Boris Johnson (Nueva York, 1964) es el favorito para ganar las elecciones del próximo 12 de diciembre en Reino Unido y conducir al país al siempre aplazado brexit. La salida de la Unión europea es, de hecho, el mensaje clave de su campaña: conseguir una mayoría para "ejecutar el brexit" el 31 de enero aprobando el acuerdo que negoció en octubre con Bruselas. 

Eurófobo, excéntrico y populista, Johnson vio cumplido su sueño de llegar a Downing Street en julio, cuando recogió el testigo de Theresa May, agotada y desacreditada por los sucesivos fracasos en la aprobación del acuerdo del brexit en el parlamento británico, y se hizo con las elecciones internas del Partido Conservador. 

Desde entonces, se ha mostrado incapaz de solventar los bloqueos políticos que sufrió su antecesora y no tuvo más remedio que convocar unas elecciones a las que se presenta para intentar conseguir una mayoría absoluta que le permita realizar sus planes.

Para ello, ha girado los conservadores a la derecha y ha comprado los argumentos populistas del partido más a su derecha -el eurófobo y antiinmigración Partido del Brexit- para intentar hacerse con sus votos.

Este fin de semana, en una entrevista con The Sunday Times, el premier detalló sus planes para evitar que los trabajadores extranjeros con bajas cualificaciones puedan establecerse permanentemente en el Reino Unido. Una estrategia que ya fue usada con éxito por los partidarios del brexit al final de la campaña del referéndum en 2016 y que establecería tres tipos de visado para los extranjeros: uno para talentos excepcionales, otro para trabajadores cualificados y otro para trabajadores no cualificados que otorgaría un permiso de residencia temporal.

Además, ha prometido un aumento del gasto público atípico en los conservadores, en un intento por contrarrestar las propuestas más atractivas de su némesis Jeremy Corbyn.

De periodista a político

Oportunista y con mucho tirón popular, Johnson fue entre 2008 y 2016 alcalde de Londres y, tras apoyar la salida de la UE en el referéndum de 2016, fue nombrado ministro de Exteriores por May, cargo del que dimitió en 2018 al preferir un brexit más duro.

Sus menos de cinco meses como primer ministro no han estado exentos de polémica. En septiembre fue acusado por el Tribunal Supremo de suspender ilegalmente el Parlamento durante cinco semanas, una maniobra política para intentar que los diputados no frenaran su brexit salvaje. Ahora se presenta a las elecciones para intentar conseguir los apoyos necesarios que le permitan llevarlo a cabo sin oposición. 

Boris Johnson nació el 19 de junio de 1964 en Nueva York (EEUU), pero regresó poco poco después al Reino Unido con su familia, donde se educó en el exclusivo internado de Eton y la universidad de Oxford. Antes de adentrarse en la política, Johnson fue periodista. Trabajó en The Times, donde fue despedido por inventarse unas declaraciones en un reportaje y después en The Daily Telegraph, donde promovió el euroescepticismo como corresponsal en Bruselas.

Como columnista, ha sido acusado de clasismo, sexismo, homofobia y racismo por sus textos sobre los africanos o los musulmanes, lo que ha abonado las críticas de islamofobia en el Partido Conservador. En una de sus columnas llegó a escribir que las mujeres con velo islámico parecían "buzones de correos".

Polémicas

Pese a que fue alcalde de Londres durante ocho años, fue con la campaña del referéndum del brexit cuando Johnson saltó a la arena internacional, liderando la polémica campaña Vote Leave, que ensalzaba el brexit como forma de "recuperar el control" para el país. 

Tras la salida de May, Johnson se presentó como el único capaz de sacar al Reino Unido de la UE "con o sin acuerdo" el 31 de octubre. Pero, como su antecesora, fracasó en su intento y se vio obligado a pedir una nueva prórroga hasta el 31 de enero.

Odiado y adorado a partes iguales, Johnson ha tenido una campaña de altibajos, con muchos momentos de apuro. Uno de ellos, esta misma semana, cuando arrebató el móvil de un periodista que estaba intentando enseñarle una foto de un niño enfermo tumbado en el suelo de un hospital. Tras la difusión del vídeo en la red social se sucedieron las críticas del público y la oposición política, entre ellos el líder laborista, Jeremy Corbyn, que dijo que al primer ministro "no le importan nada" ni la gente ni el impacto de los recortes de los conservadores.

Johnson necesita una mayoría de 326 diputados para sacar adelante el brexit que acordó con la UE. Hasta ahora tenía 298, y al menos 20 de ellos se habían rebelado en contra de sus planes. Estas elecciones son su última carta.

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