D. Barreira
Publicada

Las claves

Los movimientos de la Administración Trump de las últimas semanas con respecto a Irán parecen un déjà vu con lo que ocurrió en Venezuela: veladas amenazas de consecuencias muy duras si no se pliegan a los intereses de Estados Unidos, unas negociaciones infructuosas y una acumulación masiva de fuerzas militares en la región... ¿para otro ataque?

Tras los superfluos contactos diplomáticos de la semana pasada, el presidente Trump retomó este jueves las advertencias a Teherán. Dijo que los resultados para Teherán serán "muy traumáticos" si no firma un acuerdo para limitar su programa nuclear. "Si no podemos, tendremos que pasar a una segunda fase. La segunda fase será muy dura para ellos. No quiero eso", aseguró el mandatario.

Las declaraciones coinciden con otro episodio clave. Según adelantan The New York Times y la agencia Associated Press, Trump ha ordenado el despliegue del mayor y más poderoso portaaviones de la Marina estadounidense a aguas de Oriente Próximo, donde se sumará a otro que llegó ya hace un par de semanas y a varios destructores dotados con misiles guiados.

El enviado especial a Oriente Medio, Steve Witkoff, con Jared Kushner, estrecha la mano del ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Sayyid Badr bin Hamad Al Busaidi, el viernes, antes de las conversaciones de alto nivel con Irán en Omán. Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán

El USS Gerald R. Ford, que puede transportar más de 75 aeronaves, incluyendo cazas, aviones de alerta temprana y helicópteros, se encontraba hasta ahora en el Caribe y fue utilizado como punta de lanza para la operación militar relámpago de las fuerzas especiales que se saldó con la captura del autócrata venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

"Supongo que durante el próximo mes, algo así", dijo Trump el jueves en respuesta a una pregunta sobre su calendario para llegar a un hipotético acuerdo con Teherán sobre su programa nuclear. "Debería suceder rápidamente. Deberían llegar a un acuerdo muy pronto". El mandatario ya ordenó el bombardeo de las instalaciones nucleares iraníes el pasado junio, durante la breve guerra con Israel.

Trump se reunió el miércoles en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para abordar las tensiones en Oriente Próximo. Si bien Washington se decanta en este momento por agotar la vía diplomática, Tel Aviv presiona para que se fuerce a Teherán a reducir también su programa de misiles balísticos y el apoyo militar a grupos como Hamás o Hezbolá.

Las delegaciones de Estados Unidos e Irán concluyeron una ronda de conversaciones indirectas el pasado viernes sobre el programa nuclear iraní en la capital de Omán, Mascate, y acordaron llevar a cabo más contactos gracias a la mediación del ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi. Teherán, sin embargo, dice que solo está dispuesto a negociar esta cuestión.

Según el ministro de Exteriores turco, otro de los mediadores en las negociaciones, Washington podría estar "dispuesto a tolerar" que Irán siga enriqueciendo uranio aunque con unos límites claramente establecidos. Trump, por si acaso, ya ha lanzado su órdago acumulando fuerzas militares con capacidad de golpear Irán y contar con una mejor baza negociadora.