Las claves
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Las protestas contra la reforma laboral de Javier Milei, que se ha aprobado este miércoles en el Senado, ha convertido las calles de Buenos Aires en una batalla campal, con disparos de proyectiles de goma, chorros de agua y gases de la Policía y el lanzamiento de piedras por una parte de los manifestantes.
Esta reforma abarata el despido, permite jornadas de 12 horas diarias y restringe el derecho a huelga. También hay cambios en el cálculo de la indemnización, el período de prueba se alarga hasta un año y se establece un "salario dinámico" en función del tiempo de trabajo o rendimiento.
Hay, al menos, una treintena de detenidos, entre ellos varios policas, y 14 heridos.
La reforma laboral del Gobierno de Milei ha sido aprobada por 42 votos a favor y 30 en contra en una sesión plenaria que ha durado más de 14 horas y que se ha extendido hasta la madrugada.
Tras recibir luz verde en el Senado, pasará a la Cámara de Diputados para su aprobación definitiva.
Fuera, en las calles de Buenos Aires, decenas de personas se han unido a unas protestas contra una reforma laboral que muchos consideran que modifica radicalmente las condiciones y los derechos laborales del país, caracterizado por un alto nivel de sindicalización y una larga historia de lucha obrera.
"Histórico, VLLC (viva la libertad carajo)", ha escrito Milei en las redes sociales nada más terminar la votación, lo que incendió aún más las calles.
Agentes de policía detienen a un manifestante en las protestas de este miércoles contra la reforma laboral de Milei.
Gases, piedras, cócteles molotov...
Miles de manifestantes, convocados por los sindicatos, entre ellos la mayor central obrera de Argentina, la Confederación General del Trabajo (CGT), comenzaron a llegar a la Plaza del Congreso a mediodía, coincidiendo con el inicio de la maratoniano sesión del Senado.
Sin embargo, en torno a las 15:00 hora local, un grupo de unas 30 personas, algunas encapuchadas y calificadas por algunos sindicalistas como saboteadores, cortaron los alambres de las vallas que protegían el edificio del Congreso e hicieron caer parte de la estructura.
Esto provocó el inicio de la acción policial con el lanzamiento de gases, chorros de agua a presión y proyectiles de goma. Los manifestantes respondieron con piedras que arrancaron de las aceras o de los parques cercanos.
La que era una protesta pacífica se convirtió en una batalla campal.
Un manifestante lanzando piedras con un tirachinas en Buenos Aires este miércoles.
De hecho, un grupo de alborotadores fabricó, incluso, un improvisado cóctel molotov que lanzaron contra un camión policial propulsor de agua a presión. Otro estalló frente al Congreso.
Detenciones arbitrarias
Fue aquí cuando las calles que rodean el Congreso se llenaron de decenas de policías que disparaban balas de goma y gas pimienta a quienes se encontraban a su paso.
A esto se sumaron varias columnas de policías federales que comenzaron, según informa Efe, a detener manifestantes sin criterio objetivo: se llevaron a un número indeterminado de personas a rastras o en volandas.
El objetivo no era otro que disolver la protesta, algo que lograron porque la plaza del Congreso se vació antes de que anocheciera.
Las protestas se saldaron con más de una treintena de heridos, entre ellos varios policías, y, al menos, 14 detenidos.
La oposición califica esta reforma laboral de "esclavista" y "proempresarial" mientras que colectivos sociales como la Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior (ADEMYS), consideran que es "claramente un retroceso y va a implicar una completa esclavitud en cuanto a las condiciones de trabajo".
