Donald Trump y Xi Jinping se reúnen con los líderes más poderosos de la inteligencia artificial. Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Sam Altman o Tim Cook se ven en Washington con el presidente chino para abordar la pregunta que más les inquieta: ¿cómo se controla una tecnología que los propios creadores advierten que puede escapar de su control?
Los jefes de OpenAI y Anthropic han reclamado a los líderes de las grandes potencias que establezcan límites globales para el desarrollo de la inteligencia artificial o 'superinteligencia', como la ha bautizado Trump, porque, según advierten, se puede perder el control o se corre el riesgo de que todo el poder quede concentrado en un pequeño grupo de personas.
Los tecnoligarcas tienen la oportunidad de exponer ante Xi Jinping estas inquietudes sobre unos modelos que se están construyendo con dos perspectivas distintas: Washington apuesta por una inteligencia artificial más restringida mientras Pekín promueve modelos más baratos y accesibles.
Ambas capitales han acordado mantener un diálogo específico pero los resultados son imprevisibles: Donald Trump, obsesionado con ganar a China esta carrera, ha advertido ante la ONU que no pretende pisar el freno en el desarrollo de esta tecnología mientras que Xi Jinping ha subrayado que ambas potencias tienen la responsabilidad de asegurar que la IA está siempre bajo el control humano y se utiliza para el bien común.