino que ha mantenido buenas relaciones con el Kremlin después de la invasión a gran escala de Rusia.

De hecho, en lo que se calificó como un acto de injerencia, en noviembre EEUU le concedió a Hungría una exención de un año de las sanciones estadounidenses por utilizar petróleo y gas rusos.