Los atentados de Londres del sábado han secuestrado el discurso político a días de que Reino Unido elija a sus nuevos líderes en unas elecciones anticipadas que el Gobierno ha intentado centrar en el brexit con escaso éxito.

Tras un breve parón, los candidatos han vuelto a la arena blandiendo la espada de la “seguridad” en la cuenta atrás de una campaña ajustada que ha visto al laborismo de Jeremy Corbyn escalar en los sondeos contra los cálculos electorales del Partido Conservador.

Mientras la tragedia ha permitido a la primera ministra, Theresa May, presentarse como una líder fuerte prometiendo mano dura con el extremismo, también ha brindado una oportunidad a la oposición para socavar la imagen de la que fuera secretaria de Interior entre 2010 y 2016.

El domingo Corbyn -quien 48 horas antes había rehusado aclarar si emplearía armas nucleares ante una amenaza atómica inminente- aseguró que tomaría “cualquier decisión” que fuera necesaria para proteger a Reino Unido y culpó a May de recortar en 20.000 los efectivos policiales cuando ostentaba la cartera de Interior.

Este lunes ha afirmado apoyar las peticiones de dimisión que figuras como Steve Hilton, antiguo asistente del ex primer ministro David Cameron, han lanzado contra May para luego matizar que lo que desea es que los votantes la saquen del poder en los comicios del jueves. “Lo que digo es que ahora hay unas elecciones y todos tienen una decisión que tomar”, ha asegurado.

May ha intentado batear los proyectiles de la oposición defendiendo su trayectoria, acusando a Corbyn de haberse opuesto reiteradamente a otorgar más poderes a la policía y dibujándolo como un aspirante sin experiencia gestora. “Hemos protegido los presupuestos de la policía a pesar de que el Partido Laborista de Jeremy Corbyn sugiriera en la Cámara de los Comunes [del Parlamento] que se pueden recortar”, ha afirmado.

Vislumbrar hasta qué punto la seguridad del Reino Unido, que también sufrió un atentado la semana pasada en Manchester, puede influir en el resultado de las elecciones es imposible, explican los expertos. La cuestión puede beneficiar y perjudicar tanto al Gobierno como a la oposición y, hasta ahora, otros temas como los asuntos sociales han dominado la contienda.

“Antes del atentado de Londres, no parecía que estuviera cambiando muchísimo”, afirma Marta Cantijoch, profesora de Ciencias Políticas y experta en análisis electoral de la Universidad de Manchester, que explica que el ataque en su ciudad no alteró aparentemente las tendencias de la campaña electoral.

“Casi daba la sensación de que se retomó donde se había quedado, con las mismas pautas. Corbyn seguía reduciendo la distancia con Theresa May, pero Theresa May todavía siendo la clara favorita”, dice. “Ahora me pregunto si en esta ocasión va a tener algo más de impacto”.

UNA ESTRATEGIA ARRIESGADA

El argumento de la seguridad puede suponer un arma de doble filo para los principales contendientes en las elecciones del jueves, señala Robin Pettitt, profesor y experto en política británica de Kingston University London.

“Generalmente, los conservadores son vistos como más fuertes en la cuestión de la seguridad, por lo que cuando los temas de seguridad están arriba en la agenda eso tiende a beneficiarlos”, asegura. Sin embargo, los recortes en los presupuestos policiales pueden resultar difíciles de justificar para una candidata que hondea la bandera de la estabilidad.

“Creo que Theresa May tiene el problema de que fue secretaria de Interior durante seis años y se la está culpando de algunos de los problemas de seguridad actuales por los recortes a los servicios policiales ocurridos durante su etapa. En ese sentido es vulnerable”, opina Pettitt.

Por otro lado, la cuestión de la seguridad ha supuesto un punto débil para Corbyn, a quien los conservadores acusan de simpatizar con el Ejército Republicano Irlandés (IRA), e intentar capitalizar políticamente un atentado puede ser contraproducente para quien se atreva a intentarlo.

Pettitt duda de que los atentados vayan a cambiar el curso de las elecciones que, contrariamente al propósito inicial del Partido Conservador, han girado más en torno a las cuestiones sociales que alrededor del brexit.

La campaña de bajo riesgo de May parece haber debilitado las opciones del Partido Conservador de expandir su poder parlamentario, hasta el punto que algunos sondeos pronostican un Parlamento sin mayorías absolutas. Asimismo, la decisión de proponer una polémica reforma del sistema de asistencia social británico para luego recular parcialmente ante las críticas no ha contribuido a la causa de May.

Cuando la primera ministra intentaba devolver la salida de la UE al centro de la contienda para recuperar terreno, el ataque en Londres agitado las aguas electorales. Está por ver si cambiarán su cauce y en qué dirección.

Un sondeo de YouGov sugiere que el 30% de los británicos piensa que el atentado será inocuo desde el punto de vista electoral, el 18% opina que beneficiará a los conservadores y un 12% al laborismo. La mayoría, con todo, dice desconocer sus consecuencias.

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