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En las quinielas daban por descontado que el próximo primer ministro de Marruecos sería el ingeniero agrónomo y empresario Fouzi Lekjaa, ministro encargado del Presupuesto en el Gobierno saliente del magnate Aziz Akhannouch y célebre por su gestión al frente de la Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF, por sus siglas en francés).

Sin embargo, el rey Mohamed VI sorprendió a propios y extraños al citar este martes en el Palacio Real de Rabat a Fatima-Zahra El Mansouri (Marrakech, 50 años) para nombrarla jefa de Gobierno y encargarle la formación del próximo Ejecutivo "de conformidad con el artículo 47 de la Constitución".

Licenciada en Derecho, alcaldesa de Marrakech, ministra de Vivienda y Urbanismo y colíder del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), la formación de tendencia liberal que ganó las elecciones legislativas de la semana pasada, El Mansouri se convertirá en la primera mujer en pilotar el Gobierno en la historia de Marruecos.

"Esto no es sólo un honor para mí, sino que es un honor para todas las mujeres del país", expresó tras reunirse en Palacio con Mohamed VI. "Su Majestad siempre ha tenido fe en las capacidades de la mujer marroquí y ha tenido fe en que la mujer en Marruecos merece respeto".

Antes de ocupar el despacho de Akhannouch, El Mansouri tendrá que negociar con los distintos grupos parlamentarios para convencer al menos a 198 diputados y asegurar su investidura en la Cámara de Representantes. De entrada, sólo los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) descartan entrar en cualquier coalición que encabece el PAM.

El Mansouri prometió comenzar tan pronto como este martes "las consultas internas del partido, y posteriormente con todos los partidos políticos, con el fin de presentar una propuesta de miembros del Gobierno lo antes posible, para lograr un Gobierno que esté a la altura de las expectativas del Rey y de los ciudadanos marroquíes".

Cuestionada en rueda de prensa por la posibilidad de ser designada primera ministra tras el triunfo electoral de su partido, fundado en 2008 por Fouad Ali El Himma, consejero áulico de Mohamed VI, El Mansouri reconoció que sería "un gran honor", aunque se apresuró a recordar que la decisión estaba en manos del monarca.

En Marruecos seguían convencidos de que el elegido de Palacio era Lekjaa, encargado de impulsar el papel de Rabat en el marco de la organización del Mundial de 2030. Así lo hacía presagiar su incorporación exprés a las filas del PAM tan solo dos meses antes de la cita electoral.

El partido liberal, controlado desde Palacio, estaba llamado a ganar unas elecciones amenazadas por la apatía y el descontento popular. Tanto, que los peores temores del Majzén se materializaron tras registrar un volumen de participación del 38,02 %, el más bajo desde 2007.

El Mansouri consiguió imponerse, y eso que su periplo al frente del Ministerio no estuvo exento de polémica. En julio del año pasado trascendió a través de la filtración de un acta notarial que dos años antes la ministra y sus dos hermanos habían cedido 66 hectáreas de tierras agrícolas familiares en Tassoultante, a las afueras de Marrakech, por más de 24 millones de euros.

La operación desató un intenso debate nacional sobre la existencia de un posible conflicto de intereses. Los más escépticos sospecharon del elevado valor de la transacción y de la recalificación de suelos agrícolas en el área metropolitana de Marrakech, una zona bajo la supervisión directa tanto del Ministerio como de la Alcaldía en manos de El Mansouri.

El diario Hespress, en la órbita de Palacio, celebró un nombramiento que "supone la culminación de un proceso de creciente presencia femenina marroquí en puestos de gestión gubernamental e institucional, así como en las carreras diplomática y judicial, especialmente durante el reinado del rey Mohamed VI".