Bruselas

Alemania suspende indefinidamente el proceso de certificación del gaseoducto Nord Stream 2 -con el que pretendía garantizarse el suministro directo de gas ruso- como represalia por la nueva agresión del Kremlin a Ucrania. El canciller alemán, Olaf Scholz, ha anunciado este martes la paralización del proyecto después de que Moscú haya enviado tropas a las zonas separatistas del Donbás ucraniano, cruzando todas las líneas rojas que había fijado la Unión Europea.

"A la luz de los acontecimientos más recientes, debemos reevaluar la situación, en particular por lo que se refiere a Nord Stream 2", ha dicho Scholz en una rueda de prensa en Berlín con el primer ministro irlandés, Michéal Martin. El canciller alemán ha explicado que este mismo martes ha pedido al regulador que detenga el proceso de revisión del proyecto.

"Eso suena técnico, pero es el paso administrativo necesario para que no haya una certificación del gasoducto y, sin esta certificación, Nord Stream 2 no puede comenzar a operar”, ha proseguido. El Gobierno de Berlín iniciará ahora una nueva evaluación de cómo puede garantizar la seguridad de suministro. "La situación ha cambiado fundamentalmente", ha admitido el canciller.

El Gobierno alemán se había resistido hasta el final a incluir este gaseoducto en la lista de sanciones contra el Kremlin, alegando que no había que mezclar la energía con la crisis ucraniana. Sin embargo, la invasión por parte de Moscú de parte del territorio ucraniano le ha obligado a rectificar.

El gaseoducto Nord Stream 2, promovido por el gigante ruso Gazprom, tiene como objetivo conectar directamente Rusia con Alemania a través del mar Báltico, esquivando el territorio de Ucrania. Desde que empezó a construirse, ha chocado con la oposición de Estados Unidos con el argumento de que aumentaría la dependencia de la UE respecto al gas ruso. Bruselas ha declarado reiteradamente que no es un proyecto de interés europeo, mientras que Polonia y los bálticos habían pedido infructuosamente a Berlín que renunciara a él.

Sin embargo, tanto Angela Merkel como Olaf Scholz han defendido Nord Stream 2 hasta el final. De hecho, la construcción de la canalización ya se ha concluido y su puesta en marcha estaba sólo pendiente de la certificación tanto de Berlín como de Bruselas. Las dos partes habían avisado de que el proyecto debe cumplir con las normas de la UE, que obliga al gestor de la infraestructura (es decir, Gazprom) a garantizar el acceso a todos los suministradores interesados.

Ahora mismo, antes de la puesta en marcha de Nord Stream 2, la UE importa de Rusia el 40% del gas que consume. Bruselas teme que Vladimir Putin corte por completo el suministro en caso de guerra total en Ucrania. Incluso en este escenario extremadamente negativo, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha asegurado que la UE tiene suficiente gas para sobrevivir sin problemas lo que queda de invierno.

De hecho, Bruselas lleva varias semanas negociando con proveedores alternativos con el fin de que desvíen a Europa parte de sus buques de gas natural licuado (LNG). El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha ejercido como intermediario. Entre los países dispuestos a ayudar se encuentran Catar, Azerbayán, Egipto o Nigeria. Por su parte, Japón y Corea del Sur han aceptado que parte de los cargamentos de LNG que habían reservado se redirijan a la UE.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE celebran esta tarde a partir de las 16:00 horas en París una reunión de emergencia con el objetivo de aprobar una primera tanda de sanciones contra Rusia. El contenido del paquete todavía se desconoce, pero incluirá seguro medidas restrictivas contra las personas consideradas responsables de la declaración de independencia de Donetsk y Lugansk.

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