El presidente Donald Trump anunció en Truth Social en la madrugada de este jueves "la operación económica más aplastante que se haya hecho nunca contra un país". La llamó 'Día D Económico', en referencia al famoso Día D en el que las tropas aliadas desembarcaron en las playas de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial para liberar a Europa del yugo nazi.
El anuncio no detalló en qué consiste esa operación bélico-económica. Lo que sí quedó claro fue la advertencia de que cualquiera que ayude a Irán sufrirá tremendas consecuencias.
Es un nuevo cambio de táctica que se produce una vez concluido el plazo de 60 días que ambas partes se dieron en las conversaciones de paz para alcanzar un acuerdo. El propio Trump reconoció en su red social este miércoles que "no hay conversaciones en curso ni previstas con la República Islámica de Irán".
Los analistas de política internacional han perdido la cuenta del número de veces que el mandatario ha cambiado de táctica en este conflicto. Siempre que se presenta la oportunidad declara que Irán ha perdido la guerra y que sus Fuerzas Armadas controlan el Estrecho de Ormuz, pero la situación sigue estancada.
El penúltimo giro ha sido declarar Ormuz como "nuevo territorio de EEUU". Pero estos mensajes ya no hacen mella en los mercados y lo que pasa en el estrecho se calcula a partir del precio del barril de Brent. Esta semana se vuelve a disparar y se sitúa por encima de los 85 dólares, sin señales de recuperar la pendiente bajista.
La guerra está estancada y no se ve una salida práctica. Washington no se anima a ordenar la ofensiva final, mientras Teherán no quiere dar su brazo a torcer. El tiempo no corre a favor de ninguna de las partes, pero a quién más perjudica es a Trump.
Durante la 'semitregua' de dos meses que terminó este lunes, la Guardia Revolucionaria Islámica ha reconstruido su estructura de mando. Ahora asume el control sobre las funciones clave del Estado. Prevalece sobre el poder civil más moderado partidario de alcanzar un acuerdo.
El general Ahmad Vhidi, jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica, en una imagen de archivo.
La idea de estrangular económicamente a Irán se llevaba fraguando en los despachos de la Casa Blanca desde hace semanas. El pasado miércoles, los periodistas preguntaron a Donald Trump sobre qué tipo de medidas económicas podría desplegar su Gobierno para castigar a Irán.
"Tenemos novedades", dijo el presidente. "Tenemos sanciones muy draconianas y ya veremos qué pasa", añadió. "Serán muy buenas para que baje el precio del petróleo. Si no, seguiremos con lo que estamos haciendo", concluyó.
Más tarde, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, aseguró que se pondrían en marcha nuevas formas de presión para hacer volver a los iraníes a la mesa de negociación. "La semana que viene llegarán nuevos anuncios. Vamos a aplicar medidas como no se han visto en la historia del aislamiento de un país", aseguró a la cadena Newsmax.
Emiratos rompe el comercio con Irán
El miércoles se conoció lo que puede ser un anticipo de lo que anunciaba Bessent. Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunció la suspensión indefinida de toda relación comercial con Irán bajo la acusación de haber disparado dos misiles sobre su territorio. Irán lo negó y denunció una operación de falsa bandera para justificar la medida económica.
La nota del Ministerio de Asuntos Exteriores de EAU decía: "Se suspenden hasta nuevo aviso todos los intercambios comerciales y transacciones financieras con Irán". El impacto de esta medida es demoledor para la economía iraní.
El medio liberal catarí The New Arab valora el tráfico comercial entre Irán y Emiratos en más de 25.000 millones de euros anuales. Dubái y Abu Dabi se han convertido en los centros de intermediación entre Irán y el resto del mundo. Son el hub que muchas empresas y entidades utilizan para comerciar con Irán eludiendo las sanciones internacionales que pesan sobre su régimen.
Para Arab Defence, EAU constituye alrededor del 90 % de la actividad comercial de Irán con los Estados del Golfo. La decisión de embargar el tráfico comercial y financiero con la República Islámica es un golpe durísimo para su economía.
Mark Kimmitt, general retirado y antiguo asesor del Departamento de Estado declaró a Al Jazeera: "Este embargo es mucho más dañino para Irán que el impuesto por EEUU". "Las consecuencias se sentirán a lo largo de toda la cadena de suministros".
La reacción iraní al embargo se limitó a negar el lanzamiento de los misiles y a decir que las acusaciones eran "infundadas". El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei declaró que "acusar a la República Islámica de Irán contradice el principio de buena vecindad y obstaculiza los esfuerzos por generar confianza entre los países de la región".
El Gran Bazar de Teherán muy concurrido este lunes.
Sin embargo, la reacción contra el anuncio del 'Día D Económico' hecho por Trump ha sido más contundente. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchí, ha calificado la amenaza estadounidense como una forma de "terrorismo económico".
Para Araqchí, es "una cortina de humo" que pretende tapar "la propia crisis de EEUU". En su cuenta oficial en X, el ministro explicó que "el llamado 'Día D Económico' es un intento de desviar la atención de la opinión pública estadounidense de las crisis financieras internas".
Hizo referencia a la inmensa deuda estadounidense, que alcanza por primera vez en la historia los 40 billones de dólares. Araqchí aseguró que la decisión "amenaza la economía mundial".
¿A quién amenaza Trump?
Muchos analistas son escépticos acerca de la medida anunciada por Washington. Consideran que Irán es un país acostumbrado a vivir bajo el yugo de las sanciones internacionales. El régimen de Teherán no teme que el endurecimiento de la situación provoque mayor malestar en la vida de los iraníes que el que ya suelen tener.
"Creo que quienes piensan que el régimen caerá bajo la presión se equivocan", dijo a CNN este martes Daniel Citrinowicz, exmiembro del Servicio de Inteligencia de Israel. "No hay señales de que eso vaya a aliviar las presiones de Irán sobre EEUU a través de los precios del crudo", añadió.
Los comentarios más frecuentes entre los especialistas en interpretar los gestos del inquilino de la Casa Blanca se refieren a si será capaz de aguantar el tipo. Todos cuentan con la capacidad de Trump de amagar para no dar.
Es posible que una estrategia de estrangulamiento llegara a asfixiar la economía iraní, pero tardaría meses, si no años, en tener repercusiones. Esos plazos no encajan con la limitada paciencia del mandatario estadounidense. Irán juega a amenazar con la humillación de su enemigo americano antes de las elecciones de medio término.
Hay otra derivada de consecuencias incalculables. La segunda parte del post de Trump tiene un tono apocalíptico: "Cualquier país que permita a sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales proporcionar cualquier tipo de balón de oxígeno a Irán se enfrentará, a su vez, a gravísimas consecuencias económicas".
Lo deja claro: "El contrabando de petróleo, las líneas de intercambio de divisas, las transferencias de dinero, las casas de cambio, los registros de buques y las empresas pantalla: todo ello debe cesar de inmediato." La amenaza se cierra con "Vosotros sabéis quiénes sois".
La pregunta es si Trump mantendrá su amenaza también con Rusia, China y Corea del Norte, sus tres nuevos amigos que son los grandes valedores que le quedan al régimen de Teherán.
