Jara Atienza
Publicada

Las claves

Ni siquiera una maratónica sesión de más de 16 horas de negociaciones ha sido suficiente para que Estados Unidos e Irán alcancen un acuerdo para poner fin a la guerra. Durante el fin de semana, emisarios de ambos lados se citaron en Islamabad, Pakistán, para intentar dar una salida diplomática a un conflicto que se mantiene bajo un frágil alto el fuego de dos semanas.

Tras una serie de encuentros a puerta cerrada, el vicepresidente JD Vance compareció ante la prensa con evidentes gestos de cansancio para dar "malas noticias". Durante su breve rueda de prensa, confirmó lo que, por otro lado, se preveía, el fracaso de las negociaciones.

"Hemos dejado muy claras nuestras líneas rojas, en qué aspectos estamos dispuestos a ceder y en cuáles no; pero ellos han optado por no aceptar nuestros términos", dijo, antes de marcharse en el Air Force Two. 

Poco después, el presidente Donald Trump se pronunció sobre el encuentro. "Irán no está dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares", detalló, en referencia al desarollo del programa atómico de Teherán. Se trata, en realidad, del mismo punto muerto que descarriló las negociaciones en Ginebra a finales de febrero y que derivaron en el ataque estadounidense a Irán. 

Un hombre pasa junto a una valla publicitaria cerca del centro de prensa mientras se espera que delegaciones de Estados Unidos e Irán celebren conversaciones de paz en Islamabad , Pakistán, el 11 de abril de 2026. Reuters.

En su mismo mensaje en Truth Social, Trump anunció que iba a bloquear el estrecho de Ormuz. "La Armada de los Estados Unidos, la mejor del mundo, comenzará a bloquear a todos los buques que intenten entrar o salir del Estrecho de Ormuz", escribió. Asimismo, también dijo que otros países participarían en la misión.

"No se permitirá que Irán se beneficie de este acto ilegal de extorsión. Quieren dinero y, más importante aún, quieren armas nucleares", dijo el mandatario.

Sin garantías de que la tregua se mantenga, el foco se desplaza ahora a la disputa por el estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra pasaba el 20% del petróleo mundial. Pero en realidad, la gran pregunta es: ¿ahora qué?

Según un análisis del New York Times, el presidente Trump se enfrenta a un callejón de salida: o se embarca en una compleja negociación con Irán o reinicia una guerra que ya ha desestabilizado los mercados energéticos mundiales y que amenaza con perpetuar la lucha por el control naval en la región.

Por su parte, uno de los principales negociadores iraníes, el presidente del Parlamento, Mohammad Qalibaf, afirmó en un comunicado publicado en X que, aunque Irán había abordado las negociaciones "de buena fe", la delegación estadounidense no había logrado "ganarse la confianza" de Teherán.

En este sentido, el funcionario iraní subrayó el precedente marcado por Washington, al asegurar que Estados Unidos había atacado a Irán en dos ocasiones en el último año en pleno contexto de negociaciones. Aun así, dejó abierta la posibilidad de "futuras conversaciones" y subrayó que ahora era el momento de que Washington "decidiera si podía ganarse o no nuestra confianza".