El expolicía de Minneapolis, Derek Chauvin, ha sido condenado a 22 años y medio de prisión por el asesinato de afroamericano Geoge Floyd en 2020. 

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Chauvin fue hallado culpable de tres cargos: asesinato involuntario en segundo grado, penado con hasta 40 años de cárcel; asesinato en tercer grado, con una condena máxima de 25 años; y homicidio involuntario en segundo grado, que acarrea hasta 10 años de pena. No tenía antecedentes penales, por lo que tan sólo podría ser condenado a un máximo de 12 años y medio de prisión por cada uno de los primeros dos cargos y a 4 años de cárcel por el tercero. En total, arriesgaba una pena máxima de 28 años.

En una breve declaración antes de la sentencia, Chauvin ha ofrecido sus condolencias a la familia de Floyd. "Habrá información en el futuro que podría ser de interés y espero que les dé, de alguna manera, paz mental", dijo además Chauvin, dirigiéndose a la familia de Floyd, en la sesión final de su juicio en un juzgado de Mineápolis.

Tras sus breves palabras, la vista entró en un breve receso antes de la lectura de la sentencia.

El caso George Floyd remonta al 25 de mayo de 2020. Ese día, Derek Chauvin se arrodilló en el cuello de Floyd durante más de nueve minutos, cuando el detenido se encontraba tumbado en el suelo y esposado bajo la sospecha de que habría utilizado un billete falso de 20 dólares para comprar cigarrillos en una tienda de comestibles.

Pese a las insistentes quejas de Floyd, que por varias veces repitió la frase "No puedo respirar", el agente siguió con su rodilla clavada en el cuello del afroamericano hasta que perdió la conciencia y murió. 

El caso levantó una ola social de protestas en EEUU del movimiento Black Lives Matter contra el racismo endémico de la sociedad y dio lugar a un juicio que puede ser un punto de inflexión en EEUU, en lo que respecta a la relación entre agentes de autoridad y la población afroamericana, tantas veces victima de abusos policiales.

El juicio de Floyd marcó la ruptura del muro azul del silencio, la norma no escrita entre los agentes de policía que defiende que jamás hay que testificar en contra de un compañero. Por eso, uno de los momentos más importantes del juicio ocurrió cuando el jefe de la policía, Medaria Arradondo, condenó el comportamiento de Chauvin.

"Continuar aplicando ese nivel de fuerza a una persona tumbada en el suelo y esposada a la espalda, no es nuestra política de actuación", dijo. "No es parte de nuestro entrenamiento. Y ciertamente no es parte de nuestra ética o nuestros valores".

Biden: "Es apropiada"

Desde la Casa Blanca, el presidente estadounidense, Joe Biden, destacó entonces que esta sentencia era "un paso gigante en la marcha hacia la justicia", pero subrayó que no era "suficiente" para combatir el "racismo sistémico".

"Tenemos la oportunidad de cambiar la trayectoria en este país. Nadie debería estar por encima de la ley, y este veredicto envía ese mensaje. Pero no es suficiente. No puede parar aquí", añadió. "Para conseguir cambios y reformas verdaderas, podemos y debemos reducir la probabilidad de que tragedias como estas puedan pasar de nuevo".

Este viernes Biden describió como "apropiada" la condena a 22 años y medio de cárcel al expolicía Derek Chauvin, declarado culpable del asesinato del afroamericano George Floyd en mayo de 2020.

Preguntado por la sentencia poco después de que se hiciera pública, Biden dijo que no conocía "todas las circunstancias que se tuvieron en cuenta", pero que según las directrices penales para un crimen como el de Floyd, la condena "parece ser apropiada".