Bruselas

En el pleno de la Eurocámara se discute el primer veto migratorio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, posteriormente paralizado por la justicia norteamericana. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, expresa tímidamente su desacuerdo con la medida por discriminatoria. Los principales grupos políticos van más allá y la tachan de xenófoba y contraria a los valores europeos. Le toca el turno al líder del UKIP, Nigel Farage, impulsor del brexit, que con su característica retórica agresiva hace una defensa cerrada de Trump. En ese momento, un parlamentario sentado en la fila de atrás levanta un folio con la frase 'Te está mintiendo' y una flecha dirigida a Farage. Lo sostiene durante todo su discurso, pese a que los ujieres le llaman la atención.

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El protagonista de esta escena -que se hizo inmediatamente viral, enfureció al UKIP y ya cuenta con muchos imitadores- es el eurodiputado laborista británico Seb Dance (Londres, 35 años). En una entrevista con EL ESPAÑOL, Dance explica que no actuó de forma premeditada sino por puro instinto, por la frustración que le provocó el apoyo de los populistas a Trump. Frente al auge de las fuerzas antieuropeas de cara a las próximas elecciones en Países Bajos, Francia o Alemania, el joven parlamentario sostiene que los partidos tradicionales deben dejar de lado la cautela y desenmascarar sus mentiras.

Europeísta convencido, considera una "locura" la estrategia de ruptura total con la UE diseñada por la primera ministra británica, Theresa May, para las inminentes conversaciones del brexit. Pero tampoco ahorra críticas para el líder de su partido, Jeremy Corbyn, por apoyar a May sin ofrecer alternativas. Los principales perjudicados serán los jóvenes británicos, que perderán su derecho a viajar y establecerse sin restricciones en el continente. Por eso defiende que, al final de las negociaciones, el acuerdo de salida se someta a un segundo referéndum en el que la alternativa sea quedarse en la UE.

¿Por qué exhibió ese cartel detrás de Farage?

Me frustra mucho la forma en la que el populismo finge ponerse del lado de la gente normal y contra las élites. Se presentan con supuestas soluciones, que en realidad se reducen a culpar al otro, ya sea una persona de diferente color de piel, religión, sexualidad, género o con discapacidad. Es una narrativa muy seductora, porque hay mucha gente que busca respuestas y se siente desilusionada con la política. Y estas respuestas seductoras son muy atractivas.

Los populistas se presentan con supuestas soluciones, que en realidad se reducen a culpar al otro

Yo sólo quería dejar claro que no son respuestas reales. Está claro que hay problemas reales, como la desaparición de puestos de trabajo fijos y su sustitución por contratos temporales. Pero la solución no es culpar a otras personas, a la inmigración o a la élite liberal. Y por eso sentí la necesidad de decir que esta persona (Farage) está simplemente mintiendo. Es lo que hacen, mentir constantemente. Después revisamos su discurso y encontramos ocho mentiras. Es un problema frente al que la política tradicional ha reaccionado con demasiada cautela.

¿Cree que su respuesta fue eficaz?

Sí. Para ser honesto, fue algo instintivo, pura frustración. No lo planifiqué, no pensé de antemano en hacerlo, ni siquiera tenía previsto quedarme al debate. Pero me sentía tan furioso con el veto migratorio del presidente de EEUU, me sentía tan asqueado por las reacciones de apoyo o comprensión, que finalmente me quedé y cuando vi que Farage iba a hablar supe que tenía que hacer algo y lo hice. Pero no tenía ni idea de que iba a tener tanto impacto.

Después me di cuenta de que había tocado una fibra sensible. Expresé lo que mucha gente sentía. Y en segundo lugar, lo que hice les afectó (a los del UKIP), porque estaban furiosos. Sobre todo los que les apoyan. He recibido una gran cantidad de correos electrónicos insultantes, lo que indica que toqué un nervio, puse en evidencia algo que muchos de ellos en el fondo saben: que están mintiendo. Así que estoy contento de haberlo hecho.

He recibido una gran cantidad de correos electrónicos insultantes, lo que indica que puse en evidencia algo que muchos de ellos en el fondo saben: que están mintiendo

¿Cómo se explica que todos estos líderes populistas -Farage, el holandés Geert Wilders o Marine Le Pen- utilicen la Eurocámara como plataforma pese a rechazar la UE?

Son muy cínicos y al mismo tiempo muy eficaces. ¿Qué sería Nigel Farage y el UKIP sin el Parlamento Europeo? Sospecho que Le Pen sí tendría otras plataformas, pero la Eurocámara le ha proporcionado una buena. Todos estos movimientos populistas utilizan cínicamente los recursos de la UE. Han sido escogidos democráticamente y no podemos ni debemos excluirlos de un Parlamento para el que se les ha elegido, pero deberíamos ser capaces de derrotar sus argumentos. Y deberíamos examinar cuidadosamente cómo unas estructuras diseñadas para promover la paz y la cooperación y la unidad se utilizan para los objetivos contrarios. Debemos ser mucho más cuidadosos sobre cómo los recursos de esta cámara pueden ser utilizados por los grupos políticos.

En unos días, la primera ministra May activará el brexit, ¿qué opina de su estrategia de ruptura total con la Unión?

Creo que es una locura absoluta. Tuvimos una votación muy ajustada en el referéndum del 23 de junio. Es cierto que el resultado fue claro, entiendo que la otra parte (el brexit) ganó y que yo perdí. Y hay un mandato obvio para este proceso, no voy a pretender lo contrario. Pero fue una votación muy ajustada y somos un país muy dividido. Este referéndum no ha logrado nada que no sea dividir al país muy profundamente.

La idea de que la mayoría de británicos quiere una ruptura total con la UE, dejar el mercado único y la unión aduanera, es un auténtico disparate. No hay mayoría para eso.

Pero la idea de que la mayoría de nuestro país quiere una ruptura total, dejar el mercado único y la unión aduanera, destruir en la práctica nuestra competitividad industrial y los servicios financieros, la idea de que esto es lo que la gente votó es un auténtico disparate. Está claro que hay un grupo de gente que votó por una ruptura limpia, dura, inmediata, por cortar todos los vínculos. Pero no son la mayoría.  

Pero su partido, los laboristas, ha tenido la posibilidad de presionar en la Cámara de los Comunes a favor de un brexit blando y no lo ha hecho, ¿por qué?

Creo que su estrategia ha sido también equivocada. Mi partido no ha entendido que el momento para influir en este proceso es ahora, al principio, y no durante los próximos dos años. Yo he intentado defender que debemos fijar nuestras líneas rojas ahora, antes de apoyar nada. ¿Podríamos haber bloqueado el brexit? Probablemente no. Pero hubiéramos enviado una señal poderosa al país sobre lo que defienden los laboristas. Hay mucha gente en el Partido Laborista que está de acuerdo conmigo, que defiende que debemos quedarnos en el mercado único y que este debe ser el objetivo del Gobierno en las negociaciones. Y esta debería ser la posición de los laboristas.

Mi partido no ha entendido que el momento para influir en el brexit es ahora, al principio, y no durante los próximos dos años

¿Cuál es entonces el problema, el líder del partido, Jeremy Corbyn?

Sí. Creo que el líder no lo entiende. Él cree que el mercado único no es bueno para Reino Unido por las reglas que limitan las ayudas públicas. Pero le hemos dicho que se equivoca en esto: las reglas no impiden a los Gobiernos apoyar a las industrias con problemas, por ejemplo el sector del acero. Italia, Alemania o Francia lo han hecho, pero no el Gobierno británico, aunque podía. Hay otros malentendidos sobre el mercado único, por ejemplo que obliga a privatizar. Pero en realidad son los Gobiernos los que deciden si una industria es pública o privada. Y creo que eso Corbyn no lo entiende.

Los europeos tienen cada vez más problemas para obtener residencia permanente en Reino Unido, ¿será este uno de los temas más difíciles de negociar?

Todo esto es completamente innecesario. Para mí es deplorable, inconcebible, que el Gobierno de May no diga desde el principio que por supuesto que garantizará los derechos de todos los europeos que viven ahora en Reino Unido. Porque la respuesta inmediata sería que se garantizarían los derechos de los ciudadanos británicos en la UE a 27. Así lo han dejado claro una y otra vez no sólo el Parlamento sino también la Comisión, el Consejo y los Gobiernos nacionales. Es Reino Unido el que está cambiando el statu quo y por eso le corresponde a Reino Unido ser el primero en decir que garantizará los derechos de los ciudadanos europeos. Es indignante que no lo hayan hecho.

Es deplorable, inconcebible, que el Gobierno de May no diga desde ya que garantizará los derechos de todos los europeos que viven ahora en Reino Unido

Yo iría más lejos, yo quiero que continúe el libre movimiento porque para mí se trata de oportunidades para la próxima generación. Mi generación, la gente de mi edad, ha tenido los beneficios de viajar, estudiar y trabajar en el extranjero. Todas las libertades que hemos dado por sentadas y ahora están de repente en riesgo. El problema es que todo esto se está metiendo en el paquete de las negociaciones y el Gobierno está cometiendo un enorme error de cálculo al pensar que esto es una carta que podemos jugar a nuestro favor. Nos hace parecer agresivos, egoístas y es una vergüenza la forma en la que se está tratando a la gente en nuestro país.

¿Ve riesgo de que las relaciones entre España y Reino Unido se deterioren por los derechos de los ciudadanos y Gibraltar?

La cuestión de los derechos deteriorará las relaciones entre Reino Unido y otros Estados miembros. España es uno de los Estados miembros que tiene una gran comunidad de británicos viviendo allí porque tenéis un tiempo mejor que el nuestro. Pero España hace un mal negocio con esto en comparación con Reino Unido. Nosotros recibimos trabajadores jóvenes y educados que contribuyen a nuestra economía y se jubilan en su país. España recibe predominantemente gente mayor, que va a jubilarse y utiliza los servicios sanitarios. Así que me parece que Reino Unido está en una posición débil si quiere cuestionar los derechos de los españoles que viven en territorio británico. Además de una obligación moral, tenemos un interés económico en garantizar que no enfadamos a nuestros amigos con esto.

Reino Unido está en una posición débil si quiere cuestionar los derechos de los españoles que viven en territorio británico

Por lo que se refiere a Gibraltar, los gibraltareños se ven como europeos y británicos. Para ellos, la idea de ser británicos fuera de Europa es un anatema. Interesa tanto a Gibraltar, por supuesto, como a Madrid, que no haya una frontera dura entre Gibraltar y España porque La Línea y Gibraltar forman parte de la misma comunidad. La gente vive y trabaja a ambos lados de la frontera y hay mucha dependencia mutua entre ellos. No quiero entrar en las disputas territoriales. Pero sólo a nivel práctico, la vida de estas personas va a sufrir ahora trastornos increíbles. Y no es razonable poner a la gente en esa situación. No estamos hablando sólo de los 30.000 gibraltareños sino de muchos miles de españoles que trabajan en Gibraltar. Debemos intentar mantener una relación lo más parecida posible a la que tenemos ahora.

Interesa tanto a Gibraltar, por supuesto, como a Madrid, que no haya una frontera dura tras el brexit

El ex primer ministro laborista Tony Blair ha pedido rebelarse contra el brexit. ¿Lo comparte? ¿Es el brexit reversible? ¿Apoyaría un segundo referéndum cuando se conozca el resultado de la negociación?

Es de sentido común presentar al final de un proceso los resultados y preguntar: ¿estáis satisfechos? Lo que la gente decidió fue dejar la UE, pero no qué debe sustituirla. Si lo que la sustituye es mejor que la UE, fantástico: fue la decisión correcta y la gente como yo aceptaremos que nos equivocamos. Pero si lo que sustituye a la UE es peor, es de sentido común que podamos decir: no, no debemos hacer esto. ¿Qué nación libre que se respete a sí misma optaría activamente por un cambio que la deje en una situación peor, con menos poder, menos influencia?

¿Qué serían Nigel Farage y el UKIP sin el Parlamento Europeo?

¿Se necesitaría un segundo referéndum?

El problema de los referéndums es que reducen problemas complejos a preguntas simples que se prestan a la manipulación. No me gustan, nunca me han gustado. Creo que no debería haber habido un referéndum sobre esta cuestión. Pero de cualquier modo, tuvimos uno. Y la única manera de lograr un resultado diferente sería con otro referéndum. Pero debe estar bastante claro que la decisión al final de este proceso no es: "¿cree que nos equivocamos el 23 de junio de 2016?". La pregunta que debe plantearse es: "¿es esta opción que hemos logrado (el acuerdo de divorcio) mejor que el statu quo?". Esa es la pregunta básica. Y si es así, perfecto. Y si no es así, no lo hagamos.

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