El chavismo ha vuelto a tomar el control del nuevo Parlamento de Venezuela tras unas elecciones boicoteadas por la oposición, liderada por Juan Guaidó. El líder democrático intentará contar con el apoyo internacional para mantener una cámara paralela, aunque carecerá de validez legislativa.

El partido chavista, el PSUV, ocupará junto a sus aliados con 256 escaños de los 277 que tiene la Asamblea Nacional. Los diputados entraron al Palacio Federal Legislativo con retratos de Simón Bolivar y de Hugo Chávez en alto, y los colocaron en el salón de sesiones. 

La fuerte presencia policial impidió que las calles de alrededor se llenaran de manifestantes, ya que estaban cerradas. Tampoco se ha permitido el acceso al público y la presencia de gente en las estaciones de metro aledañas.

Seguidores de los oficialistas ocuparon una galería improvisada fuera del hemiciclo."Empieza un nuevo ciclo en la historia de Venezuela, empieza una nueva etapa", dijo el lunes el presidente socialista Nicolás Maduro, que recupera el control de este poder público tras cinco años en manos de la oposición.

"Fraude"

Las elecciones del pasado 6 de diciembre, en las que el chavismo recuperó el poder, fueron tachadas de "fraude" por la oposición y por una amplia parte de la comunidad internacional. 

Guaidó, como cabeza de la oposición, reclamó hace un año la presidencia encargada de Venezuela con medio centenar de países respaldándolo, entre ellos Estados Unidos

Las legislativas de diciembre -que registraron una abstención que rozó el 70% alentada por la oposición- tampoco fueron reconocidas por Washington y la Unión Europea, al considerar que no ofrecían garantías suficientes para la participación de la oposición.

Reproches y dudas al margen, el ciclo legislativo que comienza (2021-2026) pone fin al quinquenio de mando opositor, que arrasó en las elecciones de 2015. Ese Parlamento fue neutralizado desde el inicio por el oficialista Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que consideró nulas todas sus decisiones tras declararlo en desacato.

El hermano de Delcy

El próximo presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela será Jorge Rodríguez, hermano de la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, protagonista de uno de los escándalos de 2020 en España al aterrizar hace un año en Barajas cuando tenía prohibido entrar en espacio Schengen.

Como ministro o candidato, con traje o en la calle, Jorge Rodríguez presume de sus conocimientos psiquiátricos cuando quiere atacar a la oposición, una característica que ahora usará como presidente.

El hermano de la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, con una extensa carrera política, no tiene ninguna experiencia como legislador pero sí toda la confianza del presidente Nicolás Maduro, quien le dio el visto bueno a su nombramiento como líder de un Legislativo que desde este martes es 92% oficialista.

Exministro, exvicepresidente, exalcalde y ex rector electoral, Rodríguez insiste en "rescatar" la AN del control opositor, una tarea que emprende escoltado en la directiva parlamentaria por otros dos radicales del chavismo: la exministra Iris Varela y el exgobernador Didalco Bolívar.

Chavista de confianza

Fue hombre de confianza del fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) y, actualmente, su sucesor, Nicolás Maduro, lo considera "un hermano", al que no duda en felicitar cada vez que el oficialismo obtiene una "victoria" en el escenario político.

Rodríguez ha sido una pieza indiscutible en las esferas del chavismo. Su nombre es popular desde que entró al Consejo Nacional Electoral (CNE) como rector y presidente del ente entre 2003 y 2006, un cargo que, según sus oponentes, le sirvió para realizar maniobras dentro de la institución en favor del oficialismo.

A Rodríguez se le acusó en ese momento de intentar retrasar el referéndum revocatorio que se impulsó contra Chávez para que el gobernante no perdiera la contienda, tal y como estimaban los sondeos.

Látigo de la oposición

Durante la campaña política para las elecciones legislativas, Rodríguez no perdió oportunidad para señalar y descalificar a los líderes de la oposición, con quienes ha entablado procesos de diálogo en el pasado.

Las palabras "ladrones", "corruptos", "golpistas" o "terroristas" no faltaron en sus alocuciones cuando se trataba de hablar sobre sus adversarios, quienes al mismo tiempo lo señalan de crear "novelas" e inventar historias para involucrarlos en crímenes y que sean penados por la Justicia.

Como titular de Comunicación, Rodríguez presentó en la televisión estatal numerosas grabaciones ilegales que mostraban la supuesta participación de opositores en planes conspirativos para poner fin a la llamada revolución bolivariana.

Ha sido el responsable de la organización de las últimas siete campañas electorales del chavismo, pero además fue el encargado de conformar el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela en 2008.

Además de ser el faro electoral para el oficialismo, ha liderado los fallidos procesos de negociación política con la oposición que ha promovido el Ejecutivo de Maduro con mediación internacional de países y personalidades como el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.