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Las claves

La avalancha migratoria en Ceuta motivó otra avalancha de críticas contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que calificó este viernes la entrada irregular de 60.000 marroquíes en la ciudad autónoma como "un ataque a la integridad territorial de España" del que acusó a las mafias de tráfico de personas y exculpó a Marruecos.

El primero en abrir fuego contra el líder del Ejecutivo fue el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, uno de los pesos pesados del Partido Popular Europeo (PPE), cuando anunció este jueves que Roma estaba estudiando la posibilidad de revocar el acuerdo Schengen de libre circulación con España.

"Las imágenes que llegan de Ceuta son impactantes y demuestran, una vez más, que la inmigración clandestina fuera de control representa una amenaza concreta para la seguridad de las fronteras europeas", escribió justo después la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en la red social X.

La líder del ultraderechista Hermanos de Italia aseguró estar dispuesta "a intervenir incluso con instrumentos extraordinarios para defender las fronteras y la seguridad de los ciudadanos, como la suspensión del espacio Schengen con España", y otros países como Austria, Dinamarca y Finlandia se sumaron a la iniciativa.

En la tarde del viernes, el Ministerio del Interior de Italia dio el paso y decretó a través de un comunicado el cierre temporal de las fronteras marítimas y aéreas con España. Aunque matizó después que la suspensión sólo duraría un mes y afectaría únicamente a los turistas no europeos que viajaran desde España.

Meloni fue la primera dirigente internacional en tomar medidas, pero no la única en criticar la gestión de Sánchez. El canciller austriaco, Christian Stocker, de los populares del ÖVP, asoció la crisis a la concesión de permisos de residencia "a miles de migrantes ilegales" por parte del Gobierno.

Stocker advirtió que, en caso de que la crisis escalara, su Gobierno podría verse abocado a decretar, como Italia, el cierre temporal de las fronteras de Schengen. Una advertencia similar formuló la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, de la familia de los socialdemócratas europeos: "Una inmigración descontrolada es una amenaza para Europa y Dinamarca".

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, evitó mostrar su solidaridad con España y se expresó en términos muy duros. "Las imágenes que llegan de Ceuta son inaceptables", escribió en X. "No podemos permitir que nadie venga a nuestra Unión sin cumplir nuestras normas".

El primer ministro polaco, Donald Tusk, comparece cerca de la aldea de Tarnawa-Kolonia, en la provincia de Lublin. Kuba Stezycki Reuters

La dirigente alemana explicó en la misma publicación que había encargado a sus comisarios de Interior y Migración, Magnus Brunner, y para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, que prestaran "apoyo para controlar la situación". "Confío en que nuestra estrecha asociación con Marruecos ayudará a ofrecer resultados concretos", sentenció Von der Leyen, sin citar a Sánchez.

El canciller alemán Friedrich Merz tampoco mencionó al presidente del Gobierno, pero recordó que "la protección de las fronteras exteriores de la UE es crucial para combatir la migración ilegal", y el primer ministro polaco, Donald Tusk, le envió otro recado: "Polonia ha endurecido sus leyes de asilo y procedimientos fronterizos, y ha construido barreras efectivas en su frontera con Bielorrusia".

"Hemos invertido miles de millones de euros y desplegado a miles de soldados, agentes de policía y guardias fronterizos", añadió el expresidente del Consejo Europeo, que aconsejó a España "seguir nuestro ejemplo si queremos que Schengen sobreviva".

Tusk sabe de lo que habla. Polonia sufrió una experiencia similar en su frontera con Bielorrusia en noviembre de 2021, cuando el régimen de Alexandr Lukashenko utilizó como arma a cientos de migrantes procedentes de África y Oriente Próximo, de países como Irak, Siria, Afganistán o Yemen, para desestabilizar la frontera oriental de la UE.

Minsk facilitó visados y vuelos a miles de personas para acto seguido empujarlas por la fuerza a cruzar de forma irregular la frontera polaca, y obligó a Varsovia a desplegar a las Fuerzas Armadas y construir un muro para contener la presión en la divisoria.

Polonia fue capaz de hacer frente a la "guerra híbrida" que lanzó el satélite del Kremlin, un concepto que Sánchez ha evitado utilizar en la crisis en Ceuta pese a la pasividad documentada, cuando no la colaboración explícita, de las autoridades marroquíes.

Rédito electoral

El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, reclamó en la mañana del viernes a España que actuara con rapidez para recuperar el control de la situación y "cumplir con sus compromisos" dentro del mecanismo Schengen.

"Si los acontecimientos corrieran el riesgo de afectar a la seguridad o a la situación migratoria de Suecia, el Gobierno está dispuesto a adoptar las medidas necesarias para salvaguardar el orden y el control", advirtió el líder del conservador Partido Moderado.

Kristersson, que se juega su continuidad en el cargo tras las elecciones parlamentarias del próximo mes de septiembre y que ha visto cómo su rival de ultraderecha Jimmie Åkesson le supera con holgura en las encuestas, utilizó la crisis en la frontera sur de la UE con fines domésticos.

Emmanuel Macron recibe al primer ministro sueco, Ulf Kristersson, en el Elíseo. Benoit Tessier Reuters

"El Gobierno socialdemócrata de España no debe cometer ahora el mismo error que los Socialdemócratas en Suecia en 2015, donde un no no es un no", escribió el mandatario sueco, que sacó a la palestra la crisis migratoria que afrontó la ex primera ministra Magdalena Andersson, la gran favorita para ganar las elecciones.

El mismo cálculo electoral condicionó la reacción de Finlandia, que celebrará elecciones en abril de 2027. La ministra del Interior, Mari Rantanen, respaldó la propuesta de Meloni de cerrar el acuerdo de libre circulación con España bajo el argumento de que "los países que no cumplen con su obligación de proteger la frontera exterior no pueden ser miembros de Schengen".

En cambio, el primer ministro, Petteri Orpo, cerró filas con España y recordó unas declaraciones de Sánchez de diciembre del año pasado en las que dijo que la frontera de Finlandia es la frontera de España. "Lo mismo se aplica a la inversa. España no está sola", escribió en X. "La situación debe ponerse rápidamente bajo control y la entrada ilegal debe detenerse".

Orpo no forma parte del ultraderechista Partido de los Finlandeses en el que milita Rantanen, sino que lidera el Partido de Coalición Nacional, de centroderecha, que forma parte de la familia del Partido Popular Europeo.

Trump y 2028

Las críticas más duras contra el Ejecutivo llegaron desde Israel y Estados Unidos, que aprovecharon la ocasión para cobrarse sus cuentas pendientes con Sánchez, que ha basado su política exterior en el reconocimiento del Estado palestino y su oposición a las presiones de Donald Trump para elevar el gasto en defensa en el seno de la OTAN.

El propio Trump puso la crisis como ejemplo de los que puede ocurrir en Estados Unidos en caso de que los demócratas ganen las elecciones presidenciales de 2028. "Parece la invasión de un país por cientos de miles de personas, y exactamente lo mismo va a ocurrirnos a nosotros si los republicanos no son elegidos", manifestó este viernes desde Camp David.

El inquilino de la Casa Blanca atribuyó la crisis a las "leyes débiles" y "una mala gestión" del Gobierno español. "Aprobaron un par de leyes, y la gente, ya saben, es inteligente y las leen desde otros países", comentó en referencia a la regularización de migrantes, una medida que Sánchez defendió en una tribuna publicada en las páginas de The New York Times.

Donald Trump pronuncia un discurso sobre el programa de inversión con ventajas fiscales "Trump Accounts" en el instituto Wheeler High School en Marietta, Georgia. Evelyn Hockstein Reuters

"Nadie ha visto algo parecido", zanjó Trump, que lanzó el guante a su vicepresidente, JD Vance, quien valoró la situación del enclave español en el Norte de África como "un lamentable recordatorio de las consecuencias de la migración masiva y de las políticas globalistas de la izquierda radical".

El Departamento de Estado mostró su respaldo "al pueblo de España, y a todos los europeos, contra esta flagrante violación de su soberanía y derechos humanos", pero calificó lo sucedido en la ciudad autónoma como "el resultado directo de los esfuerzos deliberados del Gobierno español para permitir y facilitar la migración ilegal masiva hacia Europa".

El Departamento encabezado por Marco Rubio aseguró, además, que estaba "considerando acciones para defender a los estadounidenses en el país y en el extranjero frente a esta amenaza", y tendió la mano de Washington "a otros aliados europeos que estén considerando opciones similares".

El ministro israelí de Seguridad Pública, Itamar Ben Gvir, uno de los miembros más radicales del Gobierno de Benjamin Netanyahu, se mofó abiertamente del Gobierno en X: "Mis felicitaciones al Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, por su profundo compromiso con la acogida de la inmigración y la 'diversidad humana'".

"Como alguien que demuestra una gran preocupación por Hamás y los residentes de Gaza, le llamo a traducir las palabras en hechos: abra las puertas de España y conceda refugio a los residentes de Gaza que solicitan emigrar. Esta es una excelente oportunidad para contribuir un poco más a la 'diversidad humana' de España", escribió en español.

Francia refuerza la frontera

El presidente francés, Emmanuel Macron, explicó que Ceuta no se beneficia de la libre circulación hacia el resto del espacio Schengen, pero recordó que había ordenado a su ministro del Interior reforzar la frontera con España y anunció el despliegue en la divisoria de cuatro unidades de fuerzas móviles, aviones y drones.

El inquilino del Elíseo manifestó, sin embargo, su "solidaridad con España, su Gobierno y su pueblo", del mismo modo que el alemán Merz. "Apoyo la intención de España de no permitir que los migrantes ilegales pasen al continente europeo. El reglamento de retorno de la UE debe aplicarse ahora de forma inmediata", insistió el líder democristiano.

El presidente francés Emmanuel Macron durante una reunión con la policía forestal, agentes de policía y bomberos tras los incendios en Fontainebleau. Mohamed Badra Reuters

Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, explicó que, "si bien los nacionales de terceros países en Ceuta no disfrutan de libre circulación hacia la España peninsular ni hacia el resto del espacio Schengen, la firme respuesta de España, que incluye las devoluciones aceleradas en curso, demuestra nuestra determinación de proteger nuestras fronteras exteriores, combatir la migración ilegal y desmantelar las redes criminales de tráfico de personas".

El nuevo primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, aprovechó la ocasión para distanciarse las críticas a Sánchez del líder de Reform UK, Nigel Farage, y tendió la mano a España al asegurar que estaba en contacto "con las autoridades españolas para proporcionar ayuda".

"La respuesta europea a la crisis de Ceuta pasará a la historia no sólo como una oportunidad perdida, sino como un acto de autodaño colectivo", lamenta en conversación con este periódico el politólogo italiano Alberto Alemanno, uno de los principales expertos en Derecho de la Unión Europea.

"España se enfrentó a una crisis de extrema gravedad mientras defendía una frontera europea, la frontera de Europa. Lo que necesitaba, en ese momento, era solidaridad: apoyo para la reubicación, una declaración conjunta, la movilización de Frontex, cualquier cosa que dijera estamos con vosotros. Lo que obtuvo a cambio fue una estampida de gobiernos que trataron la crisis como una oportunidad".

"En lugar de reforzar la capacidad de la Unión para gestionar de forma conjunta sus fronteras exteriores, los gobiernos de Italia, Dinamarca y Finlandia optaron por instrumentalizar la emergencia de un Estado miembro en su contra, todo por anotarse tantos contra un Ejecutivo que no les gusta", prosigue Alemanno. "Al hacerlo, no solo perjudicaron a España. Dañaron la propia arquitectura de defensa mutua que los protege a todos ellos".

"Una Unión cuyos miembros se abandonan entre sí ante la primera señal de presión es una Unión que ya ha concedido la razón a quienes dicen que no funciona. Y los enemigos de Europa se dieron cuenta", sentencia.