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Las claves

"Siento que he vuelto a casa". Con esas palabras comenzó Suella Braverman su discurso en el mitin de Reform UK celebrado este lunes en Londres. La titular de Interior del ex primer ministro Rishi Sunak —y antes de la fugaz Liz Truss, caída en desgraciaacababa de convertirse en la última dirigente del Partido Conservador británico en desertar hacia las filas del partido ultra de Nigel Farage, la primera fuerza política de Reino Unido, según reflejan las encuestas.

Braverman es la tercera diputada tory en cuestión de once días en sumarse a la formación de Farage, que aumenta su representación en Westminster a ocho diputados tras haber conseguido sólo cinco asientos en las elecciones generales de julio de 2024, que catapultaron al laborista Keir Starmer a Downing Street.

Braverman puso fin a un capítulo de tres décadas como militante en el Partido Conservador, una formación en horas bajas después de catorce años en el poder. La abogada de 45 años, que también sirvió como fiscal general durante el Gobierno de Boris Johnson, sigue los pasos de otro destacado diputado conservador: Robert Jenrick, que disputó sin éxito a Kemi Badenoch el liderazgo del partido en las últimas primarias.

Braverman y Jenrick no son los únicos en abandonar el barco. Como se encargó de recordar este mismo lunes Ben Riley-Smith, editor político de The Daily Telegraph, Farage ha incorporado a su equipo al ministro de Hacienda de Boris Johnson, Nadhim Zahawi; a su secretaria de Cultura, Nadine Dorries; o a su ministra de Sanidad, Maria Caulfield. "La vieja banda volviendo a reunirse", escribe con sorna Riley-Smith.

El movimiento de Braverman no pilla a nadie por sorpresa. La traición era un secreto a voces. Estaba a disgusto desde hace rato. "Siempre fue una cuestión de cuándo, no de si, Suella desertaría", reconoció un portavoz de los tories.

"Los conservadores hicimos todo lo posible por cuidar la salud mental de Suella, pero estaba claramente muy descontenta. Dice que siente que ha 'vuelto a casa', lo que será una sorpresa para las personas que decidieron no elegir a un diputado de Reform en su circunscripción en 2024", añadió.

Braverman había perdido protagonismo en el partido, que languidece en los sondeos. La distancia con respecto de Reform alcanza los diez puntos. La dirigente sufrió, además, el repudio de Sunak, que la destituyó como ministra del Interior por publicar sin contar con su autorización un duro artículo de opinión en The Times en el que cargaba las tintas contra la Policía Metropolitana de Londres por su manejo de las protestas propalestinas.

También Truss —que sólo durmió en el número 10 de Downing Street la friolera de 44 noches— la había cesado un año antes por enviar documentos oficiales desde una dirección de correo electrónico personal.

Obesión migratoria

Este lunes, Braverman no perdió la ocasión de reiterar que el país estaba "roto" por la inmigración, un fenómeno que considera "fuera de control". "Podemos seguir por esta ruta de declive gestionado hacia la debilidad y la rendición. O podemos arreglar nuestro país, recuperar nuestro poder, redescubrir nuestra fuerza", afirmó la exministra del Interior frente a sus nuevos seguidores.

La vicepresidenta de los Liberal Demócratas, Daisy Cooper, no se mordió la lengua a la hora de responder: "Farage ha reclutado a otra ministra conservadora con amnesia selectiva: alguien que se queja de un Reino Unido roto mientras convenientemente olvida que contribuyó a romperlo".

Los tories tampoco se quedaron callados. "Hay personas que son diputadas porque se preocupan por sus comunidades y quieren lograr un país mejor. Hay otras que lo hacen por su ambición personal", deslizó el partido, que recuerda que Braverman "se presentó a líder de los conservadores en 2022 y quedó sexta, por detrás de Kemi y Tom Tugendhat" y que "en 2024 ni siquiera pudo reunir suficientes apoyos para entrar en la papeleta".

"Ahora ha decidido probar suerte con Nigel Farage, que dijo el año pasado que no la quería en Reform", sentenció el portavoz conservador.

En el campo del laborismo tratan de desacreditar la estrategia del líder ultra, nuevo rival a batir. "Está llenando su partido de tories fracasados responsables del caos y el declive que lastraron al Reino Unido durante catorce años", subrayó la presidenta del partido, Anna Turley.

A contracorriente

No todos los pesos pesados del Partido Conservador desertan hacia las filas de la ultraderecha, sin embargo. Hay quienes todavía apuestan por la vía de la moderación. Son los casos de la exlíder tory escocesa Ruth Davidson y de Andy Street, un antiguo alcalde de las Tierras Medias Occidentales.

El tándem centrista presentó este lunes en Londres la plataforma Prosper UK, que buscará arrastrar al partido de vuelta hacia el centro y plantar cara a la formación "increíblemente dañina" de Farage.

Los dos son críticos con el enfoque de Badenoch. Consideran que la líder de la oposición a Starmer ha replicado el modelo del líder brexiteer para evitar la fuga de su electorado, algo que no parece haber conseguido. Pero quieren echarle una mano para convertirla "en la nueva primera ministra" del Reino Unido.

La dirección del Partido Conservador también quiso recordar este lunes la crisis interna que atraviesan los de Starmer: "Como siempre ocurre con Reform, anuncian deserciones justo cuando el Gobierno laborista se está destrozando a sí mismo: Rayner, Mandelson, ahora Burnham. Reform está demasiado ocupado oponiéndose a los conservadores como para exigir responsabilidades al Gobierno laborista".