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Las claves

La Administración Trump estudia implementar un bloqueo naval para detener las importaciones de petróleo de Cuba, similar al impuesto hace semanas en Venezuela.

Según informa Politico, esta medida, que no ha sido aprobada aún, contaría con el apoyo del secretario de Estado Marco Rubio.

Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, el republicano pronosticó que el régimen cubano sería el siguiente en "caer", al no poder mantenerse sin los "ingresos de Venezuela del petróleo".

Ningún cargamento de petróleo ha llegado a la isla caribeña desde mediados de diciembre, cuando Washington decretó un bloqueo naval del petróleo venezolano sancionado. Desde entonces, Estados Unidos ha interceptado siete buques petroleros en aguas del mar Caribe.

Según estimaciones independientes, el crudo suministrado por Caracas suponía en torno al 30 % de las necesidades de la isla.

La Habana depende en gran medida de la importación de combustible refinado para satisfacer su demanda de generación de electricidad, gasolina y combustible de aviación.

Las sanciones estadounidenses y una profunda crisis económica han impedido al gobierno comunista comprar suficiente combustible durante años, obligándolo a depender de un pequeño grupo de aliados.

Con la suspensión de los suministros venezolanos a Cuba, parece improbable que otros productores de petróleo intervengan para compensar el déficit, dada la atención de Estados Unidos y su fuerte presencia militar en la región.

Estados Unidos ha incautado siete petroleros que participaban en el comercio de petróleo venezolano, buques de la flota paralela que suministran crudo de países sancionados por Estados Unidos como Irán y Rusia.

Trump culminó una de sus amenazas en redes sociales a Cuba a principios de mes asegurando que es conveniente para las autoridades de la isla "llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde".

Después, a bordo del Air Force One, le comentó a periodistas que estaban "hablando con Cuba" y dejó entrever la apertura de algún tipo de acercamiento, pese al tono hostil de cara a la opinión pública.

También opinó que le "parecía bien" la idea de que Rubio tuviera un rol determinante en el futuro de la isla, en referencia a una publicación suya previa en redes sociales sobre el exsenador de Florida como presidente de Cuba.

Sin embargo, Miguel Díaz-Canel desmintió rápidamente que hubiese conversaciones. "Nadie nos dicta lo que hacemos", subrayó el presidente cubano, aunque dijo que se mantenía abierta la puerta para un diálogo "serio y responsable".

Sin embargo, advirtió a EEUU el viernes pasado de que bajo presión no habría entendimiento posible ni negociación bilateral.

"No hay rendición ni claudicación posible, como tampoco ningún tipo de entendimiento sobre la base de la coerción o la intimidación. Cuba no tiene que hacer ninguna concesión política, ni eso jamás estará en una mesa de negociaciones para un entendimiento entre Cuba y Estados Unidos", afirmó.