Bruselas

La parálisis política no es un problema que afecte únicamente a España. La Unión Europea lleva ya casi un año sin adoptar nuevas iniciativas por el complicado proceso de renovación de sus altos cargos, que esta vez ha topado con muchos más escollos de los previstos. Por fin este viernes se ha producido el cambio de guardia en la UE: el presidente saliente del Consejo Europeo, el conservador polaco Donald Tusk, ha pasado el testigo a su sucesor, el liberal belga Charles Michel. Y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha hecho lo propio con Ursula von der Leyen. La nueva legislatura europea empieza realmente este lunes 2 de diciembre.

"Cuando asumí la presidencia hace cinco años, ni siquiera sospechaba que el guión de mi mandato lo escribiría el mismísimo Alfred Hitchcock. ¿Recuerdan su receta corta para un buen thriller?. Dijo: 'Quiero una película que empiece con un terremoto y siga subiendo hasta el climax'. Desde los primeros meses de 2015, la UE se ha visto sacudida por crisis: Grecia, migración, Ucrania, ISIS y sus ataques terroristas en territorio europeo y el brexit", ha dicho Tusk en su ceremonia de despedida.

El político polaco, que acaba de ser elegido presidente del Partido Popular Europeo, ha hecho un llamamiento a proteger a toda costa la unidad entre los Veintisiete. "Estoy muy orgulloso de haber tenido estos últimos cinco años el privilegio de servir a Europa: no a una ida abstracta sino a la gente, las naciones y sus intereses comunes. Europa es el mejor lugar del mundo, al menos mientras siga siendo un continente de libertad y Estado de derecho, habitado por una comunidad consciente de su historia y cultura", ha asegurado Tusk, que ha sido ovacionado por los funcionarios del Consejo Europeo.

El nuevo presidente de la Comisión se ha declarado "abrumado" de asumir el cargo, que afronta con "gran honor y responsabilidad". "Tendré mi propio estilo, abierto al diálogo y a construir puentes. Quizá sea más cauto con mis tuits, al menos al principio", ha bromeado Michel, en referencia a las declaraciones incendiarias de Tusk en redes sociales.

Después le ha tocado el turno a Jean-Claude Juncker, que en su último día en el cargo ha decidido bajar a la sala de prensa de la Comisión, un gesto muy poco frecuente en sus cinco años de mandato. "No soy un hombre de adioses, ya he llorado muchas veces y basta. Pero quería decir que dejo la presidencia de la Comisión con elementos de satisfacción, con algunos arrepentimientos, pero estoy feliz de irme porque es una tarea que no está entre las más fáciles", ha dicho.

En su rueda de prensa, Juncker ha relatado anécdotas de cómo el ex presidente francés, Jacques Chirac, le espiaba a través de su Nokia. También se ha declarado "muy preocupado" por el deterioro del Estado de derecho en algunos países de la UE como Polonia o Hungría. 

¿Cuál es su consejo para Ursula von der Leyen? ¿Si tuviera que dejarle una carta con recomendaciones, qué escribiría? "Yo no me encontré ninguna carta cuando llegué aquí y tampoco ella encontrará ninguna mía. Lo que debe hacer es cuidar a Europa", ha respondido el político luxemburgués.

Juncker dice adiós Yves Herman/Reuters

"El euro y yo éramos los únicos supervivientes del Tratado de Maastricht. Ahora el euro se queda solo", ha concluido Juncker.

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