Bruselas

La Unión Europea se enreda también en la estrategia de salida del confinamiento tras la emergencia sanitaria del Covid-19. Para evitar una repetición del caos y la descoordinación a la hora de poner en marcha las medidas de cuarentena -que cada país aprobó con ritmos y alcance diferentes, desencadenando una cascada de cierres de fronteras-, los líderes europeos habían encargado a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, una hoja de ruta común de desescalada. Pero Austria, Dinamarca y República Checa decidieron no esperar y se adelantan en el levantamiento progresivo del aislamiento por su cuenta.

Von der Leyen anunció entonces que presentaría su hoja de ruta este mismo miércoles. De hecho, su portavoz había anunciado una rueda de prensa de la presidenta para explicar los detalles. Sin embargo, la presión de varios Estados miembros (entre los que la prensa internacional cita a Italia, Francia y España), que se quejan de no haber sido suficientemente consultados y de que aún no es momento de levantar las medidas, ha obligado a la alemana a rectificar. Al final, el colegio de comisarios ha debatido la estrategia de salida pero ha retrasado indefinidamente su aprobación y publicación.

"Tras mantener una serie de contactos con los Estados miembros y reflexionarlo con más detenimiento, se ha decidido que se necesita un poco más de tiempo", ha explicado el portavoz del Ejecutivo comunitario, Eric Mamer, que no ha querido identificar a los Gobiernos que han protestado. "El calendario de adopción de nuestras recomendaciones es complicado porque los Estados miembros se encuentran en diferentes fases de la lucha contra la pandemia", ha resaltado.

"Es extremadamente importante que por un lado presentemos nuestras recomendaciones para guiar a los Estados miembros que creen que ya ha llegado el momento de empezar a levantar las medidas restrictivas; pero que a la vez no enviemos de ninguna manera la señal de que el confinamiento debe levantarse en los países en los que no es así. Es claramente un problema delicado", alega el portavoz.

Dimite el jefe del Consejo Europeo de Investigación

En todo caso, Bruselas insiste en que la última palabra la tienen los Gobiernos nacionales porque son los competentes en materia sanitaria. La hoja de ruta del Ejecutivo comunitario, independientemente de cuándo se publique, es únicamente una recomendación. Pero la Comisión insiste en que los Estados miembros deben informar a sus socios antes de adoptar cualquier medida y coordinarse para preservar el mercado interior y el flujo de mercancías y personal sanitario esencial.

El cuestionamiento de su estrategia de salida del confinamiento no es el único revés que ha sufrido en las últimas horas Ursula von der Leyen. El presidente del Consejo Europeo de Investigación, Mauro Ferrari, ha presentado su dimisión tras apenas tres meses en el cargo en protesta por la descoordinación de la UE en la lucha contra la pandemia y los problemas para poner en marcha un programa científico a gran escala para combatir el Covid-19.

El Ejecutivo comunitario ha lamentado esta renuncia, comunicada por correo electrónico "en un momento de crisis sin precedentes". Pero no comparte los argumentos esgrimidos por Ferrari para justificar la espantada. Por su parte, el Consejo Europeo de Investigación ha hecho público un comunicado en el que acusa a Ferrari de "ser económico con la verdad" y aclara que su renuncia responde a la petición previa de los 19 miembros del comité científico por su falta de compromiso con la institución.

A la espera de que Bruselas tome una decisión sobre la estrategia de salida, la portavoz del Gobierno, Maria Jesús Montero, ha dicho este miércoles que el 26 de abril ya se podrá salir a la calle "con instrucciones claras" del Gobierno y que los ciudadanos podrán recuperar su "vida normal" una vez finalizado el Estado de alarma. Un optimismo que después han corregido sus compañeros de gabinete.

En Austria, el primer paso en la fase de desescalada será la apertura a partir del martes 14 de abril de todas las tiendas de hasta 400 metros cuadrados, así como de los centros de bricolage y jardinería. Las mascarillas son obligatorias en tiendas y transporte público, mientras que en las empresas deberá negociarse su uso.

Austria, Dinamarca y República Checa no esperan

En una segunda fase, el Gobierno de Viena pretende abrir todas las tiendas, centros comerciales y peluquerías a partir del 1 de mayo, manteniendo también las medidas de protección. El resto de servicios, restaurantes y hoteles sólo podrán reiniciar su actividad de forma gradual y bajo condiciones de seguridad especiales a mediados de mayo como muy pronto. No obstante, la decisión final se reserva a finales de abril, a la espera de cómo evolucione la pandemia.

Finalmente, los colegios permanecerán cerrados también como mínimo hasta mediados de mayo, y sólo a finales de abril se decidirá si es posible reabrirlos este curso. En las universidades ya no se retomarán las clases este semestre, aunque los exámenes y las actividades de investigación se realizarán de forma no presencial.

La última fase del plan austriaco es la reautorización de los grandes eventos, que no será posible hasta finales de junio. La regulación de las actividades de verano no se decidirá tampoco hasta finales de abril. 

El Gobierno danés ha dado muchos menos detalles sobre su estrategia de salida, que además es diferente a la de Viena. A diferencia de Austria, Dinamarca empezará abriendo colegios y guarderías a partir del 15 de abril como primer paso para relajar las restricciones. El objetivo es que los padres puedan recuperar su jornada de trabajo normal.

Por su parte, República Checa autorizará la reapertura de tiendas de bricolage y construcción a partir de mañana jueves y también relaja las reglas para permitir el ejercicio individual al aire libre, como correr o ir en bicicleta. Más establecimientos comerciales podrán empezar a abrir después de Pascua.

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