Berlín

La región alemana de Turingia (este germano) se mantenía el domingo como una excepción en el paisaje político teutón gracias al último triunfo electoral de Bodo Ramelow. Este político del partido izquierdista Die Linke debía darse por satisfecho tras lograr un 29,6% de los votos en las elecciones regionales de ese Land germano, según las primeras estimaciones. Ramelow, el único político de Die Linke presidente de una región alemana, ganaba los comicios el domingo aunque le complica seguir en el poder la debilidad de socialdemócratas y ecologistas, sus socios en el Gobierno desde 2014.

Contrasta con esa debilidad el amenazante empuje del partido de Björn Höcke, quien ha sido candidato a presidente en Turingia de la formación de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD). Con Höcke al frente, AfD se hizo el domingo con un 23,6% de los votos. Su formación fue la segunda más votada, por delante de la conservadora Unión Cristiano Demócrata (CDU), que logró un 22,7%. Muy por detrás de estas formaciones quedaban el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y Los Verdes. Éstos tuvieron que conformarse, respectivamente con un 8,7% y un 5,4% de los votos.

Höcke sacaba pecho en la noche del domingo mientras Ramelow veía emerger ante sí un complicado horizonte negociador para seguir en el poder en Turingia. Se llegaba a especular en la noche electoral sobre la posibilidad de que Die Linke – un partido de inspiración poscomunista – pudiera verse obligado a negociar una coalición con la CDU. “Los resultados han enviado una clara señal de que no se puede seguir así”, señalaba Höcke poco después de darse a conocer que, con las primeras estimaciones en la mano, los ciudadanos de Turingia habían “destituido” del Gobierno a la coalición de izquierdistas, socialdemócratas y ecologistas.

Bodo Ramelow (Die Linke partido izquierdista), ganador de las elecciones en Turingia Reuters

La ultraderecha dobla sus apoyos

En la anterior cita con las urnas de Turingia, la AfD de Höcke se hizo con un 10,6% de los votos. El domingo, la ultraderecha lograba ir más allá de doblar ese resultado gracias a un Höcke que encarna la derecha de la ultraderecha. Es el fundador de El Ala, el influyente grupo de políticos de AfD más ultras que la Oficina alemana de Protección de la Constitución (BfV, por sus siglas alemanas) tiene en su punto de mira. La BfV son los servicios secretos de interior. En enero, la BfV consideraba a El Ala un “caso a analizar”.

Höcke ha estado vinculado a una reciente decisión judicial según la cual, en una manifestación contra AfD en Eisenach, en Turingia, al líder del partido ultra se le podía llamar “fascista”. A finales de septiembre, un juez se pronunció así después de que un grupo de activistas quisieran organizar un evento público en Eisenach bajo el lema Protesta contra la racista AfD y en especial contra el fascista Höcke. Los activistas anti-AfD vieron sus intenciones frenadas a la hora de registrar ante las autoridades su concentración. Las autoridades pararon en un primer momento el evento porque esas palabras podían herir a Höcke.

Sin embargo, la justicia terminó dando la razón a los convocantes del evento. A Höcke se le puede llamar “fascista”. Por si fuera poco, en la campaña electoral que terminaba la semana pasada, Mike Mohring, el aspirante de la CDU, no se mordió la lengua. En un acto organizado por el diario progresista Die Tageszeitung en Erfurt, la capital de Turingia, Mohring calificó a Höcke de “nazi”. 

“Creo que Höcke es un nazi con el que no vamos a trabajar”, dijo Mohring en unas declaraciones que incendiaron la recta final de la campaña. Así quería el aspirante de la CDU, el partido de la canciller Angela Merkel, descartar algo con lo que se ha podido especular estos días. A saber, que los conservadores germanos de Turingia lleguen al Gobierno regional tras aliarse con AfD.

El político "más radical" de Alemania

“Höcke es alguien sumamente radical, se podría decir que es el más radical de los líderes políticos que tiene Alemania hoy en día”, dice a EL ESPAÑOL Franco Delle Donne, analista político radicado en Alemania y co-autor de los libros sobre la ultraderecha alemana y europea Factor AfD: el retorno de la ultraderecha a Alemania (Ed. Libros.com, 2017) y Epidemia Ultra: La ola reaccionaria que contagia a Europa (Autoeditado, 2019). 

En Alemania, a Höcke una gran mayoría no le perdona –entre otras cosas porque él nunca se ha disculpado realmente–, por ejemplo, haber llamado “monumento de la vergüenza” al Monumento a los judíos de Europa asesinados por el III Reich de Berlín y defender que su país dé “un giro de 180 grados” en términos de política de memoria histórica. Alemania pasa por ser un ejemplo internacional por el trabajo de sus instituciones nacionales en materia memoria histórica, evitando, entre otras cosas, que el Holocausto judío caiga en el olvido.

No son ese tipo de planteamientos los únicos por los que Höcke ha sido noticia y motivo de escándalo repetidamente en Alemania. “Höcke, al igual que otros fenómenos de ultraderecha en Europa, también se está dedicando a defender ideas que van más allá del racismo. Lo que él viene a decir sobre la Alemania multicultural, es que, con ella, se pierde la identidad y la nación en sí debido a las mezclas que implica. A partir de ahí construye su ideario ultraradical, xenófobo y marcadamente islamófobo”, explica Delle Donne.

Incluso en días como el domingo, en el que supuestamente AfD tendría que dedicarse a celebrar el haberse convertido en una realidad ineludible en el este alemán, los líderes del partido tenían que defender a Höcke de preguntas incómodas de periodistas sobre la radicalidad del político al que hasta en la CDU llaman “nazi”. “Björn Höcke habla claro y dice cosas que algunos en el oeste [alemán, ndlr.] no dirían. Pero ni él ni El Ala tienen nada que ver con el extremismo de derechas”, tuvo que decir el domingo Alexander Gauland, co-presidente de AfD y co-líder del grupo parlamentario del partido ultra en el Bundestag. Al propio Gauland, también por méritos propios, le han llegado a llamar aquí el Hitler 'light' de la política alemana.

La 'gran coalición' "hace fuerte" a AfD

La fijación del debate público alemán en las ideas que puede expresar Höcke, según Nils Diederich, politólogo de la Universidad Libre de Berlin, evita ver, como ocurría anoche, que, en realidad, “existe un importante descontento de la gente con el Gobierno de la CDU y el SPD”. “En Turingia también, muchos votantes de la CDU se han ido a AfD. Y en la izquierda, dado el buen trabajo de Ramelow, éste ha conquistado parte del electorado de los socialdemócratas y los ecologistas”, dice Diederich a EL ESPAÑOL. 

La actual gran coalición de Merkel, a su entender, lleva tiempo haciendo sufrir a conservadores y socialdemócratas en sucesivas elecciones regionales. Así, el domingo, el SPD registraba el peor resultado de su historia en Turingia. Por su parte, la CDU perdió del orden de un 10% de los votos respecto al resultado cosechado en 2014. Entonces los cristianodemócratas se hicieron con un al 33,5% de los votos. 

Pese a los decepcionantes y recientes resultados de CDU y SPD en Sajonia, Brandeburgo y ahora Turingia, no hay visos de que esa 'gran coalición' vaya a saltar por los aires. “La formación de Gobierno en Turingia, según las fórmulas ya conocidas, es imposible”, subraya Diederich. Y eso también es mérito de AfD. “Este partido va a seguir siendo fuerte siempre que se mantenga la 'gran coalición'”, concluye el politólogo de la Universidad Libre de Berlín.

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