Algo tiene que cambiar. El nuevo Gobierno que salga de las urnas en las elecciones de este jueves deberá lidiar no sólo con las negociaciones del 'brexit' sino también con una nueva política antiterrorista para el país. Reino Unido ha sufrido tres ataques en menos de tres meses. “No podemos ni debemos pretender que las cosas continúen como hasta ahora”, aseguró la primera ministra Theresa May tras el ataque terrorista de este sábado en Londres que ha dejado al menos siete muertos y casi medio centenar de heridos.

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“Es suficiente”, dijo May con un rostro muy serio tras reunirse con el gabinete de crisis del Gobierno y vincular el ataque de este fin de semana con el terrorismo extremista. Los ataques que ha vivido el país desde el pasado 22 de marzo no están conectados entre sí pero desvelan una “nueva tendencia”, admitió May. Los servicios de inteligencia británicos se han visto incapaces de frenar esta nueva forma de terror y por eso May quiere cambiar las reglas del juego.

La premier propone cuatro nuevas medidas para atacar al terrorismo. Dos son de ámbito internacional: derrotar esta “malvada ideología del extremismo islamista”, calificó May, y acotar el integrismo en Internet. Las otras dos son a nivel nacional: reducir la “tolerancia de la sociedad con el extremismo” endureciendo las leyes y dar más poder a la Policía.

UN HISTORIAL DE MEDIDAS ANTITERRORISTAS

La propuesta viene ni más ni menos de quien durante seis años estuvo a cargo de la política antiterrorista del país, como ministra del Interior. En 2014 May hizo algunas modificaciones en la ley para prevenir el radicalismo en las escuelas y aumentar el control de la Policía a la hora de retener a los sospechosos sin cargos firmes. También en 2016 autorizó la intervención de las comunicaciones.

Ya en 2005, Tony Blair introdujo una batería de medidas tras los atentados que sufrió la capital británica en julio de ese mismo año. Entre ellas, se prohibían los grupos radicales y se ordenaba la expulsión del país a aquellos que justificasen o hiciesen apología del terrorismo.

Desde el año 2000 numerosa legislación en materia antiterrorista ha sido aprobada tanto por gobiernos laboristas como conservadores. Resulta curioso, observando el historial de votaciones, que May y Corbyn o bien votaron en contra, o se abstuvieron o votaron "sí" tras significativas modificaciones en los textos que proponían nuevas medidas para atajar el terrorismo. Hoy, el terrorismo es una baza más en la guerra electoral.

EL TERRORISMO, EN CAMPAÑA

La campaña para las lecciones de este jueves 8 de junio se reanuda este mismo lunes. “Seguiremos con la actividad democrática” aseguró May. Los principales partidos, a excepción del eurófobo UKIP, suspendieron los actos electorales este domingo en señal de duelo. La recta final de las elecciones está aquí y es previsible que los candidatos quieran sacar partido de los ataques.

La ministra del Interior Amber Rudd ya lo hizo en una entrevista al Daily Mail la semana pasada hablando sobre el ataque en Manchester. En ella dejó caer que el país correría un mayor riesgo de ataque terrorista con Jeremy Corbyn como primer ministro. “Corbyn se ha jactado de oponerse a las medidas antiterroristas. No hay pruebas de que pueda mantener a la gente segura”.

La cuenta atrás ha empezado ya y todas las cartas están sobre la mesa. Corbyn ha recortado distancias en los últimos sondeos y la última semana no ha sido un camino de rosas para Theresa May. Hasta el jueves, habrá mensajes más agresivos y radicales en materia antiterrorista pero también en lo que concierne a inmigración y, por supuesto, al 'brexit'.