Agencias

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmó este martes que su Gobierno ha recibido "una carta" de su homólogo argentino, Javier Milei, pero dijo que aún no la ha leído, por lo que desconoce el tenor de la misiva.

Hace ya más de seis décadas que se publicó 'El coronel no tiene quien le escriba', la novela corta de Gabriel García Márquez que se convirtió en una de sus obras cumbres. Y, jugango con el título de la obra del escritor colombiano, podríamos decir que el presidente argentino no tiene quien le lea (al menos en Brasilia).

La carta le fue entregada al canciller brasileño, Mauro Vieira, por la ministra de Relaciones Exteriores argentina, Diana Mondino, quien estuvo en Brasilia la semana pasada, en la que supuso su primera visita a Brasil desde que la toma de posesión del Gobierno presidido por Milei, el 10 de diciembre de 2023.

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"Sé que el canciller recibió la carta del presidente Milei, pero todavía no la leí", dijo Lula en rueda de prensa, al explicar que la misiva aún no había llegado a sus manos, pues el ministro Vieira "ha estado viajando", en declaraciones recogidas por Efe.

No obstante, declaró que "después de leerla", tiene "interés en que la prensa sepa lo que el presidente Milei quiere conversar con Brasil".

Las relaciones entre ambos mandatarios son hasta ahora nulas, en parte por las profundas diferencias ideológicas que los separan, pero también por los insultos que Milei ha usado en ocasiones para referirse a Lula, a quien ha tildado de "ladrón", "corrupto", y en forma despectiva, de "comunista".

El mandatario argentino también mantiene una estrecha relación con el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, líder de la extrema derecha y a quien recibió con pompa en Buenos Aires en el marco de su toma de posesión, en diciembre pasado.

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Lula declinó la invitación del Gobierno argentino para asistir a la investidura de Milei y fue representado en esa ocasión por el canciller Vieira, quien la semana pasada, en el marco de la visita de Mondino, aseguró que ambos Gobiernos apuestan por desarrollar una "una agenda positiva", pese a sus diferencias ideológicas.