Bruselas

El acto de "piratería de Estado" sin precedentes perpetrado por el régimen de Aleksandr Lukashenko ha causado conmoción entre los líderes europeos. El presidente bielorruso orquestó el aterrizaje forzoso en Minsk de un avión de Ryanair que viajaba entre dos capitales europeas (Atenas y Vilna) con más de 100 pasajeros a bordo con el fin de detener al periodista disidente Raman Pratasevich. Un "secuestro" para el que se valió de una falsa amenaza de bomba y de un caza militar.

Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 discutirán en la cumbre presencial que comienza este lunes en Bruselas nuevas sanciones contra Lukashenko como represalia contra esta acción que algunos de ellos, como el polaco Mateusz Morawiecki, han tachado ya de "terrorismo de Estado".

El consejero delegado de Ryanair, Michael O'Leary, que también ha hablado de un acto de piratería aérea, ha asegurado que en el avión viajaban agentes de los servicios de inteligencia bielorrusos, que embarcaron en Atenas y se quedaron en Minsk.

"Lo que pasó ayer es un escándalo internacional", ha dicho el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, a su llegada a la cumbre. "Las vidas de civiles europeos se han puesto en peligro. Es una amenaza para la seguridad internacional y una amenaza para la aviación civil que requiere una respuesta firme", asegura.

Entre las medidas restrictivas que sopesan los líderes europeos se encuentran la declaración como "inseguro" del espacio aéreo bielorruso para que las aerolíneas europeas eviten sobrevolarlo, así como la prohibición de aterrizar en Europa a la compañía de bandera bielorrusa, Belavia. Estas sanciones han sido propuestas por el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, y sus homólogos de Letonia y Estonia.

La aerolínea Air Baltic ya ha anunciado que evitará entrar en el espacio aéreo de Bielorrusia hasta que la situación se aclare o hasta que las autoridades europeas adopten una decisión al respecto. 

Por su parte, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha anunciado que el plan de ayudas por valor de 3.000 millones de euros que la UE ha preparado para Bielorrusia se quedará "congelado" hasta que el país haga una transición a la democracia.

Antes del inicio de la cumbre, el jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, ha convocado al embajador de Bielorrusia en Bruselas, Aleksandr Mikhnevich, para trasladarle la "condena firme" de la UE al secuestro del avión de Ryanair y exigirle la "liberación inmediata" de Pratasevich. Otras capitales europeas han tomado iniciativas similares.

"Al llevar a cabo este acto coercitivo, las autoridades bielorrusas han puesto en peligro la seguridad de los pasajeros y la tripulación", ha dicho Borrell en una declaración en nombre de los 27 Estados miembros. "Es otro intento flagrante de las autoridades bielorrusas de silenciar todas las voces de la oposición", subraya el Alto Representante para la Política Exterior. 

La UE reclamará una investigación internacional sobre este incidente para "determinar cualquier incumplimiento de las normas de aviación internacional". 

El ministerio de Transportes de Bielorrusia niega todas las acusaciones y asegura que recibió una amenaza contra el vuelo de Ryanair procedente de la organización palestina Hamás, incluida en la lista de organizaciones terroristas de la UE, según ha informado la agencia AFP.

Una versión que no se cree nadie en la UE. "El aterrizaje forzoso de un avión comercial de pasajeros para detener ilegalmente a un periodista y oponente político es totalmente reprobable y un acto de agresión inaceptable que no se puede permitir", ha dicho el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, al diario Financial Times.

Lista negra de dirigentes sancionados

"Es un caso asombroso y escandaloso, es un acto de piratería de Estado que no puede quedar impune", sostiene el secretario de Estado francés para la UE, Clément Beaune. 

Los líderes europeos sopesan además ampliar la lista de dirigentes bielorrusos que tienen prohibida su entrada en la Unión y a los que se han congelado las cuentas bancarias en territorio comunitario. Pero en este capítulo, el margen de maniobra es mucho más escaso: esta "lista negra" incluye ya a 88 personas y 7 entidades de Bielorrusia.

Entre ellas figuran el propio presidente Lukashenko y su hijo y asesor en materia de seguridad nacional, Viktor Lukashenko, así como otros personajes clave del poder político y de la administración del Estado, miembros de alto nivel del sistema judicial y varios agentes económicos destacados.

Todos ellos han sido sancionados por su papel en las fraudulentas elecciones presidenciales de agosto de 2020 y en la represión violenta posterior contra manifestantes pacíficos, miembros de la oposición y periodistas. La UE no reconoce los resultados de estas elecciones, en las que Lukashenko se proclamó ganador por sexta vez consecutiva, y las condena por no considerarlas ni libres ni limpias.

A la lista podrían añadirse ahora los responsables directos del secuestro del avión de Ryanair. Pero lo cierto es que hasta ahora las sanciones de la UE no han logrado ningún resultado tangible en cambiar el comportamiento del régimen de Lukashenko.