Bruselas

La crisis del Covid-19 amenaza con agravar el problema de las drogas en la Unión Europea. Durante el confinamiento, los traficantes han desarrollado métodos de distribución innovadores a través de redes sociales y sistemas de entrega a domicilio. Al mismo tiempo, el impacto económico de la pandemia aumenta la población vulnerable a los estupefacientes y a participar en los mercados de drogas, según avisa el Observatorio Europeo sobre las Drogas en su informe anual publicado este martes.

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El impacto inicial de la crisis provocó algunos cambios en los patrones de consumo. Por ejemplo, se redujo el uso de sustancias habituales en contextos sociales (por ejemplo MDMA o cocaína), pero en paralelo aumentó el de otras sustancias (como cannabis o nuevas benzodiazepinas).

En un primer momento, se interrumpió el suministro de sustancias en los mercados de drogas locales, lo que provocó escasez y aumento de los precios. Pero esta situación ya ha empezado a cambiar con el relajamiento de las medidas de distanciamiento social.

El informe también revela que los grupos de delincuencia organizada adaptaron rápidamente sus modus operandi, especialmente en la venta minorista. Dado que la venta a pie de calle se vio afectada por las restricciones de movilidad, los consumidores y los vendedores empezaron a utilizar los mercados del "internet oscuro" (darknets), las plataformas digitales, así como servicios de paquetería y entrega a domicilio.

Consumo de cocaína entre los jóvenes europeos

A nivel mayorista, ha disminuido el tráfico por transporte aéreo de pasajeros, pero el tráfico por vía marítima se mantiene en los niveles previos a la pandemia. La producción de drogas sintéticas y el cultivo de cannabis en Europa tampoco parecen haberse visto gravemente afectados.

"A medida que las repercusiones económicas de la crisis se hacen sentir, algunas personas pueden volverse más vulnerables a los problemas de drogas y a la participación en el mercado de drogas, lo que supone una mayor presión para nuestros servicios, que ya están en una situación de sobrecarga", ha avisado el director del Observatorio, Alexis Goosdeel.

Entre las novedades destacadas en el informe figuran las incautaciones récord de cocaína y de grandes cantidades de heroína; el incremento de la producción en Europa de drogas sintéticas; y la creciente preocupación por el cannabis de alta potencia, nuevos opioides sintéticos y comprimidos de éxtasis que contienen elevados niveles de MDMA.

En cuanto a la cocaína, Bélgica, España y Holanda, son los países donde se han interceptado mayores cargamentos. En 2018, se incautaron más de 181 toneladas de esta droga en toda la UE, la mayor cantidad jamás registrada y con niveles de pureza sin precedentes. Los indicadores señalan una alta disponibilidad de cocaína en Europa y signos de crecimiento en países donde era poco frecuente. El mercado de la cocaína "también parece un importante impulsor de la violencia relacionada con las drogas", dice el informe.

Un año más, España sigue en el grupo de cabeza de la UE tanto en consumo de cocaína como de cannabis. Casi 3 millones de jóvenes europeos entre 15 y 34 años (el 2,4% del total) han probado la cocaína en el último año. Nuestro país es el sexto de la UE con mayor consumo de esta droga en esta franja de edad (con una prevalencia del 2,8%). El uso de la cocaína en España ha caído desde 2008, aunque en los últimos años se mantiene estable, según el informe.

Consumo de cannabis entre los jóvenes europeos

Por delante de España se encuentran Dinamarca y Holanda (con una prevalencia del 3,9%), Francia (3,2%), Bélgica e Irlanda (2,9%) y Estonia (2,8%). La clasificación en Europa la lidera Reino Unido (5,3%), que ya no forma parte de la UE.

España, Italia y Reino Unido concentran casi tres cuartas partes (73%) de los pacientes que inician tratamiento especializado relacionado con la cocaína en Europa. La cocaína fue la principal droga citada por los 75.000 pacientes que iniciaron tratamiento especializado por consumo de estupefacientes en 2018, de los cuales 34.000 lo hacían por primera vez.

El cannabis sigue siendo la droga ilegal más prevalente en Europa. Unos 18 millones de jóvenes (el 15%) la han fumado en el último año. España es el cuarto país de la UE con mayor tasa de consumo (18,3%), por detrás de Francia (21,8%) e Italia. Nuestro país registraba una prevalencia estable en niveles altos, pero ha tenido un repunte entre 2015 y 2018 del 17,1% al 18,3%.