El presidente estadounidense Donald Trump anunció este jueves que la ejecución del atacante de Fort Hood, Nidal Malik Hasan, no se transmitirá finalmente en directo como había solicitado el Pentágono.
" Creo que transmitir la ejecución en directo para que todos la vieran podría haber sido un fuerte elemento disuasorio para que el mundo presenciara cómo Estados Unidos trata a terroristas y escoria como Hasan, pero muchas personas muy buenas y bienintencionadas preferirían no verlo morir, ni por transmisión en directo ni por ningún otro medio visual", justificó este jueves el republicano en una publicación en su red Truth Social.
"Morirá, como estaba previsto, por fusilamiento, pero este acto no se retransmitirá en directo. Dicho esto, los familiares directos de las víctimas podrán presenciar la ejecución en persona, si así lo desean. ¡Merecen presenciar la Justicia!"
Fue el propio jefe del Pentágono Pete Hegseth quien anunció el pasado 9 de octubre que la primera ejecución militar por fusilamiento en Estados Unidos desde la II Guerra Mundial sería retransmitida en directo el 3 de diciembre. Una decisión que finalmente Trump no ha ratificado, aunque en un principio apoyó la idea.
El excomandante Hasan, condenado a muerte por matar a 13 personas y herir a otras 32 durante el tiroteo de 2009 en la base de Fort Hood, Texas, será fusilado en esa misma base por un pelotón integrado por soldados armados con fusiles.
Hegseth justificó su retransmisión en vivo al subrayar que debe conocerse que este tipo de actos tienen "consecuencias graves".
La ejecución de Hasan será la primera ejecución militar estadounidense desde 1961 y la primera por fusilamiento desde 1945.
Trump defendió el pasado viernes que el condenado se "merece" ese método de ejecución porque "mató a mucha, mucha gente" y es, a su parecer, "un maníaco".
Sin embargo, el anuncio desató la polémica y la denuncia por violación de derechos humanos por parte de organizaciones internacionales que veían en esta retransmisión similitudes con las difundidas por grupos terroristas y regímenes como Irán o la Afganistán de los talibanes.
Así, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos consideró la semana pasada que de retransmitirse que podría ser una forma de tortura, un acto que está absolutamente prohibido.
"La retransmisión en directo de una ejecución equivale a una ejecución pública y supondría una violación de la prohibición absoluta de la tortura", afirmó la portavoz del organismo, Ravina Shamdasani.
Tampoco gustó la idea entre algunos compañeros de Trump en el Partido Republicano, incluido el vicepresidente JD Vance, así como líderes religiosos y observadores internacionales, quienes habían expresado dudas sobre el plan del Pentágono. Varias encuestas en medios estadounidenses arrojaron también que la mayoría de la población se oponía a dicha transmisión.
Un exmilitar radicalizado
La masacre ocurrió en el punto álgido de la lucha contra el terrorismo tras el 11-S. Hasan, entonces psiquiatra del Ejército con el rango de mayor, abrió fuego dentro del Centro de Preparación para Soldados de Fort Hood, donde militares esperaban para ser desplegados o regresar de misiones en el extranjero.
El terrorista, que gritó "Allahu Akbar" durante el ataque, también recibió un disparo y quedó parapléjico.
La investigación posterior determinó que Hasan había mantenido contactos con el clérigo radical Anwar al Awlaki, quien se convirtió en una figura destacada de Al Qaeda en la península arábiga.
Hasan, de 56 años, fue declarado culpable en 2013 de 13 cargos de asesinato premeditado y 32 de intento de asesinato por el ataque, por los 32 heridos que dejó.
Actualmente se encuentra recluido en la prisión militar de Fort Leavenworth, en Kansas.
